Suart Milk: Es mas facil sembrar el odio que promover la unión

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  Entrevista a Stuart Milk, sobrino del legendario activusya gay Harvey MIlk y co-Presidente de la Harvey Milk Fundation. Publicada en El Comercio de LIma-Perú el 14-03-2015
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  SÁBADO 14 DE MARZO DEL 2015 POSDATA EL COMERCIO .A27 E n 1978, Harvey Milk fue elegido para ocupar un cargo público en Estados Unidos. Era el primer gay en conseguirlo. Hoy, 37 años después, su sobrino llega en medio de un debate que divide al Perú. “A nosotros nos tomó 35 años conseguir lo que tenemos”, asegura. —Uno de los últimos regalos que le dejó su tío fue un libro con una frase de nativos americanos: “Eres la me-dicina que el mundo necesita, inclu-so si el mundo no lo ha notado”. Sí. Fue durante una conversación que tuvimos cuando yo tenía 12 años. Él aún era candidato y sabía que yo comenzaba a sentirme dife-rente, pero nunca me dijo que yo era gay, a pesar de que volvió a San Fran-cisco y se lo contó a sus amigos. Para mí era más importante notar que era diferente y eso estaba bien. — Cuando dice diferente, ¿se refie-re únicamente a su sexualidad? Era un joven que se interesaba por cosas como la guerra de Vietnam o los derechos de las mujeres. Cosas a las que un chico de 12 años no le presta atención. Ese mensaje fue muy poderoso. —¿En qué sentido? Imagina un mundo en el que todos piensen de la misma forma. Sería increíblemente aburrido, nada crea-tivo y contraproducente. Los nativos americanos creían en gente diferen-te, incluyendo lo que llamaban per-sonas con dos almas, una de mujer y la otra de hombre. Para ellos, esa gente daría regalos al mundo. —¿Fue el inicio de su lucha? Me permitió entender y sentir como todos aquellos que se sienten dife-rentes. Si juntas a todas las minorías del mundo y las sumas, en realidad son la mayoría. Lo que mi tío hizo fue unirlas para apoyarse mutua-mente. Los que pelean contra los de-rechos civiles quieren dividir a esas otras minorías. Un amigo de mi tío, un ‘drag queen’ muy ligado a la polí-tica, tenía una frase muy buena ante eso: “Unidos triunfaremos, dividi-dos nos eliminarán uno a uno”. POSDATA DANTEPIAGGIO “Es más fácil sembrar el odio que promover la unión” RENZO GINER VÁSQUEZ El último miércoles la Comisión de Justicia del Congreso rechazó el proyecto de unión civil entre personas del mismo sexo. Pocas horas después llegó a Lima Stuart Milk, un activista que asegura que la batalla por la igualdad de dere-chos recién empieza. — Perú es un ejemplo de país divi-dido frente a este tema. ¿Qué puede decirnos sobre eso?  Ante todo, la comunidad LGBT es-tá bastante oculta. Muchos no se muestran como son ante amigos o familiares. Cuando mi tío inició el movimiento también pasaba eso. En países donde vemos poca visibilidad de la comunidad LGBT, existe poca aceptación, pocos derechos y mu-cha violencia contra ellos. — Harvey Milk perdió tres veces en las urnas. ¿Algo así tendrá que pa-sar en el Perú? No hace falta regresar hasta la épo-ca de mi tío, basta con ver el 2008 cuando perdimos en California con la aprobación del “Proposition 8” [negando el derecho a parejas del mismo sexo a casarse]. Eso hizo que el tema volviera a ser debatido, provocó que el movimiento ganara más energías, la gente salió a hablar y esa pérdida se convirtió en lo que vemos hoy, una gran victoria. Depende de la actitud y del diá-logo. — Diálogo que muchas  veces es violento e intole-rante... Si la gente se muestra como es cada noche, verán que en cada iglesia, partido político, negocio, comuni-dad y cada familia está uno de noso-tros. Es más difícil que la gente que te conoce te odie. Pero eso también es un proceso. —El congresista Julio Rosas dijo que las iglesias cristianas acogen a todos sin discriminación porque Je-sús vino para buscar y salvar al pe-cador. ¿Qué opina de eso? En su última entrevista mi tío dice que ningún pasaje del Nuevo Testa-mento prohíbe la homosexualidad. Esas respuestas son de alguien que no conoce en realidad a un gay o una respuesta fácil. Es más fácil sembrar odio que promover la unión. Los ver-daderos líderes unen a la gente, al-guien así no es un verdadero líder. —¿Cómo es la relación entre la Igle-sia y la comunidad gay en EE.UU.? En los tiempos de mi tío, la comu-nidad religiosa era una de nuestras principales opositoras. Eso ha cam-biado por completo, excepto por un par de iglesias cuya política princi-pal es oponerse a la igualdad de ma-trimonios. Incluso la iglesia mormo-na, de las más acérrimas opositoras, ha creado un proyecto de ley en Utah para proteger a la comunidad LGBT de la discriminación. —Su tío dijo: “Cuando uno pierde su autenticidad, destruye a su co-munidad, no solo a sí mismo”. Cuando alguien esconde lo que es, invierte mucha energía en eso. Duele, no solo al individuo sino a su familia, trabajo, comunidad y even-tualmente a su país porque la creati- vidad y el máximo de esa persona no será alcanzado por esa represión. —Hay un famoso discurso de Har- vey en el que habla de dos opcio-nes: viajar a donde respeten sus de-rechos o luchar por conseguirlos. ¿Qué debería hacer la comunidad LGBT en el Perú ante esta derrota? La realidad es que la mayoría de gen-te no se puede ir. Ya sea por causas económicas o familiares. A veces es más fácil para un gay luchar por los derechos de una mujer o un inmi-grante que por los suyos. Pero habrá generaciones futuras y se debe pen-sar en ellos también. El cambio solo está para los que se quedan y luchan. Siempre habrá un joven leyendo que a pesar de que la unión civil fue re-chazada, hubo gente luchando. —Si Harvey siguiera vivo y viera es-te mundo, ¿qué cree que diría? Es una pregunta que he escuchado muchas veces, pero te diré lo que le contesté solo a Obama. Él soñó con este día. Vio que estaríamos hablan-do de esto en Lima y que 18 países en el mundo aprobarían el matrimonio gay. Por eso tuvo el coraje para en-frentar las balas que lo mataron. Él creyó en que este día llegaría porque alguien saldría a luchar por esto. Sa-bía que este sería el resultado de los disparos que recibió. Esas balas lo mataron pero hicieron que muchos se quitaran las máscaras. “  Siempre habrá un joven leyendo que a pesar de que la unión civil fue rechazada, hubo gente luchando”. “  Mi tío soñó con este día. Por eso tuvo el coraje para enfrentar las balas que lo mataron. Esas balas lo mataron pero hicieron que muchos se quitaran las máscaras”. Nací hace 54 años en Nueva York. Soy sobrino de Harvey Milk, el primer homosexual confeso elegido en Estados Unidos para un cargo político. Tenía 17 años cuando mi tío fue asesinado, por lo que continué con su legado. En el 2009 fundé la Harvey Milk Foundation junto a su jefa de campaña, Anne Kronenberg. Vivo en Florida, me gusta escribir y pasar tiempo con mis tres gatos. Soy una persona compasiva y admito que mi trabajo me deja poco tiempo para mi vida personal. Stuart Milk Presidente de la Fundación Harvey Milk y activista por los derechos de la comunidad LGBT. NUESTROS COLUMNISTAS Marco Aurelio Denegri LUNES Milagros Leiva MARTES  Abelardo Sánchez León MIÉRCOLES Pedro Canelo JUEVES Josefina Barrón  VIERNES Salvador del Solar SÁBADO Colecciones El Comercio     @elcomercio   elcomercio.pe   (51) 947-031-286 󰀭󰀭 VICTORIA 󰀭󰀭 Harvey Milk fue elegido supervisor de San Francisco en 1977. P or decisión de la mayoría de sus integrantes, la Comisión de Jus-ticia del Congreso rechazó el proyecto de ley que pretendía regular la unión civil entre per-sonas del mismo sexo. Un resultado decep-cionante, aunque no del todo sorprendente para quienes respaldamos la iniciativa. Y una victoria, desde luego, para quienes se oponen a ella. Pero, ¿de qué tipo de victoria estamos hablando? ¿A qué se refería, por ejemplo, el parlamentario Carlos Tubino cuando de-claró que el ganador de esta votación fue el pueblo peruano? ¿Qué fue, concretamen-te, lo que todos ganamos? ¿O qué ganaron, en cualquier caso, quienes están en contra del establecimiento de un marco legal para las uniones de parejas homosexuales?En realidad, nada. Porque no hay perua-no que tenga hoy más derechos o beneficios que los que tenía un día antes de la vota-ción. Así que, a pesar de que ningún compa-triota se habría visto perjudicado si el resul-tado hubiese sido el contrario, los peruanos debemos celebrar un desenlace que no me- jora la situación de nadie. Y sin embargo, hay que admitir que sí existe una victoria en todo esto: la de una mayoría de ciudadanos que considera que todos debemos conducir nuestras vidas en conformidad con sus costumbres, creen-cias y preferencias. ¿Por qué? Porque es así como a esa mayoría le parece que deben ser las cosas. A pesar del respaldo político conseguido en el Congreso, esta justificación no tiene asidero jurídico. Porque no hay en nuestra legislación norma alguna que obligue a los ciudadanos a comportarse según los gus-tos, tradiciones o religiones predominan-tes. Porque, de hecho, no es ilegal en nues-tra república ser homosexual ni debería serlo, aunque se trate de una opción actual-mente minoritaria.  Y porque además, en contra de lo que mu-chos creen, la democracia no es solo un régi-men político en el que las mayorías mandan. Es también, por encima de todo, un sistema legal que garantiza a las personas que sus de-rechos fundamentales serán protegidos sin importar lo que piensen el Congreso de tur-no o las mayorías de siempre.Que la posibilidad de formalizar legal-mente una relación esté en nuestro país al alcance de algunas parejas, pero no de otras, constituye una violación al dere-cho constitucional que todos tenemos a la igualdad ante la ley. Alegar como criterio para este trato diferenciado que las parejas sean del mismo sexo resulta tan discrimi-natorio como hacerlo por motivo de raza, idioma o religión.Evitemos entonces argumentos román-ticos. No se ha prohibido el amor entre personas de igual sexo ni tiene ningún ho-mosexual necesidad de pedirle permiso a nadie para amar libremente. Lo que debe indignarnos, en este como en otros casos, es el menosprecio a la igualdad por parte del poder; el sacrificio de la libertad indivi-dual en el siempre conveniente altar de las mayorías; la consumación de la más dañi-na de las victorias: la que confunde demo-cracia con arbitrariedad. SALVADORDEL SOLAR NO ES EL AMOR, ES LA IGUALDAD “No hay en nuestra legislación norma alguna que obligue a los ciudadanos a comportarse según los gustos o religiones predominantes”
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