La botella media llena y media vacía | Plastic

Please download to get full document.

View again

All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
 46
 
  De los residuos urbanos, el plástico de las botellas (o PET) es uno de los más contaminantes. La recuperación de ese material ha crecido a ritmo sostenido, de la mano del trabajo de los cartoneros, pero se estancó en los últimos años. En este informe, tanto las cooperativas como la industria y los funcionarios coinciden en la necesidad de políticas más activas, concientización de la población y mayor compromiso de los productores.
Related documents
Share
Transcript
  Pag. 20  Por Liliana Aristiqui y Elizabeth Sadanouski La botella medio llena y medio vacía Los basurales a cielo abierto, los rellenos sanitarios, la orilla de los ríos y hasta las ca-lles de las grandes ciudades dan testimonio del desmanejo: miles de botellas de plásti-co son arrojadas por sus usuarios, para des-gracia del medio ambiente y de todos los que lo habitan. Los fabricantes se desen-tienden de su producto después de haber realizado su ganancia; muchos consumido-res descartan los envases sin saber (o sin importarles) que cada uno tiene un valor y se puede recuperar, y desde los gobier-nos no hay políticas activas que fomenten el reciclado. Y si bien es cada vez mayor la cantidad de plástico que se recupera para su reutilización, aún es pequeña en com-paración con lo que se descarta.El siglo XXI trae aparejados nuevos retos para los ciudadanos comprometidos con el medio ambiente. Reciclar es utilizar las materias primas reiteradas veces mediante un proceso de transformación físico-quí-mica para disminuir la cantidad de resi-duos y a la vez ahorrar recursos naturales. Para que esto sea posible, es necesaria la separación en srcen, para que los pro-ductos reciclables no queden mezclados con el resto de la basura, y la recolección diferenciada con posterior clasificación de los residuos para insertarlos otra vez en el sistema productivo. Muchos aseguran que este proceso es im-posible sin concientización, y otros sostie-nen que debe existir una ley marco que regule todo el circuito de los residuos, desde que salen los productos de las empresas, pasan por los domicilios par-ticulares, llegan al cesto de basura, y los recolecta un recuperador urbano. Mien-tras esto se discute, miles de envases que pasaron minutos en las manos del consu-midor se diseminan en paisajes urbanos y suburbanos, donde pasan a cumplir su nueva misión: contaminar el ambiente hasta su descomposición, que demandará más de 200 años. Desperdicios El manejo de los desechos sólidos es ac-tualmente el problema ambiental más relevante, en el que los envases juegan un papel importante. La industria del envase enfrenta la amenaza de acciones reglamentarias por parte del Estado, por lo que cada día se muestra más intere-sada en involucrarse en la solución de estos problemas, y hacer cambios en sus métodos de producción. Una gran parte de este esfuerzo se centra en el apoyo al reciclaje de los materiales de envase. La otra pata de esta actividad se centra en el trabajo de los recuperadores urbanosLos envases de plástico están constituidos por el Polietileno Tereftalato, más cono-cido por sigla en inglés: PET. Es un tipo de plástico muy usado para envasar bebidas, por su resistencia a agentes químicos, su transparencia y menores costos de fabri-cación; pero además tiene otros dos usos: el textil, para fabricar fibras sintéticas, principalmente poliéster; y la elaboración Pag. 21Nota central De los residuos urbanos, el plástico de las botellas (o PET) es uno de los más contaminantes. La recuperación de ese ma-terial ha crecido a ritmo sostenido, de la mano del trabajo de los cartoneros, pero se estancó en los últimos años. En este informe, tanto las cooperativas como la industria y los fun-cionarios coinciden en la necesidad de políticas más activas, concientización de la población y mayor compromiso de los productores. Pag. 21Sociedad  de planchas de plástico, zunchos o enva-ses para comida. Según José Pronato, de la Asociación Civil sin fines de lucro formada por las indus-trias fabricantes de resinas PET (Arpet), las cifras de reciclado de botellas fue aumen-tando año a año desde que se comenzó a implementar, a fines de los ´90. “Desde 1998 lo empezó a fabricar en Argentina la empresa que desarrolló el PET. Es una re-sina moderna, la más nueva de todas las resinas”, explica Pronato. Antes de eso, cuenta, el producto era importado. “Se empezó a utilizar en los envases de gaseo-sas, más livianos, más transparentes, más limpios. En el ‘91 era más barato traerlo porque era una resina cara”. Hoy, en cam-bio, gran parte del PET es de fabricación nacional y las empresas tienen mercado para vender la resina a los grandes con-sumidores de este material. Sin embargo, Pronato aclara que “el uso principal del PET en el mundo es la elaboración de fi-bra textil: el 85 por ciento de lo que se recicla va a parar a la fibra textil, que es lo que tienen las prendas que incluyen un porcentaje de poliéster. El poliéster es el PET reciclado”. Según datos estadísticos de Arpet, el año pasado se reciclaron entre 75.000 y 80.000 toneladas de botellas de plástico. Pero el consumo nacional se estima en 220.000 toneladas –que es la cantidad de PET que se produjo aquí, más lo que se importó y restando lo que se exportó-. Para Prona-to, el reciclado de PET crece a un ritmo del 30 por ciento anual, “lo que evidencia una meseta. (Ver recuadro). Desde la Secretaria de Medio Ambiente de Nación, el subsecretario de Políticas Ambientales, Ariel López, sostiene que no se puede hablar sólo de reciclado de en-vases PET sin tener en cuenta como base la Gestión de Residuos Sólidos y Urbanos. “Lo primero que se está haciendo desde el Estado es ir equipando a los municipios con plantas o mesas de separación, que es lo fundamental. Luego, para entender que la basura no es basura sino un residuo que tiene valor agregado, es fundamental la parte educativa. Este cambio va a pasar por la educación o no va a pasar por nin-gún lado”, destaca.El funcionario cuenta que en la actualidad “hay una imperiosa necesidad de achicar los volúmenes” destinados a los rellenos sanitarios, virtualmente colapsados. “En base a todo eso aparece el PET como uno de los grandes protagonistas, porque se ve”. Para solucionar este problema, Ló-pez sugiere: “Primero, educar para hacer la separación en srcen; segundo, tomar conciencia que en el país existen empresas que se dedican a recuperación absoluta del PET. Es decir, de que las botellas lleguen nuevamente a la bolita que recibe el aire comprimido y toma el volumen de botella.”Existe un gran desconocimiento a la hora de tirar los envases en el cesto de basura: ge-neralmente se acostumbra a sacarle la tapa, cuando en realidad, si está cerrado facilita la higiene para su recuperación y reciclado. Un mercado informal La recolección de envases de PET post con-sumo comienza en las calles a través de la recolección informal. Hombres y mujeres recorren los puestos de residuos y recolec-tan envases de gaseosas, sifones, agua mi-neral o de bebidas carbonatadas o isotóni-cas, descartados en domicilios y comercios. Este material lo reciben los grandes aco-piadores que enfardan estos envases y los venden a las empresas recicladoras. Luego de un primer lavado se realiza una clasificación para pasar a la molienda PET y a un segundo lavado, enjuague y seca-do. El proceso continúa con la fundición y la transformación en pellets, para ser utilizados en la industria. A partir de allí se vuelven a fabricar botellas. “La materia prima es lo que recoge el municipio a tra-vés de la recolección de residuos o infor-malmente el recuperador. Las empresas que lo compran se tienen que autode-nunciar ante la Afip porque al recupera-dor no le puede facturar. Es un negocio informal”, admite Ariel López. Para Pronato, de Arpet, es muy difícil ordenar el circuito del plástico desde el momento que se arroja a la basura, lle-ga a las manos del acopiador y vuelve a las empresas que lo comercializan. “Hay sindicatos de recolectores como El Ceibo, El Álamo, en Buenos Aires”, dice, en alu-sión a las cooperativas de recuperadores que tienen su propio centro de acopio y con eso mejoran los precios de venta. “En el resto del país existe el acopiador, que Pag. 22  es el que tiene un depósito y va juntan-do los materiales para su venta, como los que juntaban chatarra antiguamente. Para nosotros no es una tarea fácil lograr en-cauzar esta actividad, porque esta parte es todo en negro”, explica.Desde la Cooperativa del Oeste, la tesorera María de Luján Ramis apunta a la falta de una política seria de reciclado, y al proble-ma del transporte de las botellas. “El reco-lector que anda en la calle se lleva lo que sabe que seguro le van a comprar, como el papel y el cartón. Las botellas ocupan mucho volumen y aunque tienen muy buen precio no todos los galpones las compran. Una bolsa de consorcio con botellas pesa 2,53 kilos y es un volumen importante”, co-menta. Ramis explica que siempre se suele hablar de una falta de compromiso de la sociedad con respecto al medio ambiente, pero insiste en que “el problema no parte de las familias, sino de una política seria de reciclado a nivel nacional”. Para Cristina Lescano, de la Cooperativa El Ceibo, agruparse les permitió “poder vender por toneladas”. “Las cooperativas pueden negociar mejores precios para los distintos materiales. Esto no sucede con los recolectores individuales. Ellos tienen que aceptar lo que le ofrecen los acopia-dores”, relata. Para Lescano la situación de los recolectores que no pertenecen a nin-guna cooperativa es más difícil. “Para el recuperador individual lo más fácil de jun-tar es el cartón y el papel blanco porque el PET tiene buen precio, pero mucho volu-men y no pesa nada. El recuperador sigue siendo explotado y no está en igualdad de condiciones para pelear los precios”. Según distintas fuentes consultadas, el precio que pagan a las cooperativas por el PET es 4,20 pesos el cristal y 3,50 el color, por kilo. Por el cartón, 1,45 pesos suelto y 2,20 si viene en fardos de 500 kilos. Por el papel blanco, 1,70 pesos por kilo; el de diario, 80 centavos, y el vidrio molido, en-tre 40 y 50 centavos. Pepe Córdoba, de la Cooperativa Nuevo Rumbo, sostiene que desde 2001 la sociedad acompañó con lo que se denomina “separación en srcen”. El reciclado, en números Las estadísticas de reciclado Pet en Argentina datan de 1997. Según Arpet, se ha registrado un incremento de la actividad hasta 2011. En 1997 sólo se reciclaron 780 toneladas; en 1998, 2.700; en 1999, 3.500; en 2000, 6.600; en 2001, 8.580; en 2002, 10.250; en 2003, 13.700; en 2004, 22.100; en 2005, 36.000; en 2006, 48.000; en 2007, 60.000; en 2008, 68.000; en 2009, 69.000; en 2010, 70.000;  y en 2011, 75.000. Según Arpet, el incremento de unidades recicladas es debido al aumento de la conciencia ambiental en el conjunto de la población, puesto de maniesto en el número creciente de programas de recolección diferenciada en municipios. Por este motivo, para la entidad, estas cifras demuestran cómo una modesta ac-ción de cada familia o individuo, al estar inscripto en un programa municipal, se transforma en benecios de indudable importancia para el conjunto de la socie -dad. “La valoración de estos residuos y la extensión de la vida útil de los sitios de disposición nal, hace que el reciclado encuentre cada vez más eco en la sociedad  y sus instituciones”, destaca la organización. “En aquel entonces se dio cuenta que era generación de recursos para los deno-minados cartoneros, botelleros, o cirujas o elegantemente denominados recolec-tores urbanos”. Sin embargo, se lamenta de que ese comportamiento no continuó ni se expandió en el tiempo. “Creo que la sociedad acompañó y se concientizó, pero no hay políticas públicas para reforzar ese ejercicio diario”, argumenta. Hoy, como cartonero independiente explica que que-dan a merced de los precios que imponen los monopolios. “El kilo de vidrio al carto-nero es de 16 centavos, en el monopolio de la política. Nosotros industrializándolo su función esencial. “Hoy no se puede vi-vir sin envases”, asegura Jorge Acevedo, gerente general del Instituto Argentino del Envase (IAE).Empresas como Cabelma Pet –con sede en Pacheco- o Reciclar S.A –ubicada en Sarandí, Avellaneda- son conocidas como empresas de “preforma” , encargadas de vender los “pellets” de PET reciclado a las empresas que fabricarán nuevas botellas. Desde Cabelma afirman que “es necesario poner en marcha una política de reciclaje a escala social y empresarial” y sostienen que la comunidad “no es consciente de la verdadera problemática que implica la Pag. 23Sociedad al kilo de vidrio le sacábamos 120 pesos, y así con otros materiales”. Plásticos El plástico es un material sintético obteni-do mediante reacciones de polimerización a partir de derivados de petróleo. Gracias a sus propiedades, constituye un material que puede moldearse y adaptarse a dife-rentes formas y aplicaciones. Entre ellas, los envases, que sirven para contener, proteger, manipular, distribuir y presentar mercancías en cualquier fase de su proce-so productivo, de distribución o de venta acumulación de las botellas en las ciuda-des”. La empresa -radicada en General Pacheco- utiliza las botellas post consumo, recuperadas de la basura, para generar una materia prima en condiciones físicas y químicas similares a la materia prima de srcen. Con 100 trabajadores, la firma tie-ne capacidad para procesar 70.000 bote-llas por hora, y se abastece principalmente de recolectores urbanos. Sus directivos aclaran que “uno de los grandes pasos a dar es en el ámbito de la vida cotidiana”, y enfatizan que “la clave es la separación de envases en srcen, de manera que a la etapa de reciclaje lleguen botellas en las
Related Search
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks