El Reino de Murcia entre 1238 y 1275 en fuentes árabes de los siglos XIII y XIV.

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  El Reino de Murcia entre 1238 y 1275 en fuentes árabes de los siglos XIII y XIV. Alfonso Carmona González. Revista de Estudios Yeclanos. Yakka Nº 5 (1994). Yecla, 1994. ISSN. 1130-3581. pp. 53-62.
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  EL REINO DE MURCIA ENTRE 1238 Y 1275EN FUENTES ÁRABES DE LOS SIGLOS XIII Y XIV Alfonso Carmona González A comienzos de 1238, muere en Almería, presumiblemente asesinado, el emir murciano Ibn Hûd. Sumuerte no hace más que acelerar, en el seno del Estadoque él creó, un proceso de descomposición ya iniciadomeses antes. Cinco años más tarde, el Reino de Murcia,reducido prácticamente a los límites de la antigua Kürao región de Tudmir, deberá reconocer su impotenciapara competir con el poder feudal que se expandía,imparable desde el Norte, y hubo de aceptar unascondiciones de paz que supusieron de hecho, la pérdidade su soberanía. Esto dio paso a un statu quo que habríade romperse veinte años más tarde con una crisis queempeoró la situación de la comunidad islámica, muchos de cuyos miembros se vieron progresivamentedesplazados de su tierra, hasta que los musulmanespasaron a ser, en apenas dos generaciones, una población residual y en decadencia.Las fuentes históricas que nos informan sobre elperíodo de 1238 a 1275 son tanto latinas (castellanassobre todo) como árabes. Estas últimas escasean cuando se trata de informar sobre los acontecimientos quetuvieron lugar a partir de 1243, y tampoco nos danmuchos detalles sobre los tres años que precedieron aeste último, pero ello precisamente las hace más valiosas. El objeto de este trabajo es dar a conocer los pasajesreferentes a Murcia -en ese tiempo- que he hallado enfuentes históricas árabes escritas en los dos siglos quesiguieron al ocaso del poder islámico en el oriente de al-Andalus. Salvo en dos ocasiones en que no he podidodisponer del texto srcinal árabe, tales documentos hansido traducidos y anotados por mí. Las notas son meramente aclaratorias sobre el contenido del texto srcinalo su traducción, no eruditas. Este es un trabajo quepretende poner a disposición del historiador, sobretodo si no es arabista, materiales de primera mano, perocuyo objetivo no es propiamente historiar.Lamentablemente no he podido traer aquí todoslos documentos posibles. Faltan entre otros, los inéditos; pienso especialemente en las colecciones de correspondencia diplomática o personal, estudiadas y aprovechadas por E. Molina López (2), pero no publicadasíntegramente -que yo sepa. Se trata, por ejemplo, de los 53 textos de Ibn al Gannán (m. en 1252) de Ibn Amîra (m.1258) y de Ibn al-Murabit (m. en 1265), o del Kitâb Lubabal-Albâb, redactado en el siglo XIII. Quizá haya tambiénnoticias sobre este período en libros o características, nome ha parecido que las contuvieran. También hay textos suficientemente conocidos de los que aún no dispongo y que espero poder incluir en próximos estudiossobre este período de la historia de Murcia. AÑOS 1238 Y1239 El primer pasaje que atañe a nuestro propósitoestá contenido en la Historia de Málaga de Ibn'Askar,autor que muere en 1239, es decir, pocos meses despuésde los hechos que aquí se narran. Sin embargo, la noticiaque inserto está redactada por un sobrino y discípulosuyo, llamado Ibn Hamîs, que fue quien completó suHistoria. El texto árabe de tal obra permanece inédito:su traductor, el académico J. Vallvé Bermejo, aunció en1966 que se proponía editar y traducir la obra en sutotalidad, pero no conozco que ésta haya sido publicada. Así pues, no puedo hacer más que reproducir aquí la traducción que el citado académico hace de los párrafos que se refieren a dos hechos que nos interesan: 1) lamuerte de Ibn Hüd, y 2) la separación de Málaga delEstado hudí para pasar a integrarse en otro proyectopolítico andalusí, el encabezado por Ibn Nasr, rival delemir murciano y fundador de la dinastía nazarí.Muhammadb. Yûsuf b. Hûd al-Gudâmî, emir deal-Andalus, (...) se dirigió a Almería, donde entró lanoche del jueves 25 de yumádá I del año 635 (13 de enerode 1238). En el primer tercio de esa noche estuvo con Ibnal-Ramimi, y gozaba entonces de muy buena salud. Enel segundo tercio se oyeron gritos en casa de Ibn al-Ramimi y fue encontrado allí muerto. Se dice que fueestrangulado, pero otros dicen que murió de muertenatural(...)'Abd Allâhb. 'Alib. Zannün (...) inició su carrerapolítica en el reinado del emir Abü 'Abd. Allâh ibn Hud(...) hasta que se hizo dueño de la situación en Málaga.(...) Hizo mucho daño a los malagueños y los llevó por   54 donde no querían, por cuyo motivo esperaban su muerte, y muchos eran los que se la pedían a Dios. Comenzósu desgracia y decadencia a principios del reinado delemir Abû Abd Allâh ibn Nasr cuando Ibn Zannûnasumió todos los poderes del país después de la salidade Salîm ibn Hûd. Deseó seguir bajo la obediencia deIbn Hüd, pero cuando las otras regiones se rebelaron yreconocieron al emir Abü 'Abd Allâh ibn Nasr, pensóIbn Zannün que no le convenía seguir bajo la obedienciade Ibn Hüd y se dispuso a reconocer al emir Abü AbdAlláh ibn Nasr. Tomó está decisión la noche del martes10 de ramadán del 635 (26 de abril de 1238). (J. Vallvé Bermejo, Una fuente importante de la Historia de al-Andalus: La historia de Ibn 'Askar , Al-Andalus, 34 (1966), p. 260-263) Así resume el anterior pasaje de Ibn Hamîs otroautor malagueño, an-Nubâhî, que vivió en la segundamitad del siglo XIV:La ciudad de Málaga pasó a ser controlada porIbn Zannün. No se llevaba nada a cabo sin que él dierasu aprobación. Tal estado de cosas se prolongó hasta ladesaparcición de Ibn Hûd. Entonces, se apoderó delgobierno de la ciudad y anheló poder permanecer en él.Mas, cuando las diversas poblaciones andalusíes sesublevaron y decidieron depender del emir Abü-'Ab-dallâhben Nasr, huyó, pero fue alcanzado en el camino. (An-Nubâhi, Al-Marqaba al-Ulyâ, ed. Lévi-Provençal,El Cairo 1947, p. 114) El autor al que acudo ahora vivió en los años enque sucedieron los acontecimientos que narra. Se tratade Ibn al-Abbâr (1199-1260), quien, en dos de sus obras,se ocupa de la biografía de Azîz Ibn Hattâb (3). Incluyoaquí los párrafos de dichas obras que vienen al caso:Abû-Bakr 'Azîz Ibn Hattâb (...) fue nombradogobernador de Murcia, su ciudad natal, por Ibn Hûd al-Mutawakkil (...) (quien), desde Murcia dominó todo elpaís de al-Andalus excepto Valencia, hasta que perecióen la alcazaba de Almería, la noche del jueves 27 degumâda I del año (6)35 (=15 de enero 1238). Fue admirable la buena estrella de este Ibn Hûd, pero no dejó enherencia más que ruina y destrucción, ni vino tras él otracosa que llanto y aflicción. (...) Tras su fallecimiento, IbnHattâb acaparó en exclusiva el gobierno de Murcia.Expulsó al hermano de aquél, 'Ali ben Yûsuf -el queostentó el título de 'Adud ad-Dawla Brazo de la Dinastía - y se proclamó emir. Le fue jurado acatamiento el 4de muharram del 36 (= 18 agosto 1238).Abû-Gumayyal (5) Zayyân Ibn Sa'd al-Gudâmî (6) derrocó a Ibn Hattâb el viernes 15 de ramadán del636 (=21 abril 1239). Lo tuvo arrestado unos días y lomató preso, la noche del lunes 26 de ese mismo mes (=2de mayo). Al principio, apartaba a la gente de todoaquello en lo que él habría de caer y de los peligros antelos que él habría de sucumbir. Llamaba a la oración enlas mezquitas, tejía el esparto y se hacía acompañar porhombres consagrados a Dios. Pero, el poder empezo ainvitarle a desempeñarlo cogiéndolo por sus dos cabos,y no tardó en acudir a su llamada (7). Y allí estuvo sumuerte. (Ibn al-Abbâr, Al-Hulla as-siyâra', ed. H. Mu'nis, ElCairo 1963, t. 2, p. 308-311) Azîz ben Hattâb (...) fue una de las personalidades de al-Andalus y uno de sus ascetas más cabales,dedicado por entero a la otra vida. Hasta que la vida deaquí abajo lo apartó de la otra: fue nombrado gobernador de Murcia, pero no gustó su manera de desempeñarel cargo y fue apartado de este.Finalmente, recayó en él el gobierno de Murcia:administró (dabbara) el país y se proclamó soberano (8).Le dieron muerte un día de ramadán del año 636 (=abril1239), después de los rezos nocturnos propios de esemes; tenía entonces 67 años de edad (9). (Dice Ibn az-Zubayr que le mataron preso, en ramadán del año 38(=marzo-abril 1241) y que su cuerpo fue arrastrado portoda la ciudad) (10). (Ibn al-Abbâr, Takmila, ed. F. Cordera, Madrid 1889,p. 696, nº 1952) El texto que traduzco a continuación está redactado en las dos primeras décadas inmediatamente posteriores a los hechos que nos ocupan, pues su autor, IbnSa'îd al-Magrî, murió entre 1274 y 1286. Era de srcenaristocrático: descendiente de un Compañero del Profeta, su familia había gobernado la taifa de Alcalá la Real.Esta circunstancia creo que se refleja en los duros juiciosque vierte sobre los antecedentes plebeyos y humildesde los miembros de la familia hudí y sobre la figura deIbn Hûd, cuya ascendencia regia parece negar.Los cristianos no cesaron de conquistar ciudadesy fortalezas en vida de Ibn Hûd, y lo derrotaron una yotra vez, hasta que Dios (nos) libró de él por mano de suministro Muhammad ben ar-Ramîmî, quien lo mató atraición, por la noche, en la ciudad de Almería; para locual perforó un túnel en su palacio. Tras él los notablesde al-Andalus se rebelaron en todo el país, y no obedecieron al hijo de aquél, quien había tomado el título deal-Wâtiq. Este último fue expulsado de Murcia por su tío. Las cosas en Murcia fueron sucediendo de talmodo que finalmente ésta fue entregada a los cristianospor el tío paterno de al-Mutawakkil Ibn Hûd como pagorequerido por éstos y fue obligada a servirles (gu'ilatMursiya li-'am al-Mutawakkil bi-farimda li-n-nasârawa-hidma) (11). (...)Ibn Hûd colocó al frente de los diversos reinosandalusíes a gente de su parentela proveniente de losoficios más bajos: había entre ellos un vendedor decebada, un panadero, un servidor de baño público y unpregonero o subastador (munâdi (n) (12); y eso fuedecisivo en el desmembramiento de la unidad de al-  Andalus, ¡pero , Dios le devolverá su antiguo esplendor!Contra los Banü Hüd se alzó 'Azîz ben Hattâb.Era un sabio, conocido por su ascetismo y su repugnancia por los bienes de este mundo, pero se convirtió en unrey tan déspota y sanguinario que lo odiaron los corazones, se apartaron los ojos (al-a'yun (13) de su obediencia y gritaron las lenguas incitando a rebelarse contra él.Dios lo mató por mano de Zayyan ben Mardanísh..Después, la gente de Murcia echó al citado Ibn Mardanísh, y tomaron partido por la dinastía de los Banu Hudy por los cristianos. (Ibn Sa'id al-Magribi, Al-Mugrib fi hula al-Magrib,ed. Sh. Dayf, t. II, p. 252-3) El biógrafo Ibn 'Abdalmalik al-Marrâkushî (1230-1308) dedica a Aziz ben Hattâb unos interesantes párrafos que muestran cómo nuestro personaje, de brillante alfaquí y admirado asceta, pasó a ser un gobernante que muchos odiaron. Empieza Ibn Abdalmalikasegurando que este murciano era de srcen zaragozano, lo que contradice la opinión de quienes hemosvenido afirmando (apoyándonos en Ibn al-Abbâr) queAziz era el último miembro conocido de la poderosafamilia tudmirí que tuvo su lejano comienzo, en el sigloVIII, en la unión de la aristocracia visigoda local con lanobleza árabe siria recién llegada (14). Y, tras repasar sucurriculum académico (maestros de dentro y de fuerade al-Andalus, discípulos...), lo presenta como el principal de los habitantes de su ciudad y la personalidadmás admirada y respetada por ellos y pasa a ponderarmuy elogiosamente sus cualidades como sabio, comohombre de religión y como persona (su porte elegante,la belleza de su aspecto, etc.) Luego añade:Durante la mayor parte de su vida fue un modelode virtud y de perfección; hasta que le tentaron ofreciéndole la jefatura de su ciudad, y aceptó. Pero, noagradó su manera de hacer las cosas y fue apartado delcargo. Posteriormente, lo pusieron al frente del gobierno de su país, a comienzos del mes de muharram de 636(=14-21 agosto 1238), y entonces volvió a las andadas. Sedeclaró soberano, produjo un tremendo derramamiento de sangre, se atrevió a apropiarse ilegítimamente debienes ajenos y se permitió como lícitas cosas que nosestán vedadas bajo pena de castigo eterno si la misericordia divina no lo remedia librando al pecador arrepentido de las terribles consecuencias de sus actos. Esamanera de proceder lo acompañó hasta que le quitaronla vida. Eso fue en Murcia, depués de los rezos nocturnos del mes de ramadán, en la noche del lunes 19 de esemes del año 636 (=25 abril 1239), y la chusma de laciudad arrastró su cuerpo por las calles. Este final fueuna lección para cuantos lo consideraron. -¡Pertenecemos a Dios y a El hemos de volver! ¡Rogamos a Dios quesea bueno nuestro final y eterna nuestra felicidad!.- Sunacimiento fue en el año 567 (=1172), aunque algunosdicen que fue en el 569 (=1174) y esto es lo más acertado(15). 55 (Ibn 'Abdalmalik, Ad-Dayl wa-t-Takmila, t. 5 ed. I'Abbâs, p. 144-6) Ibn 'Idârî escribe su Bayân al-Mugrib en Fez, acomienzos de nuestro siglo XIV. Sin embargo, el fragmento que reproduzco contiene una larga cita de unautor que fue testigo ocular de parte de los hechos querefiere: Muhammad al-Basti, quien, por ejemplo, presenció, en 635 /1238, la entrada del primer rey nazarí enGranada (16). Como se verá en el pasaje que viene acontinuación y en los restantes del mismo autor queincluyo en este trabajo, el Bayân es una de las fuentesmás detalladas de que disponemos sobre este períodoque nos ocupa.En el año 635 (=1237-1238) murió el emir Abü-Abdallâh Muhammad ben Yûsuf ben Hûd. Fue asesinado, el día 24 del mes de gumâda I (=12 de enero de1238), por su gobernador Ibn ar-Ramimi, al que habíapuesto al frente de la ciudad de Almería. Ibn Hüdestuvo en el poder durante nueve años, tres meses yalgunos días. La causa de su muerte fue la siguiente: Alcomienzo de su mandato había pactado con su esposaque no tomaría otra mujer además de ella, mientras élviviera (17). Pero, cuando se hizo dueño del país anda-lusí y su poder fue inmenso, vino a caer en sus manosuna cristiana de familia noble, una de las mujeres máshermosas de su nación. Más como había establecido consu mujer el compromiso de que no tomaría otra esposaademás de ella ni le compraría (esclava) cristiana (wa-lâ yasûqa rûmiyya ilay-hâ) (18), la confió, para suguarda, a Ibn ar-Ramimi. Y ahí estuvo su muerte: pues,el de Almería encontró tan hermosa a la cristiana que lepuso las manos encima y se la apropió; y urdió unaestratagema para arreglar aquel asunto salvando lacabeza.(19)Cuando Ibn Hûd supo lo que ocurría con sucristiana, aprovechó que tenía que ir en expedición,como acostumbraba, a Almería para desde allí ocuparse del asunto de la rebelión contra él, en Granada, delemir Ibn Nasr, quien se había apoderado de la ciudadese mismo año (20). Al llegar a Almería con su destacamento de escolta, acampó en sus afueras. Entonces, Ibnar-Ramîmî reflexionó sobre que podía hacer con respecto a su asunto, e insistió hasta convencer a Ibn Hûd deque entrara con él en su casa, donde tendría un mejoracomodo y podría dedicar unos días a estar con sucristiana. Así pues, penetró el emir en la casa con él yéste le hizo saber que la cristiana estaba en elbaño. Pero,cuando la oscuridad lo cubrió, entraron cuatro hombresy lo asesinaron ahogándolo; y aquello permaneció oculto durante toda esa noche.Dice Abû-Muhammad al-Bastî: Fue Ibn Hûduno de los reyes de más entereza de ánimo, pero aquellos a quienes puso como jefes de sus respectivos pueblos acabaron arrebatándole esos reinos. En Almería,Abû- Abdallâh ar-Ramimi, el que ostentaba el título deDû 1-wizâratayn (21), acabó con su vida cierta noche,asfixiándolo con dos almohadones que colocó sobre la  nariz y la boca de aquel. Y, a la mañana siguiente, lomostró como si hubiera muerto repentinamente (demuerte natural), pues no había ninguna señal en él. EnMálaga, 'Abdallâh Ibn Zannûn hizo violencia hasta allagarto y la anguila (22). Y en Granada, 'Utba ben Yahyà al-Magîlî, el quepredicaba contra Ibn al-Ahmar vituperándolo, expulsóde allí al sol de la ciudad en el signo de Libra y en el deAries (24), (...) el universo de ciencia, Shal ben Mâlik(25), y lo deportó a Murcia en las tinieblas de una nocheinfame, prefiriendo satisfacer su pasión antes que darmuestras de longanimidad. (...) Ni dándole golpes ablandaron al de Jaén, ni dejándolo olvidado en la cárcel.Hasta que aquella situación irritó de tal modo a loshabitantes de Granada que se hartaron. Se pusieronentonces de acuerdo con Muhammad y Abü-Muham-mad, hijos de Halaf Ibn W.l.g.r, con cuarenta hombresde coraje que se comprometieron a presentarse de madrugada ante la puerta de la alcazaba, el día 1 o del mesde ramadán del año mencionado (634 (26) =28 abril1237), blandiendo las espadas. Antes de media mañana,ya estaban permitiéndose cuanto querían por el interiorde los alcázares. Se les escapó al-Gagil (27), el encargadode la defensa de aquellos palacios, uno de los jefes de losBanû Hûd; pero mataron a 'Utba, el gobernador. Luego,enviaron emisarios a Ibn al-Ahmar invitándole a ocupar la plaza .Entrada del emir Abû-Abdallâh ben al-Ahmaren Granada, de la que toma posesión: Una vez que huboocurrido en Granada el suceso del asesinato de sugobernador 'Utba ben Yahyà, acordaron sus habitantesnegarle obedicencia a Ibn Hûd y prestar juramento desumisión a Ibn Nasr. Redactó el acta de acatamientoAbü-Hasan ar Ru'aynî, quien consiguió un hermosísimo texto. Enviaron dicho documento con Abü-Bakr Ibnal-Kâtib y Abû-Ga'far an-Namzûli (?). Eso ocurrió enlos últimos diez días del mes sagrado de ramadán. Así pues, Ibn al-Ahmar se puso en marcha hacía la ciudadde Granada. (...) Posteriormente, le llegó la noticia de que la Muerte había incitado a Ibn Hüd a apresurarse a entrar enAlmería, y de que Ibn ar-Ramimi, su asesino, habíatomado el poder en Almería y se había declarado independiente. Marchó el emir Ibn al-Ahmar contra él desdeGranada, y lo cercó hasta que su situación llegó a ser tanapurada que ya no le quedó esperanza alguna. Así pues,salió de la ciudad, se embarcó junto a su familia y pasóa residir en la ciudad de Túnez bajo la protección delemir Abu-Zakariyâ. Así fue cómo aquel año Abü-'Ab-dallâh Muhammad ben Yüsuf ben al-Ahmar se apoderó de la ciudad de Almería.Proclamación de Abü-Bakr Muhammad, el hijode Muhammad ben Yüsuf Ibn Hud: Cuando llegó aMurcia la noticia de la muerte de al-Mutawakkil 'alà-Llah Ibn Hûd en Almería y tal suceso se divulgó por elpaís levantino, acordó la gente de Murcia prestar jura-  56  mento de obediencia a su hijo, ya designado con anterioridad Príncipe Heredero, el cual tomó el título califalde al-Wâtiq bi-llâh. Se le sometieron dichas poblaciones, pero se puede decir que no hizo nada (28), por loque las personas acabaron aborreciéndole y aprartán-dose de su obedicencia. Se mantuvo en el poder sietemeses, hasta que lo destituyeron y proclamaron nuevoemir al alfaquí de ellos Azizben Hattâb. Esto tuvo lugaren el año siguiente (636 = agosto de 1238).En ese mismo año (636), en el mes de shawál(=mayo de 1239), los habitantes de Sevilla se declararonsúbditos del califa almohade ar-Rashid, después de quehubieran elegido como gobernante suyo a Abû-Abda-llâh hijo del sayyid (jefe almohade) Abü-'Imrân (29),pues en la época de Ibn Hüd él había estado en Sevillacon sus dos hermanos Abü-Zayd y Abü-Müsá y ellodesde que regresaron de Bugía, bajo la salvaguardia desu madre, después de que en aquella ciudad sufrieramartirio el padre de ellos durante el gobierno de al-Ma'mûn, a raíz del alzamiento de Abü-Zakariyya' benAbi-Hafs al-Hintâtî en el país de Ifrîqiya y de su tomadel poder. Una delegación de la población de Sevilla fuea Marrakech, capital del Imperio, y allí proclamaron suruptura con la dinastía hudí y su vuelta al régimenalmohade.El día 4 del mes de muharram del año 636 (=17 deagosto de 1238), los habitantes de Murcia prestaronacatamiento y reconocieron por jefe a Ibn Hattáb, sabioalfaquí, que tomó el título de Diyâ' as-Sunna Luz de laTradición . (...)El viernes 16 del excelso mes de ramadán del año636 (=22 de abril de 1239), entró el emir Abû-Gumayyalen Murcia con el beneplácito de sus habitantes, y en lapredicación hizo invocaciones en favor del emir Abu-Zakariyyá' señor de Túnez. Apresó a Aziz ben Hattáby lo mató en la noche del martes, cumplido el 20 del mesexcelso de ramadán ya mendionado. De ese modo, lasregiones andalusíes del Este peniensular, desde Alzirahasta Murcia, pasaron a formar parte del Estado a cuyacabeza estaba el emir Abü-Zakariyya'. (Ibn 'Idârî, Bayân al-Mugrib. Qism al-Muwahhidîn,ed. M. Ibrâhim al-Kattâni et alii, Beirut /  Casablanca1985, p. 341-351) El autor de la conocida crónica Rawd al-Qirtâs, queescribe en Fez en el primer tercio del siglo XIV, no dainformación alguna acerca de los sucesos de 1238 quehemos referido. Sin embargo, incluye en sus anales estaescueta noticia que, aunque sin duda exagerada, podríaservir para explicarnos mejor aquel año tan agitado, sipudiéramos confirnarla y dispusiésemos de más datosal respecto:En 635 (= 1237-8), hubo, al otro lado del Mediterráneo (es decir, an al-Andalus), una gran carestía y unaterrible epidemia, y llegaron a comerse unos a otros,Hasta cien cadáveres se enterrraron en una misma fosa,
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