1 o LA RIBERA DE LOS MOLINOS

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1 o 1 r r I r Bntequera XDavo 1932 LA RIBERA DE LOS MOLINOS Inagotable tema fotográfico ofrece la pintoresca Ribera con sus fábricas y molinos, de aráb 'go abolengo, a los que el caudal del río dj la Villa sirve de fuerza motriz y para usos industriales. Las huertas, exuberantes y floridas en este tiempo, son asimismo la nota de color más sugestiva con que la Naturaleza embellece a este encantador paraje antequerano. He aquí un inédito panorama de nuestra Ribera, cerrado al fondo por la sierra del Torcal. I I FOTO. EMILIO. U ílí A D I A Mim especialdepaode lulo u V I E N A M U L U l V l A ^ NUTRI,, para desapo. LUIS MORENO RIVERA u c r ANTEQUERA os OOOOOOOOQ O0^ oooooooooooa SOOOOOOOOOOG -O MANUEL VERGARA NIEBLAS CAFE Infante D. Fernando* Ant^aera Los mejores postres: Tnantecados, Roscos y N'ajores f xquisita Pasta-flor de nveilanayalnendra Para meriendas: Bocadillos y emparedados variados CASA 06 COMPRA VENTA o» MUEBLES, PRENDAS Y TODA CLASE DS * EFECTOS USADOS SAN AGUSTÍN. 18:: ANTEQUERA o Alfonso Romero Palacios i CARPINTERIA MESONES. 22 ANTEQUERA * CONTRA LOS SABANON6S * 'X, COIVIRRE V U SABAÑOlAl EN TODAS LAS FARMACIAS * jjii:iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiitiiiin I A c e i t e s d e O l i v a 1 SANTIAGO VIDAURRETA - ANTEQUERA ^lliiiiiiiiliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiliiliiiiiiiiiiiiiiiiiiliiiiiiiiiliiiiiiiiiiillllílllllllliilllilllliiiin FÁBRICA DE HILADOS Y TEJIDOS DE LANA ESRECI AL.IDAD EtNJ IVIAIVJTAS ÜACQUARD H i j o s de D a n i e l C u a d r a DESPACHO Y ALMACENES: C A L L E TRINIDAD DE ROJAS TELÉFONO 18 A N T E Q U E R A ^llllllllllllllllllllllltlilllllllllllllillllllllillllllllillllllllllllllllllllllllllllltlllllllllllllll La Castellana ULTRAMARINOS FINOS 1 GALLETAS Y BIZCOCHOS = FRUTAS AL NATURAL Y EN ALMÍBAR. = MERMELADAS, DÁTILES, CIRUELAS, PASAS = QUESOS, MANTECAS, CONSERVAS = JAMONES, SALCHICHÓN, CHORIZOS, EMBUCHADO DE LOMO, MORTADELA. Vinos, Anisados, Coñacs y; Licores [j M Ú M M i l M - oveiar y Ctó, 2 J ^iiimiiiiiiiiiiimiiimiiiiiiiiiiiiiimimiim JOSÉ EOJiS CASTILLA Pablo Iglesias, 8 y 10 -:- Teléfono 117 Tejidos - Sastrería Novedades o; p U LS ERAS DE PEDIDA V b a. be 2?, bel p i n o ANTEQUERA i BaMs la Lie (jók febbetebíb -:- HEBeBmiENTHS.. BATERÍA DE COCINA LUCENA, 44 ANTEQUERA Oí MUEBLES ECOnOlílICOS VENTAS AL CONTADO Y A PLAZOS aiítohío mmi m\m LUCENA, 60 ANTEQUERA O oooooooooocooooooooooooooooooooooo L A B O R A T O R I O D E A N A L I S I S C L I N I C O S Completo surtido en medicamentos puros. Especialidades farmacéuticas nacionales y extranjeras. Preparación de inyectables rigurosamente dosificados y esterilizados. Aguas minero-medicinales. Trouseaux de partos. Apositos esterilizados. Sueros y vacunas. Balones de oxigeno. Análisis de orina, sangre, esputos, etc. ILDEFONSO MiR DE LARA TRINIDAD DE ROJAS. 19 TELEFONO NUM. 323 ANTEQUERA oidcud o[ asaiurido 21 pajsti TZ anb Ejaismb OU 'Z3A [BJ 3}U3UIBSO.[BJU3A AniU OU Á 'SBUOS -jad sop SBzmb u330iiod am iui e is á 3iqEp -BiSesap buibj Bun EjqoD 3S s3jesn so;s3 ug 'BJSIX3 3nb 3p pepis333u ÁBll O^» 'Hía DOpOJAÍ ojs3;uod «bjijoii3s Bpuanb iui 'Aeq, o o sj;» 'EpnpuoD US 3p OAIJOIU 3 J3DOUOD BJ3lSin^) 'BpBU JOd s3jeiop {im 3;ui3A SBui3pE A obsuoo U3nq un BppouoDS3p BqoEiptim Bun e ep 3jqiuoq uri -ui v[» 'SBppiA sop ubp31ibd soto sns 3nb olip u3ins B 'oonqnd pnbb 3JUB op3jbdb 3nb aqaou Bjsmijd e 3nbjod 3jquiou psj uoj3ip 3q -ise Bq -BUIBH 3S OU 'OSBd 3p B3S OqDip 'U3mb 'Bp Oly\ o;s3}uod '«uozbj Buanq buu S3 ou Bjsg» 'OpU3lAlA Jin 3S 3p BU ipui B.IBJ3p -isuod as buisiui p3jsn 'uij Jod 'anb (3tqB3S3pui 3;U3 BJUB} B a3dou03 B BJB 3n 'psub UU 3p zqa bi opbp Bq 21 osoj3podopox SOXQ 3nb 3p JBS3d B 'BJIIOU3S 'inbb p3}sn Bp3nb 3S l JBJ -IA3 3nb Bjpu3j sopdb^sqo sbui 'Bqns O^B SBUI ojubud 3nb 3pU3tldui'oD 0 sl? jbjbnbg 3p S^lBq un U3 opubjubd papn BqB;s3 'odui3ij ojjo ua 'anb SBuosjad sesa b japuaju3 b 3p u3inbib 3nb b 3Sj3uodx3 aiamb? 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Al acabar el baile salieron todos los parroquianos y quedó vacía la sala, a excepción del encargado nocturno, Modoc Bill, yo, el chino, Piute y Violeta, que se hallaba en un extremo de aquel antro infame, pálida y fatigada ante el piano, que se veía en segundo termino. Entonces la joven se sentó ante el instrumento, acompañándose en sus canciones y entonando, en obsequio a Modoc, lindas y dulces tonadas. Nadie aplaudió, porque el concierto estaba dedicado a Modoc y yo me limitaba a seguir su ejemplo. En cuanto al encargado^! chino y el indio no contaban para nada. Modoc se limitó a apoyarse en el ángulo del mostrador, en el extremo, y miraba y escuchaba con la mayor atención. Al amanecer ella cantó: «Cuando otros labios y otros corazones expresan el amor». Modoc dió un profundo suspiro, pagó sus consumiciones, cogió a los dos compañeros que no lo abandonaban un momento, y se alejó. En cuanto se hubo marchado, Violeta cerró el piano y se marchó por su lado. A la mañana siguiente, a las diez, fué a tomar la diligencia y Modoc acudió con objeto de cerciorarse de que se marchaba. Precisamente antes de que el mayoral empuñase las jiendas la joven llamó a Modoc con la mano y él se encaramó a la rueda y se inclinó para oír lo que tenía que decirle. Nadie supo cuáles fueron sus palabras, pero, en cambio, todo Ballarat se enteró de lo que hizo, porque besó a Modoc primero en una mejilla y luego en la leña necesaria para ello se cortaba aquí y luego se llevaba a Coolgardie por medio de trineos. Los árboles del bosque actual son de segunda crecida. Así Dios me perdone como me parece oír todavía los chirridos de los trineos al resbalar por la montaña; y aún en esta obscuridad creo ver la diligencia de Coolgardie, arrastrada por ocho muías, que desaparece entre nubes de polvo alcalino hacia el Mojavc. Los pesimistas se marchaban y llegaban los optimistas Aquellós eran los buenos tiempos, amigo mío. Y estoy seguro de que no volverán, porque ya los negocios mineros no seducen a los hombres como entonces. Si en la actualidad se va usted a un campo minero, lo verá lleno de aceite. Meneó la hirsuta y blanca cabeza y añadió; Sin embargo, no me parece ser más viejo que antes. Estoy un poco más solo tal vez, Quizás, si me sintiera más viejo podría olvidar una serie de cosas que envejecen a un hombre. Después de hacer esta observación enigmática, se tendió de nuevo sobre las mantas y comprendí que no tardaría en referirme una historia. No tengo más remedio que empezar hablando de Modoc Bill Robley.Cuando conocí a aquel hijo de los dioses del azar, estaba encaramado en un taburete, ante una mesa en que se jugaba una partida de faraón, y entre un chino y un indio, ofreciendo el mejor ejemplo del jugador ganancioso que he visto en la vida. Eso sucedía en Ballarat, en una atmósfera compuesta, a partes iguales, de oxígeno, de aceite esencial de madera recién cortada, de esencia de lona nueva, hedor de licores, de pólvora para barre- ^ 'ajuaui MBjnED opand anb aoaibct anc ap anb sbui sa ou pspnxqap o^jaq-bs Jiod pepis -ouna ap ouan Aojsg» -oopo^v ojunsaad «bjijl -ouas 'pcpxnqap ns sa bud? 'saauo^ua sanj» 'Ouin ODodtuB} anb sa osbd [a oiad»- oísajuoa '«Áa^qo^; logas 'sbobís SBqaniv» BppajBd bsuuos bijo uaao( bí ap oiqpaj Bjsandsaj ug opbaíübjb BiqBtf a sapb}sraib sbjubj anb B^iutsjirq^pBJfSB bsiiuosbí ojjsoj ns ua eqbínqxp as SBJjuaxui ig Dop- -o \j odiidaa '«ojjbsid un ajdaab 'uaiq sanj» oqaq SBiuBf anbaod ^BiaajuBíBB ns Btjapxad as ojad) B^apiA o^sajuoa '«oqaniu oozapbisb o as» oiíptmop ns b ouia ap SBna;oq ap bí'bd Bun aijbpiibm ap pb^aqn ^ aiuoj ara anb Bapiuuad ara? 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Un víolín y un piano estaban focando «Alas Blancas» como sacrificio a los adictos de Terpsícore y Violeta, la primera cantante del Dorado Oeste, estaba sentada en ío alto de la plataforma de los músicos,, contemplando la inquieta multitud con sns ojos de color violeta, aunque sin ver gran cosa de lo que sucedía ante ella. Había terminado el vals y las parejas se quedaron inmóviles en el centro de la sala, esperando, contra toda esperanza, que el profesor y su compañero en música fuesen lo bastante bondadosos para repetir el baile. Hubo un momento de silencio y de pronto exclamó una voz: «Modoc Robley acaba de hacer saltar la banca del faraón. Por consiguiente, los ciudadanos de Ballarat podrán beber dos, tres o cuatro rondas por cuenta de dicho Modoc Bill. Todos se volvieron hacía el que hablara de tal suerte, viendo que Modoc Bill había abandonado el juego. Llevaba el sombrero lleno de monedas de oro de veinte dólares y lo sostenía con la mano izquierda, en tanto que con la derecha agitaba de un lado a otro, y para secar la tinta, un cheque recién extendido. «El chino es mi amigo y un buen estudiante de la psicología del juego», continuó diciendo Modoc, «en tanto que este desgraciado Piute es mí mascota, y aunque sea una felonía venderle licor, acompañará al chino al bar y como todos los demás se tomará sus correspondientes copas de licor. Quien no apruebe mi conducta social puede abstenerse de beber conmigo, pero si hay quien no se contenta con eso, sino que, además, siente inclinación a manifestarme cíón, señorita. Cuando haya usted logrado el éxito, puede escribirme aquí, dándome sus señas, y decirme cómo le va. Soy tan curioso que me gustaría saberlo. Yo, de vez en cuando, y en el curso de mis andanzas, le mandaré una tarjeta postal. Y cuando sea usted prima doma quizás podrá volver a California a fin de dar un concierto en beneficio de un hombre indigno como yo, Pero no se preocupe de devolverme el dinero hasta que sea usted rica y pueda hacerlo con toda comodidad. Como he ganado estos veinte mil dólares al faraón, los perdería también en el juego, poco a poco. Ahora podrá usted llevar vida de muchacha decente y correcta, y no vuelva a acepiar empleos sin averiguar antes en que consisten. Adiós, señorita, y buena suerte. Se alejaba ya de ella cuando la joven lo llamó, «Dijo usted antes que es muy curioso. No tiene curiosidad de conocer mi nombre? «Ya lo conozco» contestó el. «Se llama usted Violeta. Con el mismo puede usted firmar sus cartas, porque si tiene otro no quiero saberlo. Tenga en cuenta que podría darse el caso de que un día, cuando ya sea usted célebre, yo recordase que la había conocido en... Y, sin terminar la frase, Modoc Bill fué a reunirse con sus amigos en el bar. Aquella misma noche Violeta preparó su marcha, pero antes cantó para Modoc Bill, que estaba junto al bar, entre el chino y el indio Pinte, y ante ellos había un cubo con botellas de champaña. La hora oficial de terminar el concierto de la joven y de la orquesta era la de las dos de la madrugada. En cuanto dieron, el Illlllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll flueyateliísla llllllliilil COMARCAL ILUSTRADA SE PUBLICA EN LOS PRIMEROS DÍAS DE CADA MES Redacción y Administración: Tercia, 2» Anttquera * Teléfono 126. SUSCRIPCIÓN: AÑO, 3 PTAS. = ANUNCIOS: PRECIOS ECONÓMICOS- Bño I - Niím. s: BoteQuera, mayo 1932 : Número suelto, 30 cts. iiiiniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiitiimiiiiiiii^ Divagando,.. «No hay que hacer el mal para conseguir un bien.» «El fin justifica los medios.» He aquí dos pensamientos antitéticos, principios de dos moralidades antagónicas, causantes tipos morales totalmente opuestos, que se disputan la posesión de la filosofía de la vida. Prescindamos de los absurdos extremistas a oo00oooo ^ que cada uno puede llegar, apartándose de su interpretación obvia y natural, y fijémonos sólo en las consecuencias normales de su interpretación sincera y leal. El primer principio y la moralidad que establece fija un límite a la actividad humana en su desenvolvimiento; la dirige a un fin, pero acota los caminos señalando terrenos vedados, trazándole senderos a veces empinados por encrespados montes, a veces ásperos por pedregosas hondonadas.. Es la moralidad del hombre que todos calificamos de honrado por antonomasia; es el caballero, la dignidad personificada, que puede llevar siempre su cabeza alta y hacer frente con mirada serena a la calumnia infame, y menospreciar con desdén el juicio deleznable de las populacherías veleidosas. Tiene su conciencia limpia y su trayectoria es clara y despejada, sin artificios ni engaños; la verdad es su norma y la sinceridad su característica; la mentira, la falsía y la traición no le vieron nunca en sus caminos; su caminar hacia el bien es por el camino real, decidido, sin dudas ni vacilaciones. El segundo principio y la moralidad que origina no fija límites al campo; determinados los fines, ancha es Castilla!; todos los medios son buenos si le sirven para alcanzarlos; sus tipos son muy frecuenten en la vida y sin duda los conocéis bien; claro que la gradación es amplísima. Desde el que os pasa la mano por la espalda y os clava el puñal cuando os entregáis confiados, hasta el que calificamos de muy vivo; qué gama tan variada! Pero todos convienen en un denominador común: la deslealtad, la falsía, la falta de nobleza en sus procedimientos. Para ellos ni la caballerosidad, ni la corrección tienen ese valor absoluto, categórico, del primer caso; les oiréis con frecuencia decir que el negocio es el negocio, que la realidad impone sacrificios, que illllltlllll la línea recta es a veces impracticable. No los veréis frecuentar los caminos reales; sus sendas son las trochas. No les habléis de heroísmos; tratadles de conveniencias. Son productos de una = filosofía materialista; no tienen ideales; su o corazón es pequeño 0 raquítico a fuerza de reconcentrarse en su 1 egoísmo; como el otro 0 era hijo del idealismo 1 noble y elevado que o ensancha el pecho con g sus aspiraciones gene- rosas. f M. ELMIR 0 oooüooocíí»»(?oooo-ícrooí oooooa oooo o 1 M de i Mor o En Gottinga (Alema- % nia) ha fallecido, a la % edad de ochenta y cua- 1 tro años, Enrique Lanl ge, que inventó la tarjeg ta postal ilustrada. Co- % mo todos los invento-» res, éste tuvo su precur- % sorj que fué Síephan, \ quien fué el que iniro- dujo en la correspon- dencia la tarjeta postal, % tan útil para el comer» ció, pues economiza en SANTÍSIMO CRISTO DE LA SALUD Y DE LAS AGUAS gran parte los gastos g de cartas, sobres y frano queo. que en estos días primeros de Mayo recibe en la iglesia de San Juan las ofrendas del pueblo creyente de Antequera. A Lange se le ocurrió _ la idea de ilustrar la oe.ooeo.oe tarjeta con fotografías de paisajes, personajes, edificios, etc., y esta, al parecer, inocente ocurrencia dió lugar al desarrollo de una importantísima industria, que tuvo hace años un auge enorme, cuando se puso de moda la felicitación por medio de postales y los fabricantes crearon infinita variedad de modelos. Hoy, aunque en menos escala, la postal sigue siendo de uso corriente. MAYO, 1932 nuieva revista EL DISPEnSARlO NUESTRAS VISITAS AdTIUEIIÉREO DEL HOSPITAL HABLANDO CON EL DR. AGUILA COLLANTES El doctor Aguila Collantes con el practicante señor Marín, en el Dispensario antivenéreo. Con Pepe Aguila podía haber intentado una interviú política hace un año, cuando era el alma de la organización republicana en la localidad y prestó el inmenso servicio de forjar una mayoría que tfa librado a nuestra ciudad de las situaciones difíciles en que otras se encuentran por el predominio en sus municipios de elementos avanzados ideológicamente. Su temperamento c ideas y una certera
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