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  BOE núm. 255 Miércoles 24 octubre 2007 43251 18476 LEY 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. JUAN CARLOS I REY DE ESPAÑA A todos los que la presenten vieren y entedieren. Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente ley. PREÁMBULO I Las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociega
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  BOE núm. 255 Miércoles 24 octubre 2007 43251  18476 LEY 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunica- ción oral de las personas sordas, con discapa- cidad auditiva y sordociegas. JUAN CARLOS I REY DE ESPAÑA A todos los que la presenten vieren y entedieren.Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yovengo en sancionar la siguiente ley.PREÁMBULOILas personas sordas, con discapacidad auditiva y sor-dociegas viven en una sociedad formada mayoritaria-mente por personas oyentes por lo que, para su integra-ción, deben superar las barreras existentes en lacomunicación que son en apariencia, invisibles a los ojosde las personas sin discapacidad auditiva. La presenteLey intenta subsanar esta situación y propiciar su accesoa la información y a la comunicación, teniendo presentesu heterogeneidad y las necesidades específicas de cadagrupo.Igualmente, en la Ley rige el principio de libertad deelección en la forma de comunicación por parte de laspersonas sordas cualquiera que sea su discapacidadauditiva y sordociegas, por lo que se reconoce y regula demanera diferenciada el conocimiento, aprendizaje y usode la lengua de signos española, así como de los mediosde apoyo a la comunicación oral.No cabe duda de que el lenguaje es el principal instru-mento de comunicación. El conocimiento y uso de unalengua favorecen y posibilitan el acceso y la transmisióndel conocimiento y de la información, además de ser elcanal básico de vertebración de las relaciones individua-les y sociales. De este modo, la lengua no es una simplemanifestación de la libertad individual, sino que tras-ciende los ámbitos personales y se convierte en unaherramienta ineludible para la vida en sociedad.Las personas sordas, con discapacidad auditiva y sor-dociegas no siempre pueden acceder a la información y ala comunicación con el entorno, bien porque no disponende intérprete de lengua de signos, caso de las personassordas y sordociegas que sean usuarias de lengua de sig-nos, bien porque no disponen de los recursos de apoyonecesarios para hacer posible la comunicación a través dela lengua oral. Efectivamente, en la mayoría de las áreasen las que debe aplicarse esta Ley no se dispone, enmuchas ocasiones, de adaptaciones visuales y acústicasque permitan la mejora en la audición y recepción de lainformación auditiva, o de los medios de apoyo necesa-rios para la comunicación oral, o de servicio de intérpre-tes de lengua de signos.Especial dificultad reviste la sordoceguera, que es unadiscapacidad que resulta de la combinación de dos defi-ciencias sensoriales (visual y auditiva), que genera, en laspersonas que la padecen, problemas de comunicaciónúnicos y necesidades especiales derivadas de la dificultadpara percibir de manera global, conocer y, por tanto, inte-resarse y desenvolverse en su entorno. Algunas personassordociegas son totalmente sordas y ciegas, mientras queotras tienen restos auditivos y/o visuales.La exigencia de publicidad como rasgo inherente delEstado de Derecho, a través de la cual las normas tienenque ser accesibles a toda la ciudadanía; la constatación deque no puede hablarse de una participación real y efec-tiva de la ciudadanía en el ámbito de un sistema democrá-tico sin el acceso a la información y a la comunicación ysin la expresión de sus ideas y voluntades a través de unalengua; la toma de conciencia de que sólo es posiblelograr una integración social y cultural de carácter univer-sal, desde la que la participación ciudadana se proyecteen cualquier ámbito social y cultural –exigencia de unEstado social– a través del acceso al conocimiento y usode la lengua son cuestiones que, junto a la importanciaque en las sociedades contemporáneas ha adquirido latransmisión de información a través de medios escritos yaudiovisuales, obligan a considerar el uso y conocimientode una lengua como un derecho vinculado al libre desa-rrollo de la personalidad y, en definitiva, al logro de unavida humana digna.En todo caso, el colectivo de las personas sordas, condiscapacidad auditiva y sordociegas es muy diverso y nose ajusta a un único patrón comunicativo por el hecho deno oír, o de no oír ni ver en el caso de la sordoceguera,que combina ambas deficiencias. Por tanto, el uso de lalengua oral o de las lenguas de signos españolas y elapoyo a los medios de comunicación oral en su comuni-cación con el entorno, en su aprendizaje, en el acceso a lainformación y a la cultura, ha de responder a una opciónlibre e individual que, en el caso de tratarse de menores,corresponderá a sus padres o tutores.II Los antecedentes históricos sobre las lenguas designos en España se inician, desde el punto de vistaeducativo, en el siglo XVI, cuando los monjes empren-dieron la labor de educar a niños sordos. El monje bene-dictino don Pedro Ponce de León enseñó a comunicarse alos niños sordos que estaban a su cargo, hecho que per-mitió la ree valuación de las creencias profesadas durantemucho tiempo respecto de las personas sordas, contribu-yendo a un cambio gradual de la mentalidad que se teníasobre las mismas y su lugar en la sociedad. Los monaste-rios en esa época estaban obligados a guardar silencio yse comunicaban utilizando signos manuales; así, porejemplo, los benedictinos tenían a su disposición «signospara las cosas de mayor importancia, con los cuales sehacían comprender». Pedro Ponce de León debió com-prender, que era posible expresar la razón sin habla, puesél mismo lo hacía cada vez que manifestaba sus pensa-mientos por medio de signos monásticos y empleó conlos niños sordos un sistema gestual de comunicación.En el siglo XVII la metodología cambia, y así donManuel Ramírez de Carrión utilizó la pedagogía de suépoca para instruir a los niños sordos preparándoles paraque se integraran en la sociedad.En la segunda mitad del siglo XVIII, don Lorenzo Her-vás y Panduro publica su tratado: «Escuela española desordomudos o arte para enseñarles a escribir y hablar elidioma español», que supone un hito fundamental en elesfuerzo pedagógico para la integración de las personassordas.La escuela española alcanzará a producir aún obras detanta trascendencia para la lengua natural de las perso-nas sordas, como el diccionario de mímica y dactilologíade Francisco Fernández Villabrille, que incluía 1.500 sig-nos de la lengua de signos española descritos para surealización. Sin duda, se trata del paso más importantehacia la estandarización de la lengua de signos españoladado hasta entonces, y una demostración del carácter nosólo natural, sino histórico, de la lengua de signos espa-ñola.En el siglo XIX, con el establecimiento en España delos primeros colegios de sordomudos y ciegos, se posibi-lita la institucionalización de la educación de las personassordas, ciegas y sordociegas, con la consecuencia de lainteracción lingüística y social entre ellas, así como del  43252 Miércoles 24 octubre 2007 BOE núm. 255 inicio del desarrollo sistematizado de las protolenguas designos española y catalana.El último cuarto del siglo XX supuso la reivindicaciónde las lenguas de signos española y catalana como losinstrumentos de comunicación propios de las personassordas que optan libremente por alguna de ellas. Nume-rosos encuentros nacionales e internacionales han deba-tido sobre la necesidad de su reconocimiento y uso paragarantizar el acceso pleno a la educación, los servicios, lavida económica y cultural, los medios de comunicación ylas nuevas tecnologías de la información, así como sunecesidad para el correcto desarrollo personal y la partici-pación social de las personas sordas que han optado poresta modalidad de comunicación.La relevancia del uso y conocimiento de la lenguaconstituye en la actualidad una realidad incuestionable.No obstante, y a pesar de ello, esa construcción sobre laimportancia y relevancia de la lengua, se ha configuradode espaldas a otras situaciones. En efecto, el reconoci-miento sobre el valor de la lengua debe responder a lasnecesidades de las personas con discapacidad auditiva.Las lenguas de signos españolas, siendo las lenguaspropias de las personas sordas y sordociegas que hanoptado por esta modalidad lingüística, no han tenido elreconocimiento, ni el desarrollo que les corresponde, yello a pesar de que numerosas investigaciones llevadas acabo en el ámbito nacional e internacional han puesto demanifiesto que las lenguas de signos cumplen todos losrequisitos de una lengua natural y poseen unas caracte-rísticas gramaticales, sintácticas y léxicas propias. Recien-temente esta situación se ha subsanado y prueba de elloes la aprobación de numerosas normas, entre las quecabe destacar varios Estatutos de Autonomía, que reco-nocen la importancia de las lenguas de signos.IIIEn España, frente a otros países que carecen de estariqueza, la realidad de la lengua de signos adquiere unanueva dimensión, ya que la existencia de la lengua designos catalana pone claramente de manifiesto cómo através de este vehículo de comunicación se puede colabo-rar a la plena participación en la vida política, económica,social y cultural.La lengua de signos catalana, que es la lengua propiade las personas sordas de Cataluña que han optado por esta modalidad de comunicación, y la que usan, por tanto,en sus comunicaciones de la vida diaria, se ha desarro-llado en Cataluña de una forma similar a como lo ha hechola lengua de signos española en el resto de España, de talforma que se ha ido consolidando una estructura lingüís-tica comunicativa íntimamente relacionada con el entornogeográfico, histórico y cultural. El Parlamento de Cata-lunya aprobó el día 30 de junio de 1994 la «Proposición node Ley sobre la promoción y la difusión del conocimientodel lenguaje de signos», y algunas Universidades catala-nas ofrecen un programa de posgrado de «experto eninterpretación de lengua de signos catalana», cuya dimen-sión profesional está garantizada a efectos laborales. En elaño 2005 aparece la primera «Gramática básica de lenguade signos catalana» y existe, además, una amplia biblio-grafía científica de gran valor lingüístico sobre la misma.Finalmente, en el año 2006, el Estatuto de Autonomía deCataluña realizó un reconocimiento de la lengua de sig-nos catalana.IVLa utilización de recursos que potencian y posibilitanla comunicación vía oral, a través de los medios de apoyoa la comunicación oral, como la labiolectura, las prótesisauditivas, el subtitulado y cualquier otro avance tecnoló-gico, supone un derecho fundamental y básico de laspersonas sordas, con discapacidad auditiva y sordocie-gas que han optado libremente por este medio de comu-nicación.El siglo XX ha sido el momento de los avances másvertiginosos en alianza con la medicina, la audiología, laciencia, la tecnología, la pedagogía y la lectura labial enrelación con la audición. Así, las aportaciones de estasdisciplinas han hecho realidad expectativas impensablespara la educación y el acceso a la comunicación oral delas personas con discapacidad auditiva, así como a suintegración y participación más activa con su entorno.Los avances tecnológicos permiten que una personasorda o con discapacidad auditiva y sordociega, estimu-lada a través de sus prótesis auditivas y con recursos ymedios de apoyo a la comunicación oral, pueda acceder ala lengua oral que es la de su entorno cultural, laboral ysocial. Hay que tener en cuenta que las pérdidas auditivaspueden ser congénitas, aparecer a edades tempranas ytambién adquirirse a lo largo de la vida adulta, por lo quehay que prever todos los recursos necesarios para favore-cer su máximo desarrollo personal, laboral, cultural eincluso el académico, atendiendo a los principios de auto-nomía, normalización, integración social y educativa yparticipación en la vida en comunidad y contando con losprofesionales adecuados y debidamente cualificados quepuedan atender todas sus necesidades.VDurante mucho tiempo, la sociedad ha tomado comoreferencia un modelo universal de ser humano a la horade proyectar la idea de dignidad. Y a partir de ahí, y no sinun esfuerzo considerable, ha tratado de reconocer y valo-rar las diferencias mediante el uso del principio de dife-renciación positiva. Este tipo de normas, maneja una ideade igualdad que parte, precisamente, del reconocimientode la diferencia y que tiene como finalidad minimizar almáximo los efectos que la misma produce para el disfrutede los derechos y para el desarrollo de una vida humanadigna.El tratamiento de la discapacidad no ha permanecidoal margen de esta tendencia. En los últimos años, tantoen el ámbito internacional como en el nacional, han apa-recido una serie de normas que, entendiendo que lasituación de discapacidad es una situación relevante,tienen como finalidad el reconocimiento de derechosespecíficos.Junto a ello, y directamente relacionado con la situa-ción de las personas con discapacidad, se ha pretendido justificar ese tipo de medidas a través de otros razona-mientos. En efecto, desde la década de los años setentadel siglo XX, se ha comenzado a vivir un cambio en elmodo de entender la discapacidad, que ha culminado enuna nueva manera de afrontar esta cuestión.Estos cambios han tenido repercusiones en el ámbitodel Derecho internacional, donde el derecho a la igualdadde oportunidades es reconocido en varios documentos,entre los que se destaca las Normas Uniformes para laIgualdad de Oportunidades de las Personas con Discapa-cidad, en el que la accesibilidad en la comunicación seencuentra recogida en varias disposiciones. Así, la Orga-nización de las Naciones Unidas en su Resolución 48/96,de 20 de diciembre de 1993, en concreto en su artículo 5°,apartado 7, considera «la utilización de la lengua de sig-nos en la educación de los niños sordos, así como en susfamilias y comunidades. De igual modo, deben prestarseservicios de interpretación de la lengua de signos parafacilitar la comunicación entre las personas sordas y lasdemás personas». Al mismo tiempo, en el apartado 6, seestablece la obligación de los Estados de utilizar «tecnolo-gías apropiadas para proporcionar acceso a la informa-ción oral a las personas con discapacidad auditiva».  BOE núm. 255 Miércoles 24 octubre 2007 43253 También la Unión Europea a través de la Carta de losDerechos Fundamentales y el Consejo de Europamediante el Convenio Europeo para la Protección de losDerechos Humanos y de las Libertades Fundamentales,reconocen el derecho de todas las personas a la igualdadante la Ley y a la protección contra la discriminación. La Unión Europea reconoce y respeta el derecho de las per-sonas con discapacidad a beneficiarse de medidas quegaranticen su autonomía, su integración social y su parti-cipación en la vida en comunidad. Por su parte, la AgenciaEuropea para las necesidades educativas especiales, en suDocumento de 2003 sobre los principios fundamentalesde la educación de necesidades especiales, recomienda alos Estados un marco legislativo y político que apoye laintegración con dotación de medios que amplíen los desa-rrollos y los procesos que trabajan hacia la inclusión. Por otra parte, el Comité de Ministros del Consejo deEuropa elaboró una Recomendación sobre la Protecciónde la lengua de signos en los Estados miembros delConsejo de Europa (Doc. 9738 de 17 de marzo de 2003),reconociendo la lengua de signos como un medio decomunicación natural y completo con capacidad de pro-mover la integración de las personas con limitacionesauditivas en la sociedad y para facilitar su acceso a laeducación, el empleo y la justicia. En la misma línea, laRecomenda ción 1492 de la Asamblea Parlamentaria delConsejo de Europa de 2001 sobre los derechos de lasminorías nacionales ha recomendado a los EstadosMiembros que reconozcan oficialmente la lengua de sig-nos. Igualmente, en el mismo sentido, la Declaración delParlamento Europeo 1/2004 sobre los derechos de laspersonas sordociegas indica que «las personas sordocie-gas deberían tener los mismos derechos que los demásciudadanos de la Unión Europea y que estos derechosdeberían garantizarse mediante una legislación adecuadaen cada Estado miembro».VIEn España, la Ley 51/2003, de 3 de diciembre, de Igual-dad de Oportunidades, no Discriminación y AccesibilidadUniversal de las Personas con Discapacidad, se hasumado a esta nueva tendencia. Esta Ley, en desarrollode los preceptos de la Constitución Española tiende, entreotras cuestiones, a promover las condiciones para que lalibertad y la igualdad de las personas sean reales y efecti-vas, removiendo los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitando su participación en la vida polí-tica, cultural y social (artículo 9.2 de la Constitución espa-ñola), cumpliendo asimismo con la obligación de lospoderes públicos de prestar a las personas con discapaci-dad la atención especializada que requieran para el dis-frute de los derechos que la Constitución reconoce a todoslos ciudadanos (artículo 49 de la Constitución Española). El cumplimiento de los principios que inspiran laLey 51/2003, exige la adopción de un conjunto de medi-das que normalicen a la sociedad, en el sentido de abrirlaen el mayor grado posible a toda la ciudadanía y, cómono, a las personas con discapacidad, y que tengan comoprincipal finalidad situar a éstas en una igualdad de con-diciones, de oportunidades y de posibilidades para eldesarrollo de los derechos fundamentales y de una vidadigna (artículos 10.1 y 14 de la Constitución española). Eneste sentido, la citada Ley contempla expresamente laregulación de la lengua de signos y de los medios deapoyo a la comunicación oral.Así, desde la importancia que tiene la lengua comoinstrumento de información y de conocimiento, y desdeel marco normativo constitucional y legal español, consti-tuye una obligación de los poderes públicos tanto el desa-rrollo de medios que faciliten el acceso a la expresiónverbal y escrita de la lengua oral a las personas sordas,con discapacidad auditiva y sordociegas, cuanto la confi-guración de una normativa básica sobre el aprendizaje,conocimiento y uso de las lenguas de signos españolas.VIILa presente Ley viene a dar respuesta a ambas exigen-cias, desde el convencimiento de que tanto la normaliza-ción de la sociedad en relación con la cuestión de la disca-pacidad cuanto la integración de las personas condiscapacidad en todo ámbito social, exige la promoción desu posibilidad de comunicarse a través de la lengua, seaoral y/o de signos. Posibilidad que no puede quedarse sóloen el establecimiento de un conjunto de medidas dirigidasdirectamente a las personas con discapacidad, sino quedebe proyectarse también en el resto de la ciudadanía,garantizando la comprensión y el uso de la lengua oral y/ode signos en todas aquellas instituciones y entidades enlas que se desempeña un servicio público, en aras de con-seguir así el disfrute real y efectivo de los derechos funda-mentales. No debe olvidarse que la eliminación de barrerasa la comunicación, hace desaparecer las dificultades decomunicación entre personas con y sin limitaciones auditi-vas –la comunicación implica un fenómeno relacional,intersubjetivo– por lo que los beneficios no se limitan a ungrupo específico de personas sordas, con discapacidadauditiva y sordociegas sino al conjunto de la sociedad.La Ley parte de las capacidades y potencialidades de losindividuos, con el fin de garantizar la posibilidad de desarro-llo de las capacidades individuales, siempre desde el res-peto a la dignidad humana. Consciente de que las personascon limitaciones auditivas y las sordociegas –en las que secombinan dos deficiencias sensoriales (visual y auditiva)–tienen diferentes necesidades, lo que implica que algunaspersonas opten por la comunicación a través de la lengua designos, mientras que otras prefieran la utilización de recur-sos que potencian y posibilitan la comunicación vía oral, laLey reconoce el derecho de opción, y deja en definitiva laelección en manos de los principales interesados: las perso-nas con discapacidad auditiva y sordociegas, o sus padres otutores cuando se trate de menores.VIIILa Ley se estructura en un título preliminar, un títuloprimero con dos capítulos; un título segundo con doscapítulos; siete disposiciones adicionales, una disposi-ción derogatoria y seis disposiciones finales.La Ley, en su Título preliminar, determina el reconoci-miento y regulación de la lengua de signos española, sinperjuicio del reconocimiento de la lengua de signos cata-lana en su ámbito de uso lingüístico, y de los medios deapoyo a la comunicación oral, el derecho al aprendizaje,conocimiento y uso tanto de las lenguas de signos espa-ñolas como de los medios de apoyo a la comunicaciónoral permitiendo la libre elección de los recursos queposibiliten su comunicación con el entorno. A su vezregula los efectos que surtirá la aplicación de la Ley.Por otra parte, enuncia los distintos conceptos quesurgen a lo largo de la presente normativa, deteniéndoseen cada uno de ellos, cuya explicación resulta imprescin-dible para garantizar una adecuada interpretación de laLey; asimismo, se establecen los principios en los queésta se inspira. Por último, contiene las áreas en las que laLey es de aplicación, de conformidad con el principio detransversalidad.El Título primero está dedicado al aprendizaje, conoci-miento y uso de las lenguas de signos españolas, en con-creto en el capítulo I regula su aprendizaje en el sistemaeducativo, y en el capítulo II se contiene el uso de las len-guas de signos españolas a través de intérpretes de len-guas, en las diferentes áreas públicas y privadas.Finalmente se dispone la creación del Centro de Nor-malización Lingüística de la Lengua de Signos Española.  43254 Miércoles 24 octubre 2007 BOE núm. 255 El Título segundo está dedicado al aprendizaje, cono-cimiento y uso de los medios de apoyo a la comunicaciónoral, en concreto en el capítulo I regula dicho aprendizajeen el sistema educativo, y en el capítulo II se contiene eluso de los medios de apoyo a la comunicación oral en lasdiferentes áreas públicas y privadas.Por último, se dispone la creación del Centro Españoldel Subtitulado y Audiodescripción.La Ley en su Disposición adicional primera, crea unaComisión de Seguimiento en el seno del Consejo Nacio-nal de la Discapacidad y establece el plazo de un año parasu constitución.La disposición adicional segunda establece las garan-tías de dotación estructural.La disposición adicional tercera contempla las garan-tías jurídicas en relación con el arbitraje y la tutela judicial.La disposición adicional cuarta determina el régimentransitorio de la situación de los intérpretes y profesiona-les de las lenguas de signos españolas.La disposición adicional quinta encomienda alGobierno la elaboración de un estudio sobre los profesio-nales de las lenguas de signos y las titulaciones necesa-rias para su desempeño.La disposición adicional sexta está dedicada a la aten-ción especial que requieren las personas con sordoce-guera.La disposición adicional séptima hace referencia a lafinanciación de las ayudas técnicas a la audición.La disposición derogatoria, revoca cuantas disposicio-nes de igual o inferior rango se opongan a lo establecidoen la Ley.La disposición final primera contempla el carácterbásico de la Ley.La disposición final segunda establece la supletorie-dad de la Ley 51/2003, de 2 de diciembre.La disposición final tercera considera la financiaciónde la Ley.La disposición final cuarta otorga facultades de ejecu-ción y desarrollo de la Ley.La disposición final quinta determina la aplicacióngradual de la Ley.La disposición final sexta regula la entrada en vigor dela Ley. TÍTULO PRELIMINARArtículo 1. Objeto de la ley. La presente Ley tiene por objeto reconocer y regularla lengua de signos española como lengua de las perso-nas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas enEspaña que libremente decidan utilizarla, sin perjuiciodel reconocimiento de la lengua de signos catalana ensu ámbito de uso lingüístico, así como la regulación delos medios de apoyo a la comunicación oral.Asimismo la presente Ley tiene por objeto recono-cer la lengua de signos catalana, como lengua de laspersonas sordas, con discapacidad auditiva y sordo-ciegas en Cataluña, que libremente decidan utilizarla,sin perjuicio de la ulterior regulación legislativa yreglamentaria que pueda corresponder a la Generalitatde Cataluña, en desarrollo de sus competencias.Todas las alusiones que esta Ley hace a la lenguade signos española se entenderán hechas a las demáslenguas de signos españolas, para su ámbito territorialpropio, sin perjuicio de lo que establezca la normativapropia de las respectivas comunidades autónomas enel ejercicio de sus competencias. También es objeto de esta Ley la regulación de losmedios de apoyo a la comunicación oral destinados alas personas sordas, con discapacidad auditiva y sor-dociegas. Artículo 2. Derecho al aprendizaje, conocimiento y uso de las lenguas de signos españolas y de los medios de apoyo a la comunicación oral. Se reconoce el derecho de libre opción de las per-sonas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegasal aprendizaje, conocimiento y uso de las lenguas designos españolas, y a los distintos medios de apoyo ala comunicación oral, en los términos establecidos enesta Ley.Artículo 3. Efectos de la Ley. 1. Las normas establecidas en la presente Leysurtirán efectos en todo el territorio español, sin per-juicio de la regulación que corresponda en el ámbitode las Comunidades Autónomas, garantizándose entodo caso la igualdad a que se refiere la disposiciónfinal primera.2. En la presente Ley se establecen las medidas ygarantías necesarias para que las personas sordas,con discapacidad auditiva y sordociegas puedan,libremente, hacer uso de las lenguas de signos espa-ñolas y/o de los medios de apoyo a la comunicaciónoral en todos las áreas públicas y privadas, con el finde hacer efectivo el ejercicio de los derechos y liberta-des constitucionales, y de manera especial el libredesarrollo de la personalidad, la formación en el res-peto de los derechos y libertades fundamentales, elderecho a la educación y la plena participación en lavida política, económica, social y cultural.3. Las medidas y garantías establecidas en eltítulo II de esta Ley serán de plena aplicación a las per-sonas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegasusuarias de las lenguas de signos españolas cuandohagan uso de las lenguas orales.Artículo 4. Definiciones. A los efectos de esta Ley, se entiende por:a) Lengua de signos: Son las lenguas o sistemaslingüísticos de carácter visual, espacial, gestual ymanual en cuya conformación intervienen factores histó-ricos, culturales, lingüísticos y sociales, utilizadas tradi-cionalmente como lenguas por las personas sordas, condiscapacidad auditiva y sordociegas signantes enEspaña.b) Lengua oral: Son las lenguas o sistemas lingüísti-cos correspondientes a las lenguas reconocidas oficial-mente en la Constitución Española y, para sus respectivosámbitos territoriales, en los Estatutos de Autonomía, utili-zada como lengua por las personas sordas, con discapa-cidad auditiva y sordociegas oralistas en España.c) Medios de apoyo a la comunicación oral: sonaquellos códigos y medios de comunicación, así como losrecursos tecnológicos y ayudas técnicas usados por laspersonas sordas, con discapacidad auditiva y sordocie-gas que facilitan el acceso a la expresión verbal y escritade la lengua oral, favoreciendo una comunicación con elentorno más plena.d) Personas sordas o con discapacidad auditiva: Sonaquellas personas a quienes se les haya reconocido portal motivo, un grado de minusvalía igual o superior al 33por ciento, que encuentran en su vida cotidiana barrerasde comunicación o que, en el caso de haberlas superado,requieren medios y apoyos para su realización.e) Personas con sordoceguera: Son aquellas perso-nas con un deterioro combinado de la vista y el oído quedificulta su acceso a la información, a la comunicación y a
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