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  Capítulo 1.- La producción y el proceso de producción audiovisual OBJETIVOS - Identificar los puntos de coincidencia de la industria audiovisual con otras actividades industriales y empresariales de nuestro contexto económico. - Identificar el rol que las actividades de producción juegan en la industria audiovisual. - Describir en líneas generales el proceso de producción de una obra audiovisual. 1.1. Introducción La producción de un programa audiovisual es un trabajo complejo que requiere una
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  Capítulo 1. -  La producción y el proceso de producción audiovisual O B J E T I V O S   - Identificar los puntos de coincidencia de la industria audiovisual con otras actividades industriales y empresariales de nuestro contexto económico.   - Identificar el rol que las actividades de producción juegan en la industria audiovisual.   - Describir en líneas generales el proceso de producción de una obra audiovisual.   1.1. Introducción   La producción de un programa audiovisual es un trabajo complejo que requiere una cuidadosa planificación para que en cada una de las etapas del proceso productivo se alcance el mejor rendimiento. En los medios profesionales se mueven elementos parecidos a los de cualquier rama industrial: capital, medios y trabajo. Ante un mercado determinado, una empresa productora dirige su obra audiovisual conseguida mediante trabajo y medios técnicos y apoyada por una inversión de capital. El rendimiento de su producto se relacionará directamente con la consecución de los objetivos buscados, el volumen del capital invertido y la calidad y adecuación del programa en el medio. Se conjugarán factores de calidad, plazos y coste de forma similar al planteamiento productivo de cualquier empresa. En este sentido, no existe demasiada diferencia entre el negocio audiovisual y cualquier otra actividad comercial. Producir un filme cinematográfico, un programa concurso para televisión, un vídeo industrial, un vídeo interactivo o cualquiera de las múltiples variantes de la cada vez más extensa gama de productos audiovisuales sigue, necesariamente, un proceso que pasa por diversas etapas.  Aunque estas fases no puedan ser unificables para un elenco de productos tan variado como el que acoge la industria audiovisual, en todos los casos deberemos dar respuesta a preguntas tales como qué es lo que se registrará, quién deberá estar presente en cada momento, dónde se producirá el registro, cuándo tendrá lugar y cómo se realizará. También será preciso disponer de recursos  económicos para acometer el proyecto e incluso tener ideas de explotación comercial de la producción que faciliten la financiación. Sea cual sea la producción habrá que definir, analizar, diseñar, planificar, programar, financiar, ejecutar y explotar. De este trabajo se encarga el equipo de producción que adopta diferentes modalidades estructurales y organizativas según la dimensión y las características específicas del programa. No requiere el mismo esfuerzo de planificación una superproducción cinematográfica que una película modesta o un programa televisivo. También pueden ser distintos los planteamientos de una producción. En ocasiones existe un cliente que solicita resolver un programa a una entidad productora, otras veces alguien presenta una idea de programa a una televisión, o se apuesta por una idea sustentada por una persona física (director de prestigio, productor, actor, guionista...) para cuya realización se buscan medios de financiación, o se produce para uno mismo, etc. En todos los casos, el equipo de producción, a lo largo del proceso de producción, deberá plantearse y responder con su trabajo a las siguientes cuestiones: a) ¿Qué es lo que se quiere producir? Habrá que partir de la descripción minuciosa del producto audiovisual (contando con un guión detallado). b) ¿Cuáles son los medios necesarios para poner en marcha el proyecto? Se determinarán los recursos humanos, técnicos y materiales.   c) ¿Cómo se organizan estos medios?, ¿Dónde y cuándo se aplican? Deberá diseñarse un plan de trabajo detallado que asegure la eficacia organizativa de la producción en el tiempo (de preparación, de registro, de montaje y acabado) y en el espacio (localizaciones, estudios, etc.).   d) ¿Cuánto cuesta la aplicación del plan de trabajo? Se elaborará un presupuesto que contemple todos los apartados de la producción.   e) ¿Cómo se está efectuando el trabajo? Será preciso controlar la forma en que se está aplicando el plan propuesto, en los plazos, en la calidad y en los costes.   f) ¿La solución adoptada es óptima? Un balance nos permitirá detectar los posibles errores susceptibles de mejora para su aplicación en futuros proyectos.   g) Finalmente habrá que considerar si la orientación respecto al mercado es buena o no. Un producto audiovisual tiene siempre sobre sí la imprevisibilidad de sus resultados respecto a la satisfacción final de quien nos lo ha encargado o, en múltiples casos, la respuesta del público.   En síntesis, podemos apreciar que en la producción intervienen elementos de muy diferente carácter: creativos , relacionados con la srcinalidad de los guiones y las  soluciones de realización adoptadas; de dirección  y gestión , centrados en la organización y programación de las necesidades que plantea la obra; aspectos de seguimiento   y    control  , para asegurar un perfecto cumplimiento del plan de trabajo o para introducir las rectificaciones oportunas; económicos , ligados al mantenimiento de unos costes de producción que no sobrepasen las posibilidades de la entidad promotora, e incluso aspectos relacionados con el mercado , que afectan al conocimiento de las motivaciones y deseos del cliente y de los espectadores (en el caso de una obra cinematográfica o televisiva). Se desprende de estas anotaciones que el trabajo de producción es complejo y que no es simplemente una labor de organización alejada de la creatividad y de la expresividad de las obras audiovisuales. De hecho, el productor, con su elección de equipos artísticos y de realización, influye decisivamente sobre la calidad final del programa. Aunque en otros tiempos la imagen del productor era la de una persona sólo preocupada por el ajuste y control del gasto, la realidad actual es que forma una pareja fundamental con el realizador. Cada día más se produce una integración positiva entre el trabajo del equipo de producción y el equipo de realización. El realizador crea dentro de una estructura asignada por el productor y de la conjunción del esfuerzo se beneficia el producto. La delimitación exacta de los dos campos de actuación repercute positivamente sobre el trabajo creativo y sobre la rentabilidad económica del programa. De todas formas debe decirse que esta tarea es, quizás, la labor más desconocida de la industria audiovisual, aunque su importancia es decisiva en la realización de cualquier filme o programa. Las diferentes etapas que conducen a la elaboración de un proyecto audiovisual permiten hacerse una clara idea de que el trabajo productivo requiere diversidad, competencia (técnica, audiovisual, derecho público y privado, contabilidad, don de gentes, etc.) y, especialmente, meticulosidad en el cumplimiento del trabajo. Puede asegurarse, sin duda, que la producción es una actividad de síntesis que reclama un poderoso esfuerzo organizativo. Por ello, exige conocimientos muy amplios sobre todo el universo audiovisual. Es preciso conocer a los agentes que intervienen en el mercado televisivo y cinematográfico. Conocer el funcionamiento de las estructuras productivas de cine, vídeo y televisión y disponer de amplios conocimientos sobre todo lo que las alimenta y las rodea.  A modo de ejemplo sirva apreciar que la agenda de un productor puede contener, entre otros, datos referidos a:    Emisoras de televisión y productoras.       Agentes (de actores, artísticos, literarios, etc.).      Servicios técnicos a la producción (atrezzistas, decoradores, directores artísticos y de fotografía, maquilladores, montadores, operadores, técnicos de sonido, etc.).       Servicios artístico-creativos (actores, guionistas, locutores, músicos, presentadores, realizadores, etc.).       Alquiler de equipos.      Empresas de servicios técnicos (animación, decorados, instalaciones, laboratorios, etc.).       Alquiler de instalaciones (estudios de sonido, salas de montaje y edición, platós, etc.).      Suministradores de equipamiento (fabricantes, importadores, etc.).      Distribución (de cine, de televisión, etc.).      Exhibición y venta (salas de cine, videoclubs, etc.).      Mayoristas de espacios publicitarios.       Agencias de publicidad y de patrocinio.      Estructuras de formación en todas las facetas relacionadas con el mundo audiovisual (interpretación, producción, realización, técnicos, etc.).      Consultoría en comunicación y medición de audiencias.   El productor se inscribe siempre en un tiempo, una sociedad y unas estructuras industriales determinadas. No siempre se ha trabajado de la misma forma, ni siquiera ahora se trabaja igual en todos los sitios. Ya hemos comentado cómo las dimensiones de la producción o las características especiales de los distintos productos determinan diferentes formas de encarar el trabajo de planificación. De igual forma, las estructuras productivas europeas son también diferentes a las estructuras y a los métodos de trabajo de Estados Unidos, por ejemplo. Por ello, tiene sentido que el productor sepa cuál ha sido la evolución de la producción a lo largo de la historia de los medios audiovisuales. Debe conocer, asimismo, la tipología de productos audiovisuales desde su particular óptica organizativa y las profesiones que intervienen en una producción cinematográfica o televisiva. Todo ello se tratará en esta disciplina como anticipo de lo que constituirá el tronco fundamental de contenidos: la producción ejecutiva . Es decir, la resolución práctica de un programa en las distintas fases detalladas de proyecto, búsqueda de la financiación, preparación, registro, montaje, edición y postproducción, explotación y comercialización y, para terminar, balance de la producción. 1.2. El proceso de producción de programas   Una producción audiovisual pasa, necesariamente, por diferentes fases desde el momento de su gestación hasta su presentación definitiva. En este apartado vamos a exponer en forma sintética un proceso típico de producción de una obra audiovisual presentado desde el interés que tiene para el productor. En primer lugar, la entidad productora tiene que estudiar el proyecto audiovisual. La idea o concepto del producto a realizar puede estar más o menos elaborada.
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