El papel de la desobediencia civil en la posmodernidad

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  Sobre la desobediencia civil
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  Javier García Garriga  El papel de la desobediencia civil en la posmodernidad. Tal vez sea correcto decir que recordar es aprender de nuevo algo que un día olvidamos,y que las verdades, por viejas que sean, deben salir una y otra vez de la sombra cuandola situación lo demande con urgencia; después de todo, no hay nostalgia mejor queaquella que permite el regreso !ero la cuestión es, por encima de todo, si hay o noadónde regresar o se nos olvide que todos nacemos en un tiempo y en un lugar concretos, que vagamos y divagamos condicionados por un conte#to que di$ícilmente podemos eludir y que toda a$irmación est% amparada por una determinada teoría, por una determinada $orma de entender la vida, por unos intereses determinados y por una perspectiva m%s entre otras muchas &n este sentido, hablar de regreso quiz% sea hablar de reconstrucción de un mundo que, en palabras de 'oaventura de (ousa (antos, nosemeje tanto un mundo utópico como un mundo que permita la utopía, que haga posiblela inteligibilidad mutua entre las e#periencias del mundo sin poner en peligro suidentidad y autonomía; en otras palabras, sin reducirlas a entidades homogéneas)*++-.+/ &n e$ecto, como a$irma !aul 0icoeur, 1la pretensión de autosu$iciencia, el rechazo de lamediación de lo e#tranjero, han nutrido en secreto numerosos etnocentrismosling2ísticos y, m%s gravemente, numerosas pretensiones de hegemonía cultural3)*++4-56/ !or ello, si aspiramos a la justicia social, antes sería preciso reconstruir )si nocrear/ alg7n grado de justicia cognitiva )8$r *++/ (ólo desde la 9hospitalidadling2ística: pueden convivir visiones parciales del mundo, sólo $ormulando9equivalencias sin identidad: podemos reorganizar la e#periencia en un nivel m%selevado de signi$icación- cuantas m%s e#periencias tengamos, m%s abiertos a lae#periencia estamos !or lo dem%s, una actitud pretendidamente imparcial incurriría,seg7n ris <oung, en aquella lógica de la identidad que busca reducir las di$erencias auna unidad- 1el ideal de imparcialidad persigue propósitos ideológicos, ya queenmascara la $orma en que las perspectivas particulares de los grupos dominantes proclaman la universalidad, y ayuda a justi$icar las estructuras jer%rquicas de toma dedecisiones3 )566+b-5.=/  Javier García Garriga'ajo esta perspectiva, estamos invitados a pensar la realidad, no como algo culminado alo que convenga adaptarse, sino m%s bien como un proceso inacabado )o mejor,inacabable/ en el que todos deberíamos estar llamados a participar &n este conte#tocabría situar los trabajos sobre justi$icación de la desobediencia civil como legítimaopción ético>política cuando el resto de canales de participación ciudadana en unademocracia se han revelado insu$icientes&n su libro 9?a 8onstitución como proceso y la desobediencia civil:, José @ntonio&stévez @raujo nos recuerda 1que el reconocimiento constitucional de un derecho noconstituye una garantía de$initiva de su e$ectiva aplicación, pues la interpretación quede su contenido hagan los órganos del &stado puede llegar a desvirtuarlocompletamente; que aunque el órgano encargado de controlar la interpretación de la8onstitución haga en un momento dado una interpretación amplia de un determinadoderecho, su doctrina puede resultar anulada o desvirtuada por decisiones posteriores; yque las autoridades estatales cuentan con un gran n7mero de recursos para poner trabasa la e$ectiva aplicación de las decisiones del órgano que ejerza las $unciones de tribunalconstitucional3 )566Aa-56/ 8on premisas de este tipo, &stévez @raujo puede in$erir que,en ocasiones, el Berecho 9necesita ayuda:, y que tal vez una buena $orma de o$recérselasea a través de la $ormación de una organización civil $uerte Be hecho, como inclusoaCade Drancisco Dern%ndez 'uey, 1en un estado democr%tico la admisión $ormal de ladesobediencia civil ser% un síntoma de autocontención, un reconocimiento de los límitesdel propio estado y del car%cter procesual de las constituciones vigentes3 )*++*a-E4/@sí, @raujo dedica las primeras de las 54+ p%ginas que contiene la obra a relatar las peculiaridades de la desobediencia civil Fentendida como actuación ilegal, p7blica y no>violenta llevada a cabo con el objetivo de cambiar una ley o política gubernamentalF,recorriendo detenidamente los pormenores que dieron cuenta de ella en las vidas y obrasde tres re$erentes históricos- Thoreau, Gandhi y  ? Hing &n este punto se discutesobre la necesidad o no de aceptar resignadamente la sanción que, presumiblemente,habr% de recibir el desobediente Iste es un aspecto que suele emparejarse con lamoralidad )e incluso con la integridad/ del agente que lleva a cabo un acto dedesobediencia, y por lo tanto con su plausible justi$icación moral- algunos autoresde$ienden que no responder a la reacción de las autoridades, no haciendo uso de ning7nmecanismo legal para de$enderse es, no sólo una prueba de la convicción con que secomete la desobediencia sino también una $orma de auto>sacri$icio que mani$iesta laintegridad moral y la coherencia absoluta de quien incurre en esta ilegalidad !ero  Javier García Garriganuestro autor, entre otros lugares en la nota .* al pie de la p%gina E5, advierte que, 1dehecho, el argumento de la aceptación del castigo ha empezado a ser ya utilizadocínicamente por las autoridades para justi$icar ese mismo castigo- la e$ectiva imposiciónde la sanción se presenta como una oportunidad que se le otorga al desobediente paramostrar la $irmeza de sus convicciones &l resultado es que al desobediente civil se leaplica el mismo trato que a un delincuente3 < Drancisco Dern%ndez 'uey pone derelieve que este tipo de requisitos para la justi$icación de la desobediencia 1suponen enel agente de la desobediencia civil un concepto de moralidad )y de coherencia moral/que est% por encima de lo que se suele e#igir al conjunto de la población3 )*++*a-E5/Be este modo, y a primera vista, sorprende que el trabajo de Jorge D alem, 98onceptoy justi$icación de la desobediencia civil:, asuma un discurso a lo largo de sus *EA p%ginas que le lleve a a$irmar, al $inal de la obra, que 1si la justi$icación moral es la justi$icación 7ltima de las acciones, es obvio que si la respuesta a la posibilidad de la justi$icación moral hubiera sido negativa no habría tenido sentido plantearse la cuestiónde su justi$icación política y jurídica3 y, en consecuencia, jam%s habría e#istido tal libro?ejos de este planteamiento, y aun asumiendo que la conciencia moral es condiciónnecesaria para la justi$icación de la desobediencia civil, José @ntonio &stévez @raujohace recaer el peso de sus argumentaciones en la consideración de un 1%mbito dedecisiones que no cuenta con su$icientes canales participativos, aunque, en realidad, precisaría de ellos para poder presentarse como legítimo3 )566Aa-5AE/ Be otro modo, sicentr%ramos nuestra atención en averiguar cu%ndo el ciudadano act7a 9en conciencia:,estaríamos dando vida a un procedimiento jurídico que autorizaría al &stado ainmiscuirse de manera intolerable en la es$era de la intimidad de las personas Be ahíque el recorrido de su obra prosiga con el an%lisis de las distintas concepciones acercade cómo deba entenderse la 8onstitución, para desembocar $inalmente en el problemade la opinión p7blica y de sus características y garantíasTras reseCar los modelos historicista y re$ormista, la escuela alemana de Berecho p7blico y el positivismo jurídico, la concepción escalonada del sistema jurídico )quecuenta como uno de sus m%#imos e#ponentes con la obra de Helsen/, la visiónschmittiana del sentido unitario de la 8onstitución y su car%cter eminentementedecisionista, y las re$le#iones de 0udol$ (mend acerca del 9sentido espiritual: de un pueblo en su proceso continuo de rea$irmación y actualización a través de unos valoresdin%micos pero incuestionados, &stévez @raujo parece concluir con Je$$erson que 9la8onstitución debe ser rea$irmada por cada generación y, por consiguiente, ser   Javier García Garriga patrimonio de los vivos:- 1la garantía que la 8onstitución o$rece $rente a la 9tiranía dela mayoría: no consiste en unos contenidos materiales intocables, sino en la posibilidadde una participación lo m%s amplia posible en los procesos de toma de decisiones3)566Aa-=+/&n e$ecto, y al parecer con el mismo espíritu con que ris <oung arremete contra el idealde imparcialidad, José @ntonio &stévez sostiene que 1toda apariencia de e#actitud yobjetividad no hace sino ocultar los prejuicios y los presupuestos de los que se parte3)566Aa-*/ !ero cuando incluso estos prejuicios se e#presan sin reservas 5  y en la $ormade un supuesto 9imperativo moral: de la economía basada en el libre mercado, cuando podemos hablar ya de 9democracias dirigidas por elites supranacionales como el Dondoonetario nternacional, el 'anco undial, el $oro G>, organismos particularmenteantidemocr%ticos que son los que verdaderamente solventan las materias que interesan alos &stados>nación:)*++=-*A/, entonces se nos presenta como totalmente necesario, sino urgente, abrir los procesos jurídicos, institucionales y sociales para poder generar unaopinión p7blica capaz de articular alternativas e$ectivas a la interpretación de la8onstitución; y es m%s necesario, si cabe, cuando resulta que, 1aunque la soberaníanacional salga maltrecha en cuanto a la capacidad legislativa, no hay que olvidar que el&stado>nación tiene que autorizar política, militar y económicamente cualquier e#pansión de esas empresas3 )*++=-*./ que se guían en virtud de aquel imperativo!rocede entonces el autor de 9?a 8onstitución como proceso y la desobediencia civil:al an%lisis de la opinión p7blica y sus $unciones y posibilidades Drente a las tesis deabermas, que parte de unos presupuestos antropológicos utópicos e incluso elitistas,@raujo declara que 1el car%cter 9p7blico: no se ci$ra en la racionalidad del proceso quegenera la opinión, ni en el hecho de que esté muy di$undida, sino en la capacidad potencial de modi$icar o conservar, de subvertir o estabilizar las estructuras, pr%cticas yobjetivos de quienes ejercen la dominación política (i cuenta con ese poder es opinión9p7blica: (i no, no3 )566Aa-5*4/ !ero, e$ectivamente, enseguida constata que- aK lacomunicación entre partidos y electores se ha adaptado a las técnicas de la publicidadcomercial, y con ello, los viejos propagandistas son sustituidos por especialistas enmarLeting que diseCan las campaCas sobre la base de datos proporcionados por los 5   1&n la acional (egurity (trategy de &&MM, de marzo de *++., se e#pone sin tapujos que los &stadosMnidos emplear%n la $uerza, si $uera necesario, en de$ensa del 9imperativo moral: de la economía basadaen el libre mercado y en 9democracias e$icaces:3 )*++=-*.,*=/
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