CANTAR DE LOS CANTARES

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  PROGRAMA No CANTAR DE LOS CANTARES Capítulo 5:6-16 Llegamos hoy al capítulo 5 del Cantar de Los Cantares de Salomón, y vamos a comenzar leyendo en el versículo 6. Probablemente tendremos nada más
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PROGRAMA No CANTAR DE LOS CANTARES Capítulo 5:6-16 Llegamos hoy al capítulo 5 del Cantar de Los Cantares de Salomón, y vamos a comenzar leyendo en el versículo 6. Probablemente tendremos nada más que éste y otro estudio en este pequeño libro. Y quizá usted se pregunte: Y de aquí a dónde vamos? Bueno, seguiremos nuestro procedimiento común, y volveremos al Nuevo Testamento. Estamos avanzando en dos frentes en este programa de cinco años, y regresaremos al Nuevo Testamento para estudiar la epístola a los Colosenses. Confiamos que usted, amigo oyente, querrá tener nuestras notas y bosquejos como ya hemos mencionado. Ahora, al regresar a este Cantar de Los Cantares, necesitamos hacerle recordar, amigo oyente, que aquí tenemos un romance, una hermosa historia de amor. Y eso es lo que este libro es, este Cantar de Los Cantares de Salomón con esta muchacha sulamita. Esta muchacha vino de la zona montañosa de Efraín, y su familia era una familia pobre que alquilaba una parcela de terreno. Salomón gana el corazón de esa muchacha y la lleva a su palacio en Jerusalén. Y esta esposa, en estos cánticos que tenemos ante nosotros, revela la impresión que ella recibe de cuanto la rodea: del palacio, del trono, la mesa de Salomón que ha sido preparada para ellos para comer. Y, por supuesto, la maravillosa adoración y tantas otras cosas. Y, en nuestro último estudio, tuvimos esta hermosa historia de la esposa. TTB 4759 Página 1 de Programa No. 0793 Él llegó a despertarla, la invitaba a ir con él porque su cabeza estaba llena de rocío. Y la razón era que él había estado afuera buscando las ovejas que se habían perdido. Usted recordará que él era un pastor. Y, también, que él estaba ocupado en los negocios del rey. Pero ella no quería levantarse de la cama. Ni siquiera quería abrir la puerta porque, como ya hemos dicho, el piso de las habitaciones en aquellos días, por lo general, era simplemente de tierra, y bueno, ella no quería ensuciarse los pies. Ella se los había lavado antes de ir a la cama, y quería permanecer allí. Y qué cuadro es ese de la Iglesia en el día de hoy. La Iglesia no quiere irse demasiado lejos de su hogar. Hay muy pocas iglesias que se apartan de la sombra de su pináculo. No quieren salir de los umbrales de la Iglesia. Y, en realidad, esa es una distancia muy grande para algunos de ellos en la actualidad. Y, como resultado, han perdido esa comunión con el Señor Jesucristo. Eso es lo que ha sucedido en realidad. Pensamos que esa es una de las pequeñas zorras que están destruyendo las viñas en el presente. Perdemos nuestra comunión cuando nos apartamos de la voluntad de Dios. Eso es lo que quiere decir el apagar el Espíritu. Usted apaga el Espíritu cuando usted no va donde Él quiere que vaya, y cuando no hace lo que Él quiere que usted haga. Así es que tenemos aquí a este esposo, y él hizo algo muy hermoso. Era la costumbre de aquellos días. Él llegó a la casa de su amada y puso en la manecilla del cerrojo incienso y mirra, y el aroma, la fragancia de esto llenó la habitación y, cuando ella se levantó, puso su mano en la manecilla y allí estaba ese incienso y esa mirra. Y, entonces, ella salió a buscarle. Abrió su puerta y lo llamó. Ahora, en la primera parte del versículo 6, leemos: 6 Abrí yo a mi amado; Pero mi amado se había ido, había ya pasado; (Can. 5:6) TTB 4759 Página 2 de Programa No. 0793 Cuando algo así ocurre, se quebranta esa comunión que antes existía. Personalmente, opinamos que hay muchos creyentes que hoy han hecho dos cosas que contristan al Espíritu Santo, y eso es pecado en sus vidas. Y ellos han apagado el Espíritu, y eso quiere decir que se han apartado de la voluntad de Dios, que no son obedientes a Él. Y eso, amigo oyente, quebranta la comunión con el Señor. Eso causa que nosotros perdamos nuestro gozo. Ahora, eso no quiere decir que nosotros perdemos la salvación, sino que de seguro perdemos el gozo de nuestra salvación. Tampoco quiere decir que hemos perdido al Espíritu Santo. Sencillamente quiere decir que bueno, Pablo lo dice de la siguiente manera: No contristéis al Espíritu Santo, con el cual habéis sido sellados hasta el día de la redención. Él no dijo que usted hacía apartar al Espíritu Santo cuando lo entristecía. Usted no podría hacer eso. Simplemente pierde su comunión con Él. Y, hay muchos creyentes en esta posición hoy. En cierta ocasión, un hombre se acercó a un predicador y le dijo: Ustedes hablan de la realidad de Cristo en su vida. Bueno, yo no la tengo. Y, eso era evidente, muy evidente en su vida. Ahora, el predicador conocía a este hombre ya que era amigo suyo, y le podía decir fácilmente, de una manera amable, que él estaba fuera de la voluntad de Dios. Y, creo que no había ninguna duda en cuanto a eso. Él había intentado decir que lo que estaba haciendo era la voluntad de Dios, y la razón es que eso es lo que él quería hacer. Y él admite eso de una manera muy directa, que eso es lo que él quiere hacer. Pero, amigo oyente, no siempre llega a ser eso la voluntad de Dios para nosotros. Así es que, aquí en la historia que estamos leyendo, la esposa pierde la comunión que tenía. Amigo oyente, si usted no está haciendo nada hoy por el Señor, usted no ha perdido su salvación, pero usted está perdiendo mucho. Usted está perdiendo una dulce comunión con Él. Ahora, en el versículo 7, de este capítulo 5, leemos: 7 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad; Me golpearon, me hirieron; Me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros. (Can. 5:7) TTB 4759 Página 3 de Programa No. 0793 Como bien podemos apreciar, era peligroso salir a las calles de Jerusalén en aquellos días. Esto era en el año A.C., hace más de años, y en ese entonces, era peligroso salir a las calles de Jerusalén de noche. Y es lo mismo que está sucediendo en las calles de nuestras grandes ciudades hoy, y en algunos lugares hasta es peligroso salir a la calle durante las horas del día. Así es que hemos avanzado mucho, verdad? Lo único es que nosotros hemos avanzado en un círculo, y hemos regresado al mismo punto donde el hombre estaba hace miles de años. Era peligroso para ella salir de noche a la calle en ese entonces. Nos preguntamos si nosotros nos damos cuenta de lo impotentes que somos, si tratamos de hacer las cosas por medio de nuestras propias fuerzas. Tememos que hoy se está haciendo mucho para despertar el entusiasmo para hacer sólo una cosa: y es el ir y golpear a las puertas de las casas. Ahora, eso ha sido descuidado por mucho tiempo, pero estamos seguros que hay ciertas personas que no deberían salir a golpear las puertas de las casas. Y hay ciertas personas que opinamos, no deberían estar testificando para nada. Un señor, por ejemplo, no tiene ningún sentido común en cuanto a testificar. Sin embargo, él tiene mucho celo para testificar por el Señor. Y lo que ocurre es que muchas veces ha provocado a ira a otras personas, y ha hecho enojar a personas que ni siquiera él conocía. Y, luego él dice: no es cierto que hay mucha oposición al evangelio hoy? Bueno, la verdad es que no es que haya tanta oposición, como la que se piensa que existe. Quizá tenga algo que ver con la forma en que la persona lo está presentando. Usted recuerda que una de las personas que eran más hostiles hacia el Señor Jesucristo y ante la cual Él testificó, era la mujer samaritana cuando llegó al pozo a buscar agua. Ella no era muy amigable que digamos, pero se dio usted cuenta de cómo trató el Señor el tema con ella? Él no se le acercó a ella como si Él tuviera algo que le iba a presentar le gustara o no le gustara. Él le dijo a ella: Dame algo de beber. Amigo oyente, Él tomó un lugar muy humilde y le pidió a ella agua. Y, luego, de una manera muy cortés, le dice: Ah, yo podría haberte dado agua si tú me la hubieras pedido. Y, finalmente, ella pide esa agua. Él no ofreció eso, sino hasta cuando ella lo pidió. Y, amigo oyente, usted y yo necesitamos aprender eso, antes de intentar testificar del TTB 4759 Página 4 de Programa No. 0793 evangelio ante algunas personas. Necesitamos despertar un poco de apetito en ellas. Quizá ellas puedan ver algo en nosotros. Hay muchos que no ven nada en nosotros. Pero deberían ver algo antes. Quizá lo que ellos deberían descubrir antes es si este evangelio es algo real en nuestros corazones y en nuestras vidas. Así es que, debemos tener mucho cuidado en cuanto a esto. Pero existe hoy cierta oposición a la Palabra de Dios. Y aquí nosotros nos damos cuenta que proviene de lugares de los cuales no se espera. Como lo que le sucede aquí a esta joven. Uno pensaría que los guardas que rodean la ciudad serían las personas que ayudarían a esta joven. Pero, note usted, que ocurre todo lo contrario. Aquí dice, me golpearon, me hirieron; me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros. Y esta joven está pasando por unos momentos difíciles debemos admitir, ya que no recibe protección de parte de aquellos que deberían estarla protegiendo. Y cuántos predicadores hoy se encuentran abandonados por aquellos que se vuelven contra ellos, a causa de que están predicando quizá de una manera un poco fuerte para ellos. Lo que ocurre hoy es que la oposición viene de aquellas personas que a veces deberían estar protegiéndonos. Ahora, esta joven, esta esposa aquí, se encuentra con las hijas de Jerusalén. Y aquí tenemos algo antifonal. Eso quiere decir, que ella canta una parte y las muchachas cantan otra. Parecería que fuese una ópera, verdad? En el versículo 8, leemos: 8 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi amado, Que le hagáis saber que estoy enferma de amor. (Can. 5:8) Si ustedes lo encuentran a Él, díganle por favor cuánto lo extraño, cuánto le amo, y díganle que lo estoy buscando! Bueno, ese es el pensamiento que encontramos aquí en este pasaje en particular. Entonces, las hijas de Jerusalén le responden a la esposa. Y, hablando honradamente, le TTB 4759 Página 5 de Programa No. 0793 diríamos que ellas parecen un poco escépticas. Se ha dado cuenta usted de eso? La esposa está enamorada del esposo, y ahora el jardín ha perdido su fragancia, la mirra y el incienso ya no tienen mucho significado para ella. La belleza de las flores se ha marchitado. Y, debemos decir, amigo oyente, que ella extraña al esposo, y, entonces, las hijas de Jerusalén se muestran un poco escépticas. Ha notado usted lo que ellas dicen? Escuche: Qué es tu amado más que otro amado? Y, quién es este Jesús? Qué le hace pensar que Jesús es diferente de cualquier otra persona? Han existido otros grandes líderes religiosos también. Ellos también son bastante famosos. Por qué piensa usted que Jesucristo es diferente? Por qué piensa que Él es quien dice ser? Créanos, amigo oyente, que hay mucho escepticismo hoy. Y la tragedia de esta hora es que la Iglesia no está respondiendo. La Iglesia parece no tener una respuesta para esa pregunta. Hollywood ha sacado dos producciones cinematográficas que son en realidad una blasfemia contra el Señor Jesucristo. Una de ellas es Jesucristo Superestrella que fue producida en 1973, y la otra es La Última Tentación de Cristo, producida en Como ya dijimos, ambas producciones son una blasfemia porque niegan la deidad del Señor Jesucristo. Una de ellas trata de responder la pregunta: Qué es tu amado más que otro amado? Y, según esa producción, Jesucristo es simplemente un hombre. Permítanos decirle, amigo oyente, que ha habido mucha discusión en cuanto a Él. Hay más controversia acerca de Él que en cuanto a cualquiera otra persona que haya existido. Él es el personaje más controversial en toda la historia. Si usted no nos cree, permítanos hacerle una pregunta: Se entusiasmaría mucho usted en cuanto a Julio César, por ejemplo? Supongamos que alguien viene y le dice que él era un verdadero pícaro y bribón. Se pondría usted a discutir en cuanto a eso? No sé en cuanto a usted, pero yo no lo haría. Si ellos quieren pensar eso, bueno, allá ellos. Probablemente lo era. Pero supongamos que alguien piense que él era un santo; quiere usted discutir en cuanto a eso? Yo no lo haría. Pudo haber sido un santo. No creo que lo haya sido en realidad, pero, con todo, no hay ninguna razón para discutir eso, no le parece? Pero en el momento en que usted menciona a Jesucristo, la familia humana comienza a tomar diferentes posiciones. Es algo interesante. Dios lo hizo de esa manera. Dios ni siquiera dejó que Pilato se escapara TTB 4759 Página 6 de Programa No. 0793 fácilmente. Pilato pidió que le trajeran un poco de agua para lavarse las manos y dijo: Yo no tengo nada que ver con Él. Y él pensó que así era, sin embargo, el credo más antiguo de la iglesia ha estado diciendo por más de 2000 años: Crucificado bajo Poncio Pilato. Poncio Pilato, tú no pudiste lavarte las manos. Tú hiciste una decisión, tú tomaste un lado; Cristo te obligó a hacer una decisión, aunque tú pensabas que Él era el prisionero, y tú eras el juez. Pero, la verdad es que Él fue el juez y tú, el prisionero. Y hoy todo hombre tiene que hacer una decisión. Ahora, el versículo 9, de este capítulo 5 del Cantar de los Cantares, dice: 9 Qué es tu amado más que otro amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? Qué es tu amado más que otro amado, Que así nos conjuras? (Can. 5:9) O sea, por qué piensas que Él es diferente? En las antologías de la religión en el día de hoy se presenta a grandes líderes religiosos, según ellos los llaman los fundadores de la religión : Moisés, Jesús, Mahoma, Ghandi, Buda, y todos los demás. Sin embargo, amigo oyente, según el historiador Tertuliano, cuando comenzó la persecución, él decía que el gran problema era que los miembros de la iglesia primitiva preferían morir antes de ver que Jesucristo fuese reducido a un nivel similar al de las deidades paganas del imperio romano. Y esta gente se negaba completamente a tomar una pizca de incienso y ponerla ante la imagen del César. No querían hacer eso. Por qué? Porque su Amado era diferente. Y ahora, va a responder la esposa, ella va a responder al escepticismo de estas mujeres. Uno pensaría que de una forma u otra ellas harían que ella se atemorizara y que su entusiasmo se apagara, pero están equivocadas. Notemos lo que ella responde en los versículos 10 al 16, de este capítulo 5 de Cantar de los Cantares: 10 Mi amado es blanco y rubio, Señalado entre diez mil. 11 Su cabeza como oro finísimo; TTB 4759 Página 7 de Programa No. 0793 Sus cabellos crespos, negros como el cuervo. 12 Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, Que se lavan con leche, y a la perfección colocados. 13 Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores; Sus labios, como lirios que destilan mirra fragante. 14 Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos; Su cuerpo, como claro marfil cubierto de zafiros. 15 Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino; Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros. 16 Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalén. (Can. 5:10-16) Tal es mi amado. Ella les responde a esas hijas de Jerusalén de una manera muy elocuente en cuanto a Él. Tenemos aquí algo que es tan obvio, y es la forma en que ella describe a su amado. Ella habla de Él de una forma muy detallada. Sabe lo que eso significa? Eso quiere decir, que ella le conocía. Y, cómo le conocía! Y, amigo oyente, si usted va a defender al Señor Jesucristo hoy y a testificar por Él, usted tiene que conocerle y, no sólo conocerle, sino que tiene que ser capaz de hablar de una forma elocuente a su favor. Y cuando decimos elocuente, no nos estamos refiriendo al lenguaje, sino al entusiasmo, al amor, al celo por su persona. Usted no solamente necesita conocerle a Él, sino que usted tiene que amarle. Ese es el desafío, el reto que encontramos aquí, y, amigo oyente, la esposa le conocía verdaderamente; ella le conocía a Él, ella le amaba! Ella dice: Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil. Qué cuadro el que tenemos aquí! Quisiéramos compartir ahora lo que otras personas han dicho acerca de la persona de Cristo solamente en cuanto a Su humanidad. Él es todo hermoso. El Dr. Scofield, de quien tenemos esa Biblia anotada de Scofield, es quien dijo lo siguiente, y vamos a compartirlo con usted, escuche: TTB 4759 Página 8 de Programa No. 0793 Todas las otras grandezas han sido arruinadas por pequeñeces. Todas las otras sabidurías han mostrado defectos a causa de la ignorancia. Todas las otras bondades han sido manchadas por la imperfección. El Señor Jesucristo permanece como el único ser, de quien se puede decir sin llegar a demostrar demasiada lisonja, de que Él es todo hermosura. La hermosura de Cristo. En primer lugar, me parece a mí que esta hermosura de Cristo consiste en su perfecta humanidad. Y, me pregunto si soy comprendido. No quiero decir que Él era un ser humano perfecto, sino que Él era perfectamente humano, en todo, aparte de nuestro pecado y de nuestra naturaleza pecaminosa. Él es uno de nosotros. Él creció en estatura y en gracia. Él trabajó y lloró y oró y amó. Él fue tentado de la misma manera en que lo somos nosotros, aparte del pecado. Con Tomás, nosotros le confesamos como Señor y Dios; le adoramos y le veneramos. No hay ningún otro que haya establecido en nosotros tal intimidad, que se acerque tanto a estos corazones humanos nuestros; nadie, en este Universo, de quien nos sintamos tan poco atemorizados. Él entra de una manera sencilla y natural en nuestras vidas en este siglo XXI, como si Él hubiera crecido en la misma calle que nosotros. Él no es uno de los antiguos. Cuán saludable y genuinamente humano es Él. Marta le regaña. Juan, quien le ha visto resucitar a los muertos, calmar las tempestades y hablar con Moisés y Elías en el Monte, no vacila en reposar su cabeza sobre Su pecho durante la cena. Pedro no le permite a Él que lave sus pies, pero después quiere que sus manos y su cabeza sean incluidas en ese lavado. Ellos le hacen preguntas tontas, le reprenden y le veneran, le adoran, todo en un mismo instante. Y Él los llama a ellos por sus nombres de pila y les dice que no teman, y les da la seguridad de Su amor. Y, en todo esto, Él me parece a mí todo hermosura. Él es todo hermosura. Hasta aquí, las palabras del Dr. Scofield. Amigo oyente, es Él todo hermosura para usted? Eso es lo importante. Y aquí, amigo oyente, vamos a detenernos por hoy en nuestro viaje por este capítulo 5 de Cantar de los Cantares. Dios mediante, continuaremos considerando este mismo asunto, en nuestro próximo estudio. Mientras tanto, le sugerimos que usted lea este pasaje y avance hasta el capítulo 6, para que se familiarice con el contenido de este canto, que a propósito es el quinto TTB 4759 Página 9 de Programa No. 0793 cántico en este Cantar de los Cantares. También le sugerimos que usted compare las notas y bosquejos que le hemos enviado con esta porción, para que se prepare mejor para nuestro próximo encuentro. Pero si no ha solicitado todavía las notas y bosquejos que tenemos para nuestros oyentes, pues, todo lo que tiene que hacer es escribirnos y con toda certeza, sin costo alguno, se las enviaremos vuelta de correo. Así es que, preste mucha atención a la dirección que daremos de inmediato, para que nos escriba cuanto antes. Será pues, hasta nuestro próximo programa, es nuestra oración que Dios le bendiga como sólo Él sabe hacerlo! TTB 4759 Página 10 de Programa No. 0793
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