Bautismo o Re-bautismo

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  ¿ES EL “RE - BAUTISMO”  ESCRITURAL?  MOISÉS PINEDO 10 OCTUBRE 2010 ARTÍCULOS DOCTRINALES   Moisés Pinedo Me he visto motivado a escribir este artículo porque considero con sinceridad que es completamente importante en la iglesia del Señor  — especialmente entre sus líderes. Después de algunos años de responder correspondencias de predicadores y miembros de la iglesia en varias partes de Latinoamérica, me he detenido a contemplar con asombro que parece que frecuentemente estoy respondiendo una misma pregunta. Este artículo es una compilación de algunas de mis respuestas y otras investigaciones bíblicas personales en cuanto al tema del “re - bautismo”.   DEFINICIÓN DE TÉRMINOS Des de luego, para hablar del “re - bautismo” primero es importante definir algunos términos. La palabra “bautismo” es una transliteración del término griego baptisma  , que consiste “en el proceso de inmersión, sumersión, y emergencia” (Vine, 1999, 2:114). Por en de, el bautismo bíblico es una inmersión (cf. Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21-22; Hechos 8:38-39), una sepultura completa en agua (cf. Romanos 6:3-4), no un rociamiento de agua, derramamiento de agua o algún otro ritualismo (Pinedo, 2010, pp. 134-139). La palabra “re - bautismo” es la acción o efecto de “re - bautizar”, “(1) bautizar otra vez; (2) poner un nuevo nombre” (Agnes y Guralnik, 1999, p. 1194; cf. Diccionario… , 1997). Cuando en est e artículo se hace referencia al “re - bautismo”, se quiere dar a entender el primer significado: “bautizar otra vez”. Por otra parte, la Biblia carece del término “re - bautismo”. Aunque ciertamente el Nuevo Testamento registra una escena en que algunas perso nas “volvieron” a bautizarse (Hechos 19:1- 5), todavía hace referencia a tal acción como “bautizar”, no “re - bautizar”. Por tanto, en este artículo evitaré usar indiscriminadamente el término “re - bautismo” como una definición válida del bautismo bíblico. [Cu ando considere necesario usar este término con referencia al único bautismo de Efesios 4:5, aparecerá entre comillas para indicar la manera flexible en que el término se usa]. EL EJEMPLO BÍBLICO (HECHOS 19:1-5) Hechos 19:1-5 es el único caso bíblico en que se registra la presencia de algunos  “discípulos” que habían recibido un “bautismo” que, de alguna manera, no era válido. Ya que estas personas habían recibido este “bautismo” antes de la llegada de Pablo a Éfeso (vs. 1), entonces es correcto concluir, por el contexto, que Apolos (o alguno de sus seguidores) fue el que administró tal bautismo (Hechos 18:24). Lucas resolvió el misterio por nosotros cuando registró que Apolos “solamente conocía el bautismo de Juan” (Hechos 18:25), y luego conectó el relato al  declarar  que los discípulos en el capítulo 19 habían sido bautizados en “el bautismo de Juan” (vs. 3).  Juan el Bautista cumplió la profecía de Malaquías 4:5 (cf. Mateo 11:14; 17:10-13; Marcos 9:11-13; Lucas 1:17). Él realmente preparó el camino para el Señor y Su reino. Juan bautizó a Jesús para “cumplir toda justicia” (Mateo 3:15). Por ende, su bautismo cumplió los “designios de Dios” (Lucas 7:30); fue del cielo, no de los hombres (Lucas 20:4- 6). Pero cuando Cristo murió y recibió “toda potestad…en el cie lo y en la tierra” (Mateo 28:18), instituyó un nuevo bautismo “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19 -20; cf. Marcos 16:15-16). Por tanto, con la nueva comisión de Cristo, el bautismo de Juan fue abolido. Desde entonces, todos los que querían acercarse a Dios, debían ser bautizados en el bautismo instituido por autoridad del Cristo resucitado (Hechos 2:38).  Aunque los discípulos en Hechos 19 ya habían recibido un “bautismo”, todavía necesitaban ser bautizados en el único bautismo (Efesios 4:5) que regía para el tiempo de su obediencia. Ya que el bautismo de Juan se dio en preparación y anticipación del reino (Mateo 3:2-6), entonces, cuando se estableció el reino (Hechos 2), los que deseaban ingresar por sus puertas debían cumplir los requerimientos del reino establecido (Hechos 2:38,41,47). Ya que estos discípulos no conocían el bautismo cristiano y no entendían su propósito, Pablo les amonestó a bautizarse (Hechos 19:4- 5). Ellos no estaban revalidando su “bautismo” previo, sino estaban siendo bautizados por primera vez según la dispensación vigente. EL “ÚNICO” BAUTISMO (EFESIOS 4:5)    Ya que la Biblia habla de varios “bautismos” (e.g., Mateo 3:11; 20:22; 21:25; 28:19; Lucas 12:50; Juan 1:33; 4:1; Hechos 1:5), se ha generado mucha controversia en cuanto al “único” bautismo de Efesios 4:5 (vea Bruce, 1979, p. 1435). ¿Cuál es este “bautismo”? Como Vine ha señalado, el sustantivo griego se usa (a) del bautismo de Juan; (b) del bautismo cristiano…; (c) de los abrumadores sufrimientos y juicio a los que se sometió voluntariamente el Señor en la cruz (p.ej., Lc. 12.50); (d) de los sufrimientos que iban a experimentar sus seguidores… El verbo se utiliza metafóricamente también en dos sentidos: en primer lugar, del bautismo del Espíritu Santo, que tuvo lugar el Día de Pentecostés; en segundo lugar, de la calamidad que iba a caer sobre la nación de los judíos (1999, 2:114-115).  Ya que las Escrituras revelan que la promesa y la recepción del bautismo del Espíritu Santo se cumplieron exclusivamente en los apóstoles, incluyendo a Pablo   (Lucas 24:49; Hechos 1:4-5; 2:4,7,14,37,43; 1 Corintios 2:4; 15:8; Gálatas 2:6-9), y en los primeros gentiles convertidos (Joel 2:28; Hechos 10:44-47)  — dos acontecimientos singulares y únicos sin reincidencia alguna (vea Miller, 2009), y ya que es obvio que Pablo (en Efesios 4:5) no estaba haciendo referencia a los sufrimientos de Cristo, de los cristianos o de los judíos, entonces, por eliminación, Pablo estaba haciendo referencia al bautismo que se aplica a todos los cristianos  — el bautismo bajo la comisión de Cristo (Mateo 28:19-20; Marcos 16:15-16).   Ya que Pablo estaba haciendo referencia al bautismo cristiano , entonces el único bautismo de Efesios 4:5 descarta el “bautismo” en religiones no -cristianas  — como el judaísmo, los Testigos de Jehová o incluso el mormonismo. Sin embargo, actualmente muchas religiones que profesan abrazar el cristianismo, enseñan y practican diferente s tipos de “bautismos”. Por ejemplo, el catolicismo y el metodismo promueven el bautismo de bebés ( Catecismo… , 2003, 1250; El Libro  …, 1996, 222). Y la mayoría de religiones protestantes practican un bautismo que se realiza simplemente como una “declaración   pública de fe” (Rodhes, 1997, p. 178). Por otra parte, el bautismo bíblico requiere la fe, el arrepentimiento y la confesión del candidato al bautismo (Marcos 16:16; Hechos 2:38; Romanos 10:9-10; cf. Pinedo, 2010, pp. 153-156). Juntamente con la fe, el arrepentimiento y la confesión de Cristo, el bautismo bíblico  tiene el propósito que el creyente llegue a ser un discípulo de Cristo (Mateo 28:19), reciba la salvación (Marcos 16:16; Hechos 2:47; 1 Pedro 3:21), el perdón de los pecados (Hechos 2:38), la entrada al reino de Dios (Juan 3:3-5; Hechos 2:47) y una vida nueva (Romanos 6:3-5) a través de la sangre de Cristo (Romanos 3:24-25; Efesios 1:7; Hebreos 9:14). Por tanto, aquellos que han recibido un bautismo cuya metodología, propósito y requerimientos no se basan en los preceptos bíblicos, no han recibido el único bautismo de Efesios 4:5. Estas personas todavía necesitan ser bautizadas bíblicamente . EL “RE - BAUTISMO” EN LA IGLESIA DEL SEÑOR    Como Wayne Jackson ha señalado correctamente, “[e]l bautismo   genuino  se necesita solamente una vez en la vida de una persona. Una vez que una persona ha sido bautizada, según la totalidad de las instrucciones escriturales , no tiene la necesidad de repetir el pr oceso del ‘nuevo nacimiento’” (2003, énfasis en srcinal). Pero ¿qué sucede si una persona ha recibido la instrucción adecuada de parte de la iglesia del Señor en cuanto al bautismo, pero se ha “bautizado” por razones ajenas al deseo de obedecer y cumplir los requerimientos divinos en cuanto a la salvación de su alma? Si en el futuro esa persona llega a reflexionar en cuanto a su “bautismo”, y considera la seriedad de su impenitencia, ¿debería ser “re - bautizado”? Por ejemplo, considere a la persona que reci be instrucción adecuada y pretende “cumplir” los requerimientos bautismales, pero que realmente lo hace porque su propósito fundamental es recibir ayuda económica, médica o educacional. O considere a la persona cuyo propósito fundamental realmente es agradar a su familia, a sus amigos o a su pareja. Finalmente, considere a la persona que se “bautiza” por la emoción del momento. ¿Ha recibido tal persona el único bautismo de Efesios 4:5, o necesita ser “re - bautizado”? (cf. también Butt, 2007, pp. 37-40). Existe evidencia bíblica adecuada para llegar a la conclusión que tal persona carece del único bautismo bíblico y se encuentra en la necesidad desesperada de obedecer al mandamiento de Dios para encontrar la salvación de su alma. Considere los siguientes puntos.  Primero, ¿qué implica la fe? El escritor de Hebreos señaló que “la fe [es] la certeza  de lo que se espera, la convicción   de lo que no se ve” (11:1, énfasis añadido). La fe no es un paso en la oscuridad, sino un paso en la luz. No se basa en sentimientos que no se pueden probar, sino en conocimiento que produce certeza y convicción. Una persona que se bautiza por razones ajenas a la voluntad divina, carece de esa certeza y convicción que solamente la Palabra de Dios puede generar en oídos y corazones abiertos (cf. Romanos 10:17; Hechos 16:14). Si una persona no tuvo fe genuina, entonces tampoco pudo tener un bautismo genuino. Segundo, ¿qué implica el arrepentimiento? Aunque la falta de fe es suficiente para descartar la validez de cualquier “bautismo” (raz ón por la cual tampoco bautizamos a bebés  — ya que no tienen la capacidad de creer), la falta de arrepentimiento plantea un obstáculo adicional. El arrepentimiento implica un análisis retrospectivo e introspectivo que produce un cambio regenerativo. En palabras sencillas, el arrepentimiento implica penitencia o dolor por el pecado (Hechos 2:37; 2 Corintios 7:9-11) que produce un cambio de actitud y acción (Mateo 3:8; Hechos 3:19; 26:20; 2 Corintios 7:11). Si una persona no tuvo un arrepentimiento genuino, entonces no pudo tener un bautismo genuino. Tercero, ¿qué implica la confesión? Jesús declaró: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). La confesió n no es simplemente un reconocimiento subjetivo externo del Señorío de Cristo, sino un reconocimiento público que indica la disposición del creyente a someterse a la autoridad de Cristo y la voluntad del Padre. La confesión de Cristo no son “palabras mágicas” que de alguna manera validan una “obediencia” mediocre. La confesión está íntimamente ligada a la fe (cf. Romanos 10:9-10,14); por ende, en la carencia de fe, no puede existir confesión bíblica. Si una persona no tuvo una confesión genuina, entonces no pudo tener un bautismo genuino. El bautismo no es una ceremonia ritualista carente de propósito y significado; por tanto, es necesario que el candidato sea instruido correctamente y posea la actitud correcta ante los mandamientos de Dios. Si su corazón no es genuino al momento del bautismo, entonces su “bautismo” tampoco lo es— a pesar que la instrucción haya sido genuina (cf. Mateo 13:1-9). Tal persona necesita ser bautizada. ¿QUÉ ACERCA DE SIMÓN EL MAGO (HECHOS 8:4-25)?  Algunas personas han usado el caso de Simón el mago para sostener el punto de vista de “una vez bautizado, siempre bautizado”. La idea que proponen es que Simón se bautizó por la razón incorrecta, pero que sin embargo, cuando Pedro reveló que el corazón de Simón no era recto delante de Dios (Hechos 8:21), él no le mandó a “re - bautizarse”, sino simplemente a arrepentirse y orar por perdón (vs. 22) [e.g., Weston, 1872, 6:125; Hindson y Woodrow, 1994, p. 2146]. Es irónico que este argumento falaz, que algunos religiosos han usado extensamente con el propósito de socavar la importancia del bautismo, ahora esté siendo bienvenido en la iglesia del Señor con el mismo propósito.
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