36. La Cultura Escondida de Las Otomíes

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  331 Verena Radkau La cultura escondidade las otomíes L a etnóloga suiza Maya Nadig,autora de este libro, es ademáspsicóloga clínica y psicoanalista.Esta poco usual interdisciplinarie-dad personal resulta, quiero anti-ciparlo, altamente provechosa paraun trabajo que se propone rastrearlas estrategias subjetivas de sobre-vivencia y de poder elaboradas pormujeres en condiciones determina-das. Estas condiciones, en el casoconcreto, son las del pueblo deDaxhó (el nombre es ficticio) en elValle de Mezquital, Hidalgo, don-de la autora pasó varios y prolon-gados periodos de trabajo decampo. Pero no solamente por estaobvia razón geográfica el libro re-sultará interesante para lectoresmexicanos; lo será aún más paraquienes estamos inmersos en la búsqueda de enfoques teóricos ymetodológicos que den cuenta dela presencia específica de las muje-res en los procesos pasados y pre-sentes, no para aislar a los sereshumanos femeninos del contextosocial, sino, por el contrario, paraubicarlos dentro de él. Tenemosque superar esta visión de las mu- jeres como casos “especiales” o“marginales” frente a una sociedadcuyo carácter “universal” en reali-dad es la norma masculina.En México son aún escasos losestudios sobre las mujeres (y des-de luego sobre los varones) que in-tenten una aplicación seria —másallá de la moda intelectual— deltérmino “género” como conceptoanalítico, que cuestionen modelosexplicativos consagrados, que du-den de oposiciones binarias de có-modo manejo, como “lo privado” vs . “lo público”, “lo político” vs .lo “no-político”, etcétera, que con-viertan el proceso de investigaciónmismo en parte del análisis dondela subjetividad de todos los invo-lucrados es un tema digno y accesi- ble al tratamiento científico.El libro se compone de cuatroapartados cuyos títulos y subtítu-los reflejan la preocupación de laautora por problemas epistemoló-gicos y por la particular relaciónentre subjetividad y objetividad so-cial. Debido a que el libro de MayaNadig hasta ahora es accesible sóloen alemán, me permito referirmecon cierto detalle a su índice paradar una idea más completa del con-tenido.La primera parte, “El procesoetnopsicoanalítico”, refiere los pro- blemas teórico-metodológicos deese enfoque. Cuenta las vicisitudesde la investigadora en búsqueda desus sujetos de estudio: las mujeresindígenas de Daxhó. Incluye temastan disímiles aparentemente comoel choque cultural entre la etnólogasuiza y las campesinas otomíes  332 lecturas durante sus primeros encuentros,los ya mencionados factores subje-tivos que influyen y determinan eltrabajo de investigación o las fuen-tes teóricas que nutren el análisis.Cabe señalar que entre estas últi-mas destacan los trabajos históri-cos de E.P. Thompson y MichelFoucault con sus reinterpretacio-nes de los problemas de la resis-tencia y del poder. El interés deNadig precisamente en autorescomo éstos me parece otro indiciopara el acercamiento entre la his-toria y la antropología social (así llamaríamos aquí en México a loque hace Nadig) que presenciamosdesde hace algunos años.Para la tranquilidad de quienessospecharon detrás del subtítulodel libro “conversaciones etnopsi-coanalíticas” un estudio indivi-dualizante y psicologizante, laautora aclara que entiende los es-pacios y las imágenes femeninoscomo producto de relaciones socia-les complejas donde inciden facto-res económicos, jurídicos, biológicos,religiosos, psicológicos, ideológicos,políticos, etcétera, cuya composicióny cuyo juego de fuerzas varían enel tiempo.Después de lo que sería en tér-minos tradicionales algo como el“marco teórico”, pero que en reali-dad rebasa la acepción usual de lapalabra, sigue en la segunda parte:“Acerca de la etnología y la histo-ria”, la contextualización del esce-nario concreto del pueblo Daxhó.Se ubica histórica y geográficamen-te dentro del panorama nacional yregional; se explica el tipo de eco-nomía campesina que ejercen loshabitantes del pueblo; se habla dela relación entre etnia y clase. Elúltimo inciso de esta segunda par-te tiende el puente hacia el temacentral del estudio: las mujeres deDaxhó. Nadig localiza los espaciosfemeninos dentro de la estructurasocial mexicana: en el machismo,al cual la autora da un tratamientoextenso desde diversos ángulos, enel trabajo y en los ciclos de vida.Entiende espacio en términos am-plios, como espacio físico concreto,pero también como espacio social,ideológico y simbólico. Para com-prender la subjetividad femenina setiene que ubicar el espacio culturalde la mujer en las coordenadas delsistema social. ¿Cuál espacio socialy simbólico es asignado a la mujery caracterizado como femenino? sepregunta Nadig, y ¿cuáles espaciosson ocupados por la mujer abiertao clandestinamente? La maneracomo las mujeres usan o transgre-den espacios asignados nos dicealgo sobre sus estrategias de resis-tencia.Estas estrategias de resistenciay sobrevivencia son el eje alrededordel cual giran las conversacionesentre Maya Nadig y tres mujeresotomíes del pueblo de Daxhó querecoge la tercera parte: “Tres muje-  333 Verena Radkau res: vida cotidiana”. Algunas co-rrientes de historia oral con ciertoaire de romanticismo pretenden quesu material empírico “hable por sí mismo”. Consecuente con su po-sición teórica y metodológica,Nadig asume su papel ordenadore interpretador de investigadora;no se esconde tras una falsa espon-taneidad, sino que somete su ma-terial y su propia actitud frente aéste a un permanente proceso dereflexión. Lejos de convertirse enuna camisa de fuerza para atrapartanto a las mujeres entrevistadascomo a los lectores, esta actitud deinvolucrarse y distanciarse a la vezpermite escuchar las voces de lasmujeres de Daxhó, pero no desdeuna lejanía exótica casi incompren-sible, sino dentro de un contexto quese estructura, se acerca y se hacecomprensible a lo largo de las plá-ticas.El libro finaliza con una cuartaparte: “Subjetividad y condicionessociales”, donde la autora resumey profundiza su interpretación delmaterial empírico a la luz de sushipótesis iniciales. Recordemosque su búsqueda se dirige hacia losespacios femeninos, la maneracómo las mujeres llenan estos es-pacios con vida propia y cómo evi-tan, desvían o transgreden espacioscultural y socialmente asignados.Nadig llega a conclusiones queposiblemente incomodarán o provo-carán resistencias, pero que —comotodo su trabajo— cuestionan esque-mas analíticos consagrados, y porello'resultan refrescantes e invitana repensar problemas que ya se con-sideraban resueltos.A pesar de algunas apariencias,las mujeres de Daxhó distan mu-cho de la imagen de un ser total-mente oprimido, sumiso y carentede influencia y poder, víctima deun machismo omnipotente y omni-presente. La autora critica una rígi-da separación en espacios público(= político = masculino) y privado(=no-político = femenino) como et-nocentrista. Los espacios vitales delas mujeres de Daxhó, el molino, lascocinas, las relaciones comerciales,la tienda, etcétera, son espacios “pú- blicos”, donde se hace “política”,donde se crean y transmiten opinio-nes políticas y morales ¡desde lue-go; fuera de los canales formales dela sociedad masculina!Debido a su aislamiento social ypolítico, las estrategias de poder delas mujeres son más individualesque colectivas, pero no por ello de- jan de ser estrategias. Según Nadig,los gestos de sumisión de parte delas mujeres, más que expresar unverdadero servilismo, muestranun manejo pragmático y realista decondiciones de poder existentesque ayuda a protegerse y a lograrde manera indirecta los objetivosdeseados.En la vida concreta de las muje-res otomíes, la violencia y el aban-  334 lecturas dono por parte del varón son expe-riencias cotidianas, al igual que laspresiones que mediante los chis-mes y el ostracismo social ejercenlos demás habitantes del pueblopara lograr el apego a las normas,sobre todo de los miembros femeni-nos de la comunidad. El libro deNadig no intenta minimizar o su- blimar esta cruda realidad. La in-terpreta, sin embargo, de maneranovedosa. Para la autora, la sobre-vivencia del machismo como ingre-diente principal de las relacionesentre los géneros en la sociedadmexicana se debe entre otras razo-nes a una complicidad entre varo-nes y mujeres en lo que ella llamala “escenificación periódica y enconjunto de las leyes del machis-mo y que llega a calificar inclusocomo una “especie de solidaridadentre los géneros”. Precisamentelas mujeres más seguras de sí mis-mas y más independientes puedenseguir las reglas del juego dándoleal varón un sentimiento de supe-rioridad que como trabajadormigratorio, campesino pobre e in-dígena discriminado le niega larealidad socio-económica. Al adop-tar superficialmente la acepciónoficial de lo “masculino” y lo “fe-menino”, las mujeres logran con-servar espacios propios con lasposibilidades de influencia infor-mal que en ellos se genera. En estadinámica, cobra especial importan-cia el trabajo cotidiano. Las muje-res con quienes habló Maya Nadigvaloran en mucho este trabajo queda satisfacción y significado a susexistencias, les permite desarrollarsu subjetividad y probar sus clan-destinos poderes femeninos. En lasociedad campesina, este trabajo esreconocido socialmente y es visiblee indispensable para todos losmiembros del pueblo. Esto da una base más real y eficiente a estrate-gias de poder como el chantaje, loschismes, los pleitos, la manipula-ción sutil, etcétera, que en sí no sontan distintas de aquellas maneja-das por las amas de casa europeas,por ejemplo. En los varones, Nadigno pudo encontrar este alto gradode identificación con el trabajo, loque atribuye a que ellos tienen queoptar cada vez más por buscar tra- bajos lejos de su pueblo y someter-se a situaciones vitales inestables ya frecuentes rupturas. Para conser-var cierta autoestima, los varonestienden a usar estrategias machis-tas.Pero el machismo rebasa los lí-mites de una relación exclusivaentre los géneros; tiene implicacio-nes sociales más amplias. La auto-ra argumenta que las crecientestensiones dentro del pueblo, y en-tre éste y la sociedad mayor, sobretodo cuando esta última imponepautas económicas que están fueradel control de los campesinos, yano se pueden solucionar mediantela “economía moral” (E.P. Thomp-
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