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  Metafísica de la naturaleza
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  IV Los problemas metafísicos srcinados   por las investigaciones de la naturaleza i) El problema   de   la   sustancia   y   de   la   estructura DEL MUNDO En el alba del pensamiento europeo, en la Grecia antigua, las investigaciones metafísicas se dedicaron a la investigación de la naturaleza. Los primeros metafísicos fueron, de hecho, llamados «físicos», o, como podríamos decir hoy, «naturalistas». Estos primeros naturalistas estaban interesados, ante todo, por problemas muy generales, y llegaban a las soluciones de esos problemas de manera puramente especulativa, sin observaciones e investigaciones cuidadosas y detalladas de los hechos. Entre esos problemas había dos fundamentales: el del material bruto de la naturaleza, es decir, el problema de saber de qué sustancia está hecha la naturaleza, y el de la estructura general de la naturaleza. Estas dos cuestiones, que ya ocuparon el centro del interés en la filosofía griega, se desarrollaron durante toda la historia de la filosofía, y constituyen el corazón de los problemas de la metafísica.Al investigar cuál es la sustancia de la que está hecha la naturaleza, los primeros filósofos pensaban en la naturaleza corpórea. Con el desarrollo posterior de la filosofía, la atención de los filósofos se dirigió tanto hacia la naturaleza corpórea, que  percibimos mediante la experiencia exterior (sensorial), como hacia la naturaleza mental, que percibimos mediante la experiencia interior. En la filosofía moderna, el problema de la sustancia adquiere la forma de la cuestión de si existen ambas sustancias, mental y corpórea, o existe solamente uno de esos dos tipos de sustancias. En una palabra, el problema de la sustancia toma la forma del problema del alma y del cuerpo. Los problemas que srcinalmente atrajeron a los filósofos que aspiran al conocimiento más profundo de lo que sean los cuerpos, de saber qué son en último análisis sus componentes, están comprendidos, hoy día, en la filosofía de la naturaleza, en la que tienen más cosas que decir los físicos que los filósofos.El problema de la estructura de la naturaleza se plantea en historia de la filosofía de dos formas básicas. Una es el problema del deterninismo y del indeterminismo, y concierne a la cuestión de si todo en la naturaleza tiene una causa; de otra concierne al problema de la teleología y del mecanicismo y considera la cuestión de si el mundo está organizado intencionadamente o no. Entre los problemas acerca de la estructura de la naturaleza podemos, finalmente, mencionar los problemas de la estructura espacial y temporal del mundo, en los cuales de nuevo los físicos tienen más competencia que los filósofos. 2 ) El problema del alma y del cuerpo ¿Quésustancias existen en la naturaleza Esta cuestión ocupa un lugar preponderante en las investigaciones metafísicas de la filosofía moderna. Existen muchas cuestiones contenidas en ella, pero la principal es la de saber qué tipos de sustancias existen en la naturaleza. Las principales respuestas a dicha cuestión aparecen bajo los nombres de dualismo, materialismo, espiritualismo y teoría de la identidad, o monismo propio.   El dualismo El dualismo es la corriente cuya principal tesis afirma que tanto las sustancias espirituales, como las materiales, es decir, tanto las almas como los cuerpos, existen. Esta corriente está de acuerdo con la concepción srcinal de las personas educadas en la cultura cristiana. Según ésta, los cuerpos son la base de los fenómenos físicos; los cuerpos se mueven, cambian de forma, pueden conducir electricidad, etc., pero los cuerpos no piensan, no sienten, no sufren y no experimentan alegría. Estos últimos fenómenos que conocemos por medio de la experiencia interior, requieren, debido a su naturaleza esencial, una base diferente. Esta base es el alma, que piensa, siente, se alegra, sufre, etc.  El dualismo radical  y el moderado El dualismo aparece en la historia de la filosofía de dos formas diferentes. En su forma radical, es defendido por San    Agustín y  Descartes . Una forma más moderada del dualismo es la que aceptan  Aristóteles y Tomás de Aquino.  Según Aristóteles, son los cuerpos los que existen real y autosubsistentemente en primer lugar, es decir, los cuerpos, en primera instancia, son sustancias reales. En cada cuerpo, sin embargo, Aristóteles distingue dos componentes: la materia y la forma. La materia de un cuerpo es aquello de lo que el cuerpo está hecho, el material de que se compone, su materia bruta. La materia de un vaso de arcilla, es la arcilla con la que se hizo el vaso. Aristóteles llama la forma de un cuerpo a lo que le hace ser esa cosa y no otra cosa cualquiera. Por ejemplo, la forma de un vaso de arcilla, es lo que hace a este objeto ser un vaso de arcilla, y no otra cosa. En el ejemplo del vaso, su figura es su forma. No obstante, la figura no es siempre la forma de su objeto, porque la figura de un objeto no siempre decide que el objeto sea eso y no otra cosa. Por ejemplo, la forma de un manzano no es solamente su figura, sino también las propiedades que son atribu  tos del manzano como planta, por ejemplo, su capacidad de asimilar alimento inorgánico, su capacidad de crecer, su capacidad de reproducirse, y muchas otras.El hombre también está compuesto de materia y forma. Su materia son los cuerpos químicos de los que está formado. Su forma es, por otra parte, aquello mediante lo cual todos los cuerpos físicos, que son sus componentes, se transforman en un ser vivo que siente y piensa y no es tan sólo una masa muerta, insensible y sin pensamiento, de carne y huesos. La forma del hombre es, por lo tanto, todo lo que hace del hombre un ser vivo, es decir, lo que comparte con las plantas, que también viven y, además, todo lo que el hombre comparte con los animales, por ejemplo, el sentimiento, la capacidad de moverse de un lugar a otro, etc., y finalmente, las características que pertenecen únicamente al hombre y que le distinguen de los animales. Esta última característica es, según Aristóteles, la capacidad de pensar, es decir, la razón. La forma humana compuesta de estas características es lo que Aristóteles llama el alma. El hombre es un cuerpo animado compuesto de materia y alma. El cuerpo del hombre se identifica por tanto, con su materia. La materia es lo que podemos distinguir de manera abstracta en un cuerpo humano animado. Similarmente, el alma es sólo un componente abstracto del cuerpo. El cuerpo y el alma no son, por lo tanto, entidades que poseen el mismo tipo de existencia. El cuerpo es una sustancia capaz de autosub- sistencia y no requiere ninguna base ulterior para su realización. El alma, como la forma, es decir, como el complejo de los atributos humanos esenciales, existe sólo en la medida en que existen los atributos, es decir, a partir del cuerpo; la existencia del alma consiste en su atribución al cuerpo.Dentro de la doctrina de Aristóteles que, en oposición a Platón, negaba que la forma pudiese existir sin la materia, la admisión de la existencia del alma abstraída del cuerpo, y por lo tanto, la admisión del alma después de la muerte del hombre, era una inconsecuencia. ¿Cómo podría la forma, es decir, un atributo esencial existir, sin aquello de lo que es atributo? A pesar de ello, Aristóteles aceptaba la inmortalidad y afirmaba que es solamente la parte racional del alma humana la que no perece con la muerte del cuerpo. Esta tesis de la inmortalidad
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