La Aventura de La Historia - Dossier059 Alejandro Magno - Hombre, Mito, Héroe

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  1 DOSSIER Ninguna otra figura histórica ha despertado tanta fascinación como el joven rey macedonio que, en 15 años, conquistó todos los reinos entonces conocidos y se asomó al límite del fin del mundo para, gracias a su muerte prematura, convertirse en un dios en plena juventud ALEJANDRO MAGNO Hombre, mito, héroe Alejandro, rey de Macedonia. Relieve anónimo del s. XV (Patrimonio Nacional). pág. 56 Una personalidad contradictoria Adolfo J. Domínguez pág. 70 Espejo de generales. El genio de la
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  1 DOSSIER  Ninguna otra figura histórica hadespertado tanta fascinacióncomo el joven rey macedonioque, en 15 años, conquistó todoslos reinos entonces conocidos y se asomó al límite del fin delmundo para, gracias a su muerteprematura, convertirse en un diosen plena juventud ALEJANDROMAGNO Hombre,mito, héroe Alejandro, rey de Macedonia. Relieve anónimo del s. XV (Patrimonio Nacional). pág. 56 Una personalidadcontradictoria  Adolfo J.Domínguez  pág. 70 Espejo de generales.El genio de la guerra  Fernando Quesada pág. 62 Alejandro, el divino  Manuel Bendala LA AVENTURA DE LA HISTORIA ON-LINE   vida de Alejandro –que tienen lugardurante los banquetes y bajo la in-fluencia de la ingesta de grandes canti-dades de vino– han sido cuestionadospor muchos autores, reflejan la estre-cha relación entre la política, el sexo y el alcohol en lo más alto de la cortemacedonia. No sería la última vez que Alejandro perdiese la compostura du-rante un banquete.Las relaciones entre padre e hijo pro-bablemente se enfriaron durante los úl- Q ueronea, Beocia, comienzosde agosto del año 338 a.C.En la llanura, bajo un sol ce-gador, Filipo II de Macedo-nia ordena para la batalla un gran ejér-cito de 30.000 infantes y 2.000 jinetes.La caballería forma en el ala izquierda,mandada por el príncipe Alejandro,que acaba de cumplir dieciocho años.Haciendo gala de una temeridad sin lí-mites, alejando, tras varias cargas, logradesbaratar la formación que se le opo-ne, las tropas tebanas, entre las quedestaca el Batallón sagrado  . Tras rom-per el ala tebana, Filipo II arremetecontra el centro, formado por los ate-nienses, y los derrota, causándoles másde mil muertos y capturando dos milprisioneros. Queronea marcó el finalde la independencia de las ciudadesgriegas, pero también el inicio de lafulgurante carrera de Alejando Magno.Cuando, quince años después, el aúnjoven rey moría en Babilonia tras haberconquistado un inmenso imperio, elrosario de cicatrices que recorría sucuerpo daba fe de que el ímpetu que leconvirtió en el héroe de Queronea nose había mitigado con los años.Es difícil penetrar en el verdadero ca-rácter de Alejandro Magno, más allá delas innumerables anécdotas y hechosque se cuentan de él y, sin embargo,ése es uno de los retos más atractivospara el historiador. Alejandro, nacido en el mes de juliodel año 356 a.C., era hijo del rey FilipoII de Macedonia, auténtico artífice delpoder imperialistala de su reino, hastaentonces bastante retrasado y marginalcon respecto a la Grecia de las ciuda-des. La sagacidad política, el recursoinmisericorde a la razón de Estado y una eficaz máquina de guerra, hicieronde Filipo el dueño de Grecia; su hijoheredaría de él la falta de escrúpulosen la acción directa, aun cuando a ve-ces los remordimientos le pudieran ha-cer parecer débil y vulnerable.La madre de Alejandro, Olimpíade,era hermana del rey Alejandro del Épi-ro. Mujer de fuerte carácter y fanáticadevota del culto dionisíaco, inculcó ensu hijo un determinado concepto deespiritualidad que siempre acababa porsalir a la superficie.No pueden medirse las relacionesentre Filipo y Olimpíade con criteriosmodernos. Su matrimonio tenía unamarcada finalidad política y fue de in-terés tanto para Filipo –en camino deconseguir el dominio de buena partedel ámbito balcánico– como para losdinastas del Épiro, que se beneficiabandel parentesco con el macedonio ensus proyectos políticos y militares en el Adriático e Italia. Las personalidades deambos progenitores de Alejandro eranmuy enérgicas y no faltaron momentosde fuertes tensiones, en los que la ma-dre podría haber azuzado al hijo contrael padre. Estas querellas fueron au-mentando conforme crecía Alejandro,quien, probablemente, tomó partidopor su madre, al tiempo que recordabaa su padre la legitimidad de su naci-miento y los derechos que le corres-pondían como hijo legal suyo. Pelea en el banquete Uno de los primeros enfrentamientosparece haber tenido lugar tan sólo unaño después de Queronea, cuando Fi-lipo, que ya tenía varios hijos fruto desus cinco matrimonios previos, se en-caprichó de la joven Cleopatra, sobrinade Atalo, uno de los compañeros pre-dilectos, a la que desposó entre el re-gocijo general de la Corte. Durante elbanquete, corrió a raudales el vino –losmacedonios solían beberlo puro, sinrebajarlo con agua, como solía hacer elresto de los griegos– y en medio de laeuforia de la fiesta y de los vapores etí-licos, Atalo rogó a los dioses que de launión naciera un heredero legítimo pa-ra el reino. Alejandro le arrojó una co-pa de vino y Filipo se abalanzó contrasu hijo espada en mano, pero ya suma-mente borracho tropezó y cayó al sue-lo. Eso provocó comentarios despecti- vos de Alejandro hacia su padre. Aunque éste y otros episodios de latimos años del reinado de Filipo. Al cír-culo más íntimo del rey cada vez le de-sagradaba más la actitud de Olimpíade,que quizá estaba intrigando desde su re-tiro del Épiro contra su marido. Inclusoes posible que a los más próximos a Fi-lipo les incomodase que pudiese regir-les el hijo de una epirota, una no mace-donia, cuya fuerte personalidad no de-cayó nunca. Quizá por ello los compa-ñeros de Filipo no tuvieron inconve-niente en apostar por otro hijo del rey,el deficiente mental Filipo Arrideo, hijode una tesalia, que a la postre acabaríasucediendo a Alejando Magno.El propio Alejandro, en el par de añosque median entre su éxito en Queronea y la muerte de su padre, tampoco pare-ce haber dejado de intrigar. Por enton-ces, aparece rodeado de un círculo deamigos, compañeros futuros de las glo-riosas gestas en Asia, como Nearco y Tolomeo, que apoyan sus intereses,aunque eso les enfrentara con el rey. 32 A DOLFO  J. D OMÍNGUEZ M ONEDERO esprofesortitular de Historia Antigua, UAM. Alejandro, un carácter en perpetua CONTRADICCIÓN Originario de un reino pequeño y pobre, vivió ebrio de victorias, vino yadulación. Adolfo J. DomínguezM ONEDERO presenta la paranoia delhéroe, cada día más endiosado y distante de sus compañeros de armas Filipo II de Macedonia fue el artífice del poderimperialista de su reino, hasta entoncesmarginal respecto a la Grecia de las poleis  . Alejandro corta el Nudo Gordiano  , convirtiéndose en el hombre predestinado para conquistar Asia (por G. Pavía, 1742, Madrid, Palacio de la Moncloa). LA AVENTURA DE LA HISTORIA ON-LINE  El asesinato de Filipo, en el 336, a ma-nos de Pausanias, uno de sus compañe-ros, cubrió de sospechas a Alejandro y a su madre. Los historiadores modernos –y, antes, los antiguos– siguen deba-tiendo entre la culpabilización de Ale-jandro y su exoneración. Sea como fue-re, el principal beneficiario del magnici-dio fue él, el único de los herederos ca-paz de conseguir el apoyo del ejército y de asumir el papel de vengador de lamuerte de su padre.La subida al trono de Alejandro III, enjunio de 336 a.C., se produjo en mediode un baño de sangre en el que mu-chos de sus parientes perdieron la vida;incluso Atalo fue asesinado por ordende Alejandro y perecieron también susobrina, la joven viuda de Filipo, y elhijo recién nacido de ambos. Aunquees arduo investigar un crimen de Esta-do más de 2.300 años después de loshechos, parece que Alejandro y su nue- vo círculo se apresuraron a desembara-zarse, no tanto de quienes hubieran po-dido impulsar la conjura contra Filipo,sino de los que suponían un obstáculoo un peligro para las ambiciones de Alejandro. El nuevo rey usó el magnici-dio como pretexto para purgar la cúpu-la de la corte macedonia y eliminar atodos los posibles aspirantes al trono,con excepción de Filipo Arrideo. Preparativos y contradicciones  Alejandro aún debería esperar casi dosaños para llevar a cabo el que habíasido el plan de su padre y que, a lapostre, le convirtió en una de las figu-ras más cruciales de la Historia: laconquista del Imperio persa. Entretan-to, mostraba sus dotes organizativasen las negociaciones con los griegos,en el afianzamiento de su autoridad,en la puesta a punto de su ejército... Al tiempo, avisaba a griegos y mace-donios de cómo actuaría en el futuro:tras la sublevación de Tebas, la ciudadfue destruida, saqueada y demolida y sus habitantes (más de treinta mil), vendidos como esclavos. Se trataba dedar un escarmiento. Sin embargo, Ale-jandro acompañó su terrible decisión Aristóteles da clase a Alejandro . El gran filósofo, discípulo de Platón, fue tutor del futuro reydurante tres años (cromolitografía de 1881, que ilustra la obra La ciencia y sus hombres  ). que Filipo había empleado para cons-truir su Estado. Alejandro mostró desdemuy pronto que, como jefe militar, po-día ser irreprochable, como pudo verseen Queronea, y que las necesarias do-sis de crueldad que necesitaba un rey tampoco le faltaban, como se vio enTebas. Ello le dotó de carisma suficien-te entre el pueblo macedonio o, lo queera casi lo mismo, entre el ejército ma-cedonio, como para garantizarle el tro-no y su estabilidad. Con este bagaje,sus compatriotas le seguirían hasta don-de quisiera llevarlos y, mientras la rela-ción funcionase, a pocos les interesaríalo que el rey hiciese en sus espaciosprivados. Y, durante mucho tiempo, nodebieron existir contaminaciones entrelos dos ámbitos, el público y el privado. Arrogancia ilimitada La progresión de sus conquistas hizomadurar a Alejandro: el rey optimista,paladín de los griegos, que había hechoun sacrificio, en las ruinas de Troya, a suhéroe favorito, Aquiles, percibió tras trasla Batalla del Gránico (ver, La Aventura de la Historia  , “El día en que Alejandropudo morir”, nº 26, diciembre, 2000) lainmensa complejidad de la situación en Anatolia y entró en contacto con nuevasrealidades políticas: en muchos sitios esaclamado como libertador y su fama seextiende más allá de su propia presen-cia. El episodio del Nudo Gordiano per-suadió a sus contemporáneos de la sa-gacidad del joven rey, pero también desu determinación sin límites. La victoriaen Issos le abrió el camino de Asia y eli-minó todo límite a su arrogancia: unatras otra, rechaza las ofertas de paz deun Darío III que ve cómo el ímpetu deun pequeño, pero excelente, ejército ba-rre a las miríadas de soldados desmoti- vados que se le oponen. El sueño de Alejandro está cada vez más cerca.La rápida conquista de Egipto y su viaje iniciático al oasis de Siwa marcan,en cierto modo, un cambio en su perso-nalidad. En medio de las arenas del de-sierto, Alejandro acepta su destino, amedio camino entre lo humano y lo di- vino. No terminaremos nunca de sabersi Alejandro se creyó de veras o no queera un dios, hijo del propio Zeus, perosin duda, a partir de entonces, actuó pa-ra que quienes le rodeaban lo creyeran.Fue, sin embargo, la Batalla de Gau-gamela –que marcará la derrota de Da-río III y el comienzo de su huida a nin-guna parte– la que supuso un auténticohito en el reinado del nuevo dueño delmundo. La calculada piedad hacia lamadre y familiares del rey derrotado, asícomo las lágrimas vertidas ante el cadá- ver de Darío y el castigo a sus ejecuto-res deben verse en clave política: eranun medio de encarnar la legitimidadque pretendía de cara, sobre todo, a susnuevos súbditos asiáticos.En el episodio del incendio del Pala-cio de Persépolis fue, quizás, donde co-menzaron a confundirse el comporta-miento privado y la proyección públicade Alejandro. A principios de 330 a.C.,el rey entró en Persépolis, la vieja capi-tal persa, que simbolizaba para los grie-gos la humillación sufrida cuando lospersas habían conquistado Grecia y arrasado Atenas. Siglo y medio después, Alejandro se tomó cumplida venganza:Persépolis fue saqueada y sus habitan-tes quedaron a merced de los enfureci-dos soldados macedonios. En aquellaorgía de destrucción y sangre, el PalacioReal –que había sido respetado por or-den de Alejandro– acabó incendiándo-se. Se rumoreó que durante una orgía, 5 de apariencias de humanidad, quemuestran rasgos de una personalidada veces contradictoria: por ejemplo,respetó la casa y a los descendientesdel poeta Píndaro y realizó algún ges-to de justicia y equidad ante los des-manes de sus soldados contra la po-blación vencida.Las campañas en Asia muestran estapersonalidad tan contradictoria: suarrojo en el combate, poniendo en pe-ligro su propia vida en infinidad deocasiones y el profundo sentimientoreligioso que impregnó toda su activi-dad, contrastan con su innecesariacrueldad y con injustificables matanzas.El orden, la disciplina, el buen en-tendimiento entre Alejandro y sus com-pañeros de armas contrastan con las veladas de sexo y alcohol desenfrena-dos que solían acabar debilitando loslímites que debían existir entre un rey  y sus súbditos, por muy próximos quefueran éstos. Los eficientes generalesde la jornada se convertían, al caer latarde, en compañeros de borracheradel rey, y todos se enzarzaban, con fre-cuencia, en peleas, que a veces acaba-ron de forma trágica.Todo ello no es sino la muestra deuna personalidad compleja, incluso,atormentada, en la que un joven inma-duro e incapaz de reprimir sus pasio-nes –cuyos padres no habían sido tam-poco ejemplos de comportamientoadecuado– se encumbró a un poderpoco regulado por instituciones fuertes y arraigadas.Un rey macedonio era, sobre todo,un jefe militar y la fuerza y el carismahabían sido las principales herramientas 4 UN CARÁCTER EN PERPETUA CONTRADICCIÓN  ALEJANDRO MAGNO: HOMBRE, MITO, HÉROE 356 a.C. Nace enPella. 343-340 a.C. Aristó-teles se convierte ensu maestro durantetres años. 338. Batalla de Que-ronea. 336. Se convierte enrey tras el asesinatode su padre. 334. Comienza la ex-pedición contra lospersas en el conti-nente asiático.En el invierno de334-333, conquistaAsia Menor. 332. Saquea Tiroen su mayor victo-ria militar. 332-331. Subyu-ga a Egipto y fun-da Alejandría. A suregreso, en la pri-mavera de 331,entra en Babilonia. 330. En primaveramarcha a Media yocupa su capital.A continuaciónavanza hacia Asiacentral, donde en-cuentra fuerte re-sistencia de los es-citas, a los que nologra vencer hasta 328. 327. Intento de ase-sinato en Bactriana.Se casa con Roxana,hija del bactrio Oxiar-tes. Comienza lacampaña para invadirla India. 326. Cruza el río Indo. 323. Muere en Babi-lonia tras diez díasde agonía. Su cuerpose traslada a Egiptodonde se entierra enun sarcófago de oroen Alejandría. CRONOLOGÍA Aristóteles , en unmanuscrito medieval.Isabel de Farnesiocomo Olimpíade . Asesinato de Filipo II ,en un dibujo del XIX.Busto de Alejandro ,del s. II a.C. Cerco de Tiro , segúnun tapiz del s. XVI. Buda de inspiraciónhelenística. Alejandro atraviesa el río Gránico . A partir de ese momento, entraba en contacto con lasrealidades políticas de Asia (Tapiz del siglo XVI, Patrimonio Nacional). Alejandro usó el magnicidio de su padreFilipo IIcomo pretexto para eliminara sus posibles rivales para la sucesión LA AVENTURA DE LA HISTORIA ON-LINE  estado a su lado desde la pubertad. Enel mundo griego, la homosexualidadmasculina no era extraña. El propio Fi-lipo había tenido amantes masculinos y en el entorno de Alejandro había rela-ciones de este tipo, que srcinaron enocasiones profundos celos y enemista-des, apareciendo como trasfondo enalgunos de los complots para acabarcon su vida, como, por ejemplo, en elde Filotas y en la conspiración de lospajes. Alejandro se casó con varias mujeresa lo largo de su vida y tuvo variasamantes así como, según algunos auto-res antiguos, un auténtico harén, com-puesto de tantas mujeres como días delaño, de entre las que elegiría, aunqueno con demasiada frecuencia, compa-ñía nocturna.Una de sus esposas legítimas fue Ro-xana, hija del bactrio Oxiartes, con laque parece haberse casado por amoren el 327 a.C., y que debió ser la prin-cipal de ellas. Debe recordarse, tam-bién, la espléndida ceremonia celebra-da en Susa, en la que contrajeron ma-trimonio con mujeres asiáticas diez milde sus soldados. Alejandro aprovechóla ocasión para casarse con Barsine (oEstatira), hija mayor de Darío y con Pa-risátide, hija menor de Artajerjes Oco. La más notable de sus amantes po-dría haber sido, al menos según sus ad-miradores propalaban, la propia reinadel fabuloso pueblo de las Amazonas.Con estas mujeres tuvo varios hijos:Heracles, con Barsine; con Roxana tuvoal menos dos, uno que murió al pocode nacer y otro, póstumo, que con eltiempo sería el rey Alejandro IV, de tris-te final, pues fue asesinado en 309 a.C.con sólo catorce años. Quizá su errorfue esperar varios años hasta casarse,desatendiendo los consejos de algunosde los generales de su padre, lo queprovocó, a su muerte, el conflicto de in-tereses entre sus generales que condu-jo a la división de su imperio. División de opiniones Los autores de todas las épocas segúnsus intereses y sus percepciones, hantratado de minimizar o acentuar los ras-gos negativos del carácter de Alejan-dro. Ni los antiguos ni los modernospodían ignorar la enormidad de su la-bor política y por ello unos tratan dereducir a la persona, mostrando laspartes más discutibles de su carácter,mientras que otros, que tampoco po-dían dejar de silenciar sus excesos, lebuscan justificaciones.En esta tensión historiográfica, suspresuntas o reales inclinaciones sexua-les y el abuso del vino salen siempre arelucir. Esto tiene especial relieve sobretodo en lo concerniente a su afición ala bebida. Incluso la noche antes desentirse enfermo del mal que le llevaríaen pocos días a la tumba, había estadobebiendo copiosamente en una fiesta y parece, además, que cuando empezó asentirse mal siguió bebiendo para in-tentar curarse.Si Alejandro era un alcohólico o no,es difícil de juzgar. Tal vez sí paranuestros parámetros, pero quizá no de-masiado para los de los antiguos. Sí escierto, sin embargo, que como impor-tante desinhibidor, Alejandro daba mu-cha más rienda suelta a sus pasionescuando había ingerido vino.No puede, sin embargo, achacarsesólo al vino el carácter de Alejandro.Era heredero de un trono hacía pococonsolidado sobre un país pequeño y pobre, que de pronto, de victoria en victoria, se encontró dueño del viejoimperio persa, con una milenaria tradi-ción de obediencia ciega al gobernan-te. Aclamado como salvador y liberta-dor en Egipto, considerado un elegidopor los dioses, rodeado del suntuosoritual cortesano oriental, pudo terminarcreyéndose lo que decían de él.Por las noches, rodeado de sus ami-gos, en franca camaradería, beberíaconfiado, pero tal vez nadie se atrevie-se ya a tratarle como a un igual y,cuando alguien lo hacía, se arriesgabaa que el ego superlativo del rey, empa-pado en vino, le enfureciese hasta elpunto de perder el control. Pero, en to-do caso, ¿quién podía atreverse a retara un dios sin sufrir su ira?.Sólo en masa se podía intentar con-trariar a Alejandro y así lo hicieron sustropas amotinándose en el Hífasis, fi-nalizando así la incesante marcha haciael Oriente y, un par de años después,en Opis, contra la progresiva orientali-zación de Alejandro. Todavía los mace-donios, hombres libres, mostraron que,siempre que ellos quisieran, seguiríanal rey a donde éste quisiera llevarlospero que, si se negaban, ni tan siquie-ra el Gran Alejandro podría quebrantarsus voluntades. Este Alejandro público,que acaba brindando con sus hombrespor la concordia entre el rey y su ejér-cito y que gozaba de su cariño, hacía ya tiempo que se había desdoblado enel Alejandro de los espacios privados,temeroso y soberbio, inseguro y endio-sado, griego y asiático, hombre y dios,Historia y mito.   7 Tais, una cortesana ateniense, propusopegarle fuego para vengar el incendiode Atenas que provocó Jerjes. El propio Alejandro habría encabezado el cortejode los pirómanos, aunque algunos au-tores sugieren que pronto se arrepintió y ordenó apagarlo. Conspiraciones en la tienda Poco a poco, lo que ocurría al caer latarde en el interior de la tienda de Ale-jandro podía acabar repercutiendo en elnormal desarrollo de los acontecimien-tos políticos y militares. Es posible ob-servar, también, una creciente actitudparanoica en Alejandro, que le va a ha-cer mucho más sensible ante las ame-nazas a su vida, no tanto en el campode batalla, sino en las trastiendas del po-der. La conspiración de Filotas, ese mis-mo año 330 a.C., muestra cómo conver-saciones de alcoba, indiscreciones decortesanas, oficiosidad de paniaguados,suscitaron un intento de rebelión prota-gonizado por el joven general y en elque se implicó su padre, Parmenión,uno de los viejos generales que habíanservido bajo Filipo II, de lealtad acredi-tada. No está claro que existiera unaconjura pero la ejecución del padre y del hijo, así como de otros macedoniosde relieve, muestra la presión a que se veía sometido Alejandro. Poco después,fue ejecutado Alejandro de Lincéstide,miembro colateral de la familia real, quellevaba tres años encarcelado, tambiénacusado, sin demasiadas pruebas, dehaber conspirado contra el rey.El caso de Clito es aún más sorpren-dente, porque afectaba a un íntimo ami-go que, incluso, le había salvado la vidaen el Gránico. La muerte de Clito fueabsurda, fruto de un cúmulo de circuns-tancias lamentables: el alcohol, el orgu-llo desafiante del rey y su comporta-miento, cada vez más sombrío y másproclive a exhibir sus propias aprensio-nes durante los banquetes con sus ami-gos. Durante unos de ellos, en plenafrancachela, después de haber bebidograndes cantidades de vino, Clito, tanborracho o más que Alejandro, reclamósu condición de hombre libre para de-cirle al rey lo que quisiera. Alejandro,enfurecido, intentó golpearle con unamanzana, echando a continuación ma-no de su espada, que un guardia le ha-bía retirado por precaución. Al no ha-llarla, tal vez pensó que había sido ob-jeto de una traición, por lo que llamó,en dialecto macedonio, a sus guardiaspersonales, que acudieron en tropel, altiempo que, fuera de sí, golpeaba al cor-neta por tardar en dar la orden. Los co-mensales trataban de calmar a uno y aotro, Clito, que seguía gritando, fue sa-cado de la estancia, aunque volvió a en-trar por otra puerta, momento en el que Alejandro, que se había hecho con unalanza, atravesó a su amigo. Parece queel arrepentimiento del rey fue inmedia-to, ya que intentó suicidarse.Por más que Alejandro lamentasesiempre la muerte de Clito, el verdade-ro carácter del rey se iba revelando po-co a poco y cuando, al año siguiente(327 a.C.), un grupo de pajes pareceque intentó asesinarle en Bactriana. Larepresión fue terrible y alcanzó al pro-pio historiador Calístenes, sobrino desu maestro Aristóteles, por habersemostrado algo crítico con el rey. Esmuy probable que Alejandro escapasea la muerte la noche en la que los pajespretendían asesinarlo porque la pasóíntegra de francachela con sus amigos;según algunos autores, una adivina leaconsejó que pasara así esa noche, loque Alejandro aceptó complacido. Entre el sexo y el vino Respecto a la sexualidad de Alejandro,muchos autores, sobre todo novelistas,han fabulado sobre las posibles prefe-rencias homosexuales de Alejandro, pe-ro son escasos los testimonios al efecto.Es cierto que mantuvo desde muy jovenuna estrechísima amistad con Hefestión,que tenía su misma edad y que llegó aser su mano derecha. A su muerte, en324 a.C., le dedicó unos funerales extra- vagantes, honrándole, incluso, como aun héroe. A partir de la informaciónexistente no puede aceptarse o negarseque fueran amantes, pero no es extrañoque Alejandro sintiese, como poco, ungran afecto por una persona que había 6 UN CARÁCTER EN PERPETUA CONTRADICCIÓN  ALEJANDRO MAGNO: HOMBRE, MITO, HÉROE Persépolis en llamas A lejandro iba en pleno día a los convi-tes a los cuales asistían mujeres,cortesanas avezadas a vivir con lossoldados más licenciosamente de lopreciso. Una de ellas, Tais, ebriatambién, dijo que el rey se gana-ría la mayor simpatía entre losgriegos si ordenaba incendiarel palacio de los reyes dePersia, y que eso era lo queesperaban aquellos cuyasciudades habían sido des-truidas por los bárbaros. Unoo dos, igualmente repletosde vino, aprobaron, en unacuestión de tanta gravedad, laocurrencia de una cortesana em-briagada.También elrey, más ávido que pa-ciente, dijo: ¿Por quéno vengamos a Grecia y le pegamos fue-go a toda la ciudad? Todos estabanexcitados por el vino. Así, se levan-tan para incendiar, bebidos, la ciu-dad que respetaron armados. El rey, elprimero, prendió fuego al pala-cio; luego los convidados, losoficiales y las cortesanas. Elpalacio, en gran parte, estabaconstruido con madera decedro: el fuego prendió rápi-damente y se propagó másallá. Este es el fin que tuvo lacapital de todo el Oriente, laciudad adonde tantas gentesiban a pedir leyes; patria detantos reyes, antiguamente únicoterror de Grecia”. (Quin-to Curcio, Historia de Alejandro Magno, V, 7 ). Genio de las flores  . Estatua deinspiración helenísticaprocedente de Hadda (s. III-V) Alejandro Magno en el Templo de Jerusalén , óleo de S. Conca, encargado por Felipe V hacia1736. El primer Borbón español buscó una identificacion simbólica con el rey macedonio. Alejandro con el cadáver de Darío , con cuyahija se casó para obtener legitimidad entrelos persas. Miniatura persa del siglo XVI. LA AVENTURA DE LA HISTORIA ON-LINE
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