Primer capítulo Un Buen Chico

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  Polo, Nacho y el Chino se conocen en la universidad a principios de la década de 1990. Llevan una vida como tantos otros de su edad: Salen con los amigos de fiesta, escuchan música todo el día, montan un grupo, dan un par de conciertos, van al Bernabéu y gritan los goles del Madrid, se ponen rayas, toman pastillas, nada del otro mundo. Pero cuando están a punto de grabar un disco, algo espantoso le sucede a Blanca, vocalista del grupo y hermana de Nacho, y la banda se disuelve. Polo, que está profundamente enamorado de ella, decide irse a estudiar un máster a EE.UU y Nacho ingresa en la cárcel. Diez años después, de vuelta en Madrid, Polo vive con su novia Gabi con la que no puede hacer el amor sin que le invada una enorme tristeza. Animado por Gabi, comienza a visitar a un psicólogo. La terapia y el reencuentro con sus viejos amigos Nacho y Blanca sacará a la luz una horrendaverdad sepultada bajo toneladas de drogas y ríos de alcohol.
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Transcript
  17 1 Con el tiempo uno olvida las caras, te dices. Los nombres, lasrazones. Uno olvida los motivos. Con el tiempo, te dices, unopierde los detalles, los descarta. Caminas por Fuencarral entrela gente, cada vez más despacio. Uno olvida qué, cuándo, conquién. Avanzas a la deriva, como sonado, por qué has aparta-do la mirada, a qué tanto miedo. Si solo es una vieja amiga.El pasado, te dices.Uno acaba por difuminar las caras, por intercambiar losnombres. Nada tolera diez años de olvido. Nada resiste, tedices, el paso del tiempo. Caminando en la misma direcciónque ella pero en sentido contrario. El tiempo, tantísimo tiem-po, piensas. Pero, si tú la has reconocido a ella, por qué ella noiba a acordarse de ti. Han pasado diez años, no mil millonesde años. En realidad han pasado más de diez años desde laúltima vez que os visteis, te dices, y sí, parecen mil millonespero no, ni una sombra de duda, ni un titubeo. Era Blanca,estás seguro. Hace tiempo que ha anochecido y hace frío. Losanuncios luminosos, la claridad amarillenta del interior delos bares, los escaparates blancos de las zapaterías. Pero por qué apartar la mirada. La gente camina deprisa a tu alrede-dor, de regreso a casa, sin ver, pensando en sus cosas, aisladospor sus auriculares blancos, una película futurista. A qué vieneeso de que nada tolera diez años de olvido. Y por qué rehuir a Blanca. Diez años de olvido, qué olvido. ¿Eso es lo quequerías, Polo? Olvidar. Olvidarlo todo, enterrarlo. Ralenti-zas tanto cada paso que acabas por detenerte en mitad de la Un buen chico_3as_OK.indd 17 Un buen chico_3as_OK.indd 17 05/01/12 12:37 05/01/12 12:37  18 acera, cabizbajo, reflexivo. Alto y vacilante como una torre apunto de desmoronarse, con el pelo desordenado y las manosmetidas en los bolsillos laterales del abrigo. A qué viene estaidiotez, Polo. No han pasado mil millones de años, solo diez.Tú la has reconocido al instante. La has encontrado más ma- yor, más madura, más mujer, más hecha. Estaba guapa, la ver-dad. Ahora lleva el pelo más cuidado que entonces, mediamelena, no está tan delgada como antes, ya no parece un chi-co de espaldas de tan flaca, ¿no has encontrado su expresiónmás dulce? Solo la has visto un segundo, una visión fugaz, la-teral, pero sin duda, Polo, sin duda era ella. La gente se ve obli-gada a rodearte detenido como estás en medio de la calle,indeciso. Como un meandro humano. Prendido, ardiendo entus cavilaciones, incandescente. Un impulso, te das la vuelta,aprietas el paso en sentido contrario, escudriñas entre las nu-cas que suben y bajan a cada paso. Es un impulso. No puedeestar muy lejos, te dices, apenas hace un momento que os ha-béis cruzado. Reconoce que has sido tú el primero en apartar la mirada, a qué tanto miedo, Polo, solo es Blanca, una viejaamiga. Y ella, qué podía hacer ella después de verte girar lacabeza. Cómo pretendías que reaccionase. Si te ha visto des-viar la mirada, hacerte el loco, desentenderte del pasado comodel filtro de un cigarro, qué podía hacer ella salvo pasar delargo. Al fondo, más lejos de lo que esperabas, ves su abrigorojo. Menos mal que lleva un abrigo rojo, te dices. Ves sunuca, la melena oscura, muy lisa, salir por debajo de un go-rro de lana blanco. Tus pensamientos se ensombrecen, endu-reces la mandíbula. Es evidente que Blanca no te ha recono-cido, ella te saludaría, ella no es como tú, ella se detendría yte saludaría, te daría un abrazo. Pero tú, sin embargo. Por quéapartar la mirada, Polo, plegado al miedo, a qué tanto miedo,si ella nunca supo, nunca sospechó. Caminas rápido, esquivas ala gente que se detiene a mirar los escaparates, que entra y salede las tiendas. El olor dulzón de la glicerina al pasar por latienda de jabones. Marchas tan deprisa como puedes aunquesin correr. Sin correr porque qué vas a hacer cuando llegues Un buen chico_3as_OK.indd 18 Un buen chico_3as_OK.indd 18 05/01/12 12:37 05/01/12 12:37  19 a su altura, Polo, qué le dices a alguien después de tanto tiem-po. Qué le dices a alguien con quien compartiste tantas cosashace tanto tiempo. La ves al fondo, el abrigo rojo.Va, venga, te dices, sé natural.Tratas de convencerte. Te dices, va, venga, acércate y laagarras del brazo y le dices sencillamente, qué pasa, Blanca, yano saludas a los amigos. No, a quién quieres engañar, tú noeres así, Polo. Síguela, a ver adónde va, sí, tú eres de esos, deseguir a la gente, de espiar. De ver adónde va, de ver con quiénha quedado. De atar cabos en la sombra, de sacar conclusio-nes a partir de una palabra escuchada, cazada al azar, de inferir teorías a través de un intercambio de miradas o de un silen-cio demasiado prolongado. Un furtivo, eso es lo que eres, Polo,un depredador. Qué tonto te has puesto, Polo, de repente. Va,venga, acércate y dile qué pasa, Blanca, dile cuánto tiemposin vernos, tía, si hará más de diez años que no nos vemos.No, no estás seguro, tal vez después de todo no te acerques nila cojas del brazo. Tú, Polo, siempre a la expectativa, más demirar a través de la cerradura. Sí, un cobarde, Polo. Eso es loque siempre has sido. Chino no era un cobarde, Chino era lahostia, pero qué más da, Chino es como si estuviera muerto,incinerado en tu memoria, te quedan cuatro recuerdos deél como las cuatro polaroids que uno guarda de un amigomuerto. Que le vaya bien, te dices, ojalá que sea feliz, para ticomo si estuviera muerto. Te da igual, muerto, cuatro pola-roids en el fondo de un cajón. Y a qué viene sacar ahora aChino. Ay, qué tonto te has puesto de repente, es esta melan-colía maldita, te dices, te está dejando sin fuerzas tanta triste-za, de pronto, como si te molieran a palos, como si llovieramuy fuerte y tuvieras que correr a refugiarte, hace un tiempoque no paras de acordarte de ellos. De Chino, de Blanca, tedices. Desde que te encontraste a Nacho hace unos meses,solo, viejo, apoyado en la barra de atrás del Sol, todo estetiempo tratando de olvidar, negándolo todo. Desde que salescon Gabi. Como si ella pudiera salvarte de tu pasado, no seastonto, Polo, el pasado sigue ahí, sumergido, invisible. Oculto Un buen chico_3as_OK.indd 19 Un buen chico_3as_OK.indd 19 05/01/12 12:37 05/01/12 12:37  20 pero pesado, anclado en el lecho del mar, cubierto de limo yóxido, hinchado y deforme, pero indeleble como una marcade nacimiento, desde que te encontraste con Nacho, pura ca-sualidad, como retorcido en la barra del Sol, el tronco de unárbol, desde entonces no puedes evitar que los recuerdos gi-ren alrededor de tu pensamiento, como orbitándolo, imposi-ble ignorar que el pasado no desaparecerá nunca. Primero teencuentras a Nacho y ahora, unos meses después, te cruzascon su hermana. Blanca, Blanquita, y tú ¿qué es lo primeroque haces, Polo? Apartar la mirada. Y luego, darte la vuelta yseguirla, como un cazador, el rastro rojo de su abrigo. Por quéapartar la mirada y luego seguirla ansioso, desesperado.Todo está conectado, te dices.Nacho y Blanca. Chino. El pasado. Y a Gabi, te preguntas, ¿la sigues queriendo? Sí, claro, osqueréis muchísimo. Mucho. Os cogéis de la mano y saltáis alvacío desde lo alto de vuestro edificio con vistas a la plaza deOlavide, el hundimiento, paralizados por el pánico a perde-ros, incapaces de tocaros sin acabar llorando, últimamente lascosas van un poco mejor, te mientes, desde que fuiste al psi-cólogo, al menos ahora sabes que solo son síntomas, sabes –lo temes– que más tarde o más temprano aflorarán las cau-sas, alguien preguntará y más tarde o más temprano acabaráemergiendo el pasado. ¿No tiene todo que ver? Ir al psi-cólogo, sí, querías creer que lo hacías por ella, por Gabi, por apurar vuestras opciones como pareja, pero también ibas por-que deseabas contar, confesar, aligerar tu culpa, buscabas elperdón aunque fuera el perdón terapéutico de un médico, sucomprensión, aunque solo fuera la indulgencia profesionalde un único hombre, la remisión de los pecados. Desde elprincipio has suplicado, Polo, has suplicado el perdón y por eso ir al psicólogo, pero de qué te extrañas, era cuestión detiempo, tarde o temprano él encontraría el hilo y poco a pocoel pasado iría emergiendo. Sin saberlo, inconsciente, sin querer verlo, deseabas contárselo a alguien. Tal vez por eso estás per-siguiendo a Blanca ahora mismo entre la gente que se agol- Un buen chico_3as_OK.indd 20 Un buen chico_3as_OK.indd 20 05/01/12 12:37 05/01/12 12:37
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