Paisaje Invisible

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  5Estudios sobre las Culturas Contemporáneas Época II. Vol. XV. Núm. 29, Colima, junio 2009   El paisaje invisible: cultura, comunicación y conocimiento  Hemos de aprender todavía a cómo comportarnos, cómoocupar nuestro lugar en la trama de la comunicación;la red sin costuras formada por todas las cosas. Terence McKenna, El manjar de los dioses C omo algunos virus, la cultura ha ido mutando a lo largo del tiempo, en el tiempo largo de lo humano. Los cambios múltiples, sucesivos, interrelacionados y acelerados en el mundo de lo  post   (moderno, conven-cional, cultural, cientí fi co) han ido sembrando el desconcierto, así como la incertidumbre generalizada porque impactan drásticamente en las es-tructuras de conocimiento que surgió con la modernidad. De todo ello se rescata una certeza: el proyecto de conocimiento es un proceso inconcluso y en construcción.Las seguridades epistemológicas, ontológicas, teóricas y metodológicas en las ciencias sociales y en los estudios de la cultura, a partir de cómo se tenían en la década de los años sesenta del siglo XX, comenzaron a mostrar  porosidades que se manifestaron plenamente en los siguientes diez años. La de los ochenta fue una década dedicada a buscar nuevas rutas para  pensar y avanzar en la comprensión de un entorno mundial que se estaba desplegando y que estaba en un proceso de transición hacia un nuevo holón que no sólo propiciaba re-organizaciones varias en el mundo como una totalidad, sino en la conciencia y en el conocimiento.Lo acontecido a partir la década de los años noventa fue que, además de reconocer cambios radicales en la cultura en comparación a la manera en la que se le había de fi nido y analizado en momentos de re de fi nición de lo simbólico dado el entorno generalizado de la globalización, igualmente se empezó a reconocer la necesidad de pasar a una re fl exividad de segundo nivel: observar las matrices mismas desde las cuales se había concebido y actuado en lo cultural, tanto para tener algunos indicios que dieran cuenta de las nuevas formas de manifestación de las transformaciones culturales,  Introducción  Estudios sobre las Culturas Contemporáneas 6   diseñar los trazos de sus topografías y topologías, como para considerar las implicaciones mismas de lo que implica pensar a la cultura de deter-minada manera.En un lapso de tiempo muy corto ello ha implicado dos cosas, por lo menos. La primera se re fi ere a reconocer, incluso en disciplinas alejadas de la cultura como lo son las neurociencias, las ciencias cognitivas, la memética y otras más, que la emergencia de la cultura en la vida humana fue una pauta para conocer y generar conocimiento. La cultura es una de las instancias que no sólo permitió la hominización, la humanización y la conformación de las sociedades, sino que fue un elemento clave para la aparición de un conocimiento humano, que se fue convirtiendo en su “paisaje invisible” desde el cual se signi fi ca, se comunica, se percibe y se construyen realidades. La segunda se re fi ere al reconocimiento de que las transformaciones culturales no sólo tienen un profundo impacto en el  presente, sino que son parte de una diversidad de procesos que se remiten a distintos pasados históricos, incluso algunos más allá de las sociedades históricas y que, en la actualidad, se rami fi can de una manera tal que  pueden implicar una “singularidad en el tiempo”, es decir, el momento en que muchos procesos irreversibles de la historia humana llegan a un estado de saturación, se tornan visibles y actuantes para crear nuevas sendas de desarrollo hacia el futuro mediante patrones de campos morfogenéticos, o sistemas simbólicos, en los cuales se avivan los códigos del genoma cultural humano. Es decir, se perciben momentos de rupturas radicales que conlleva la movilización y activación de elementos que tienen miles de años presentes en la vida social y humana.Dos puntos son claves en lo anterior. El primero: la importancia de re-correr las sendas de cómo se ha pensado el mundo, el hombre, la sociedad, la vida, la cultura y la comunicación, es decir, reconocer la impronta desde la cual las estructuras cognitivas que emanaron en la modernidad ha con-formado una racionalidad y un mecanismo de conocimiento que en mucho  provinieron de una ecología simbólica y cognitiva de la grafósfera, y que en tiempos de la videoesfera han entrado en un proceso de desintegración, re-organización, re-formulación. 1 El segundo: dadas las travesías y las con fi guraciones del presente, y los hilos que lo conectan hacia el pasado y se tensan hacia el futuro, la pauta comunicativa y tecnológica es uno de los elementos necesarios para enten-der no sólo cómo se está fraguando el nuevo “paisaje invisible”, sino para visualizar los impactos y las rami fi caciones en el salto hacia el futuro. 1. Debray, Regis (2001).  Introducción a la mediología . Barcelona, Paidós.  Época II. Vol. XV. Núm. 29, Colima, junio 2009Introducción. 7 Ya en la década de los años ochenta del siglo XX se proponía la nece-sidad del diálogo entre la sociología, la antropología y la comunicación, y el espacio re fl exivo que los convocaba era la cultura. Pareciera que en las décadas recientes el espacio re fl exivo se ha ido moviendo y la comunicación adquiere una mayor centralidad. Por poner un ejemplo, el etnobotánico Terence McKenna, 2  expresa: Los estallidos evolutivos que condujeron a la aparición del lenguaje y,  posteriormente, a la escritura, son ejemplos de transformaciones funda-mentales, casi ontológicas del linaje homínido. Además de proporcio-narnos la habilidad de codi fi car datos más allá de los con fi nes del ADN, las actividades cognitivas nos permiten transmitir información a través del espacio y el tiempo… En el curso de la historia de la humanidad, este impulso para comunicarse ha motivado la elaboración de técnicas cada vez más efectivas de comunicación. Pero en nuestro siglo, esta capacidad  básica se ha transformado en una comunicación de masas que todo lo inunda y que literalmente sumerge el espacio que rodea a nuestro planeta. El planeta nada a través de un océano de mensajes autogenerado. Para McKenna la aparición del lenguaje simbólico conformó “una gnosis colectiva, una comprensión colectiva de nosotros mismos y de nuestro mundo que ha sobrevivido a través de la historia hasta nuestros tiempos muy recientes”. Desde planteamientos como el de McKenna, en tiempos donde se juega un tipo de continuidad en la humanidad, la mirada se dirige hacia distintos estratos del pasado y se coloca en aquello que ha dejado huella.  No es gratuito que Walter Benjamín haya dicho que vivir “quiere decir dejar huellas”. Para la cultura, las huellas son aquello que permite encontrar el rasgo de una cosmovisión colectiva que pretende trasmitirse como herencia  para buscar una continuidad ante los riesgos de lo efímero y la disolución. El rito y sus sustratos simbólicos, ideológicos, espirituales; las marcas de identidad de todo tipo; las instituciones sociales, sus normatividades,  procesos de inserción y regulación; los soportes de información con sus textualidades, iconografías, virtualidades; las concepciones del pasado y de la historia; las cosmovisiones que enlazan con algo más allá de lo humano y de la muerte. La cultura ha sido para la humanidad un sistema inmunológico contra la desaparición, la impermanencia, las rupturas sísmicas y telúricas de los desastres, la desaparición, el olvido, la ignorancia. 2. McKenna, Terence (2003).  El manjar de los dioses. La búsqueda del árbol de la ciencia del bien y del mal. Una historia de las plantas, las drogas y la evolución humana . México, FCE, p. 73.  Introducción  Estudios sobre las Culturas Contemporáneas 8   El largo recorrido que hemos hecho hasta este momento ha sido para  poder introducir algunas de las aportaciones de este nuevo número de  Estudios sobre las Culturas Contemporáneas . Ninguno de los artículos se inscriben directamente dentro de los apuntes anteriores, pero sí pueden ser vistos como parte de un síntoma generalizado que avanza en alguno de los parámetros anteriores.Retomando la manera como se trabaja e investiga al cerebro, podemos  pensar en dos niveles de las aportaciones: el “fácil” y el “difícil”. Los fá-ciles no signi fi can que sean simples ni banales, al contrario, son parte de los campos de problemas que se tensan en el presente ante los cambios, y simplemente se pretende dar cuenta de ellos y dar un marco descriptivo y explicativo. Los difíciles son aquellos que remiten a dimensiones más lejanas en el tiempo y en los cuales se busca comprender cómo la forma, lo simbólico, muta y estructura la vida colectiva.En este número de la revista un punto de partida común es que la mayo-ría de las aportaciones que se publican conllevan una revisión de lo que se ha conocido o se ha realizado dentro de distintas áreas y enfoques de conocimiento de lo social y lo cultural. Si bien no pretende reformular la matriz de una estructura de conocimiento, ni las condiciones estructurales, mentales e ideológicas que lo de fi nieron y conformaron, en varios casos avanzan para ganar un contexto, una mejor perspectiva, una tendencia par-ticular hacia el futuro, dentro de un campo problemático que se considera crucial en el presente de la cultura.De los trabajos que rondan por los problemas “fáciles” se pueden en-contrar dos bloques de textos.Un primer elemento que salta a la vista es la inquietud por la confor-mación y las transformaciones de las esferas de lo colectivo, en un punto donde se toca lo cultural con lo comunicativo a través de la acción de los medios de comunicación como uno de los principales sistemas simbólicos desde el cual se produce y se distribuye la cultura: las industrias culturales y la recepción de medios.En este punto encontramos dos artículos. En primer lugar, está el trabajo de María Trejo Estrada,  El discurso de A Favor de lo Mejor, A. C., un es-tudio de recepción , en el cual se cómo algunas madres de familia otomíes de Michoacán se apropian de los mensajes de los medios de comunicación a partir de un curso sobre educación de la recepción que realizó con ellas la asociación civil, en el cual se hace evidente la importancia de la matriz
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